Julio Rodríguez: “Vengo de los canastos del mercado Central”

Julio Rodríguez: “Vengo de los canastos del mercado Central”

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Julio Rodríguez, periodista salvadoreño

Por: Santiago Leiva

Julio cree que el gen periodístico y la adicción a las drogas que una vez corrieron por sus venas se lo heredaron sus padres. Su madre (Jesús) fue una vendedora ambulante que navegó en los mares del alcohol y su padre (Rigoberto),  sufrió mucho en su infancia y se convirtió en adicto a las drogas, pero era muy talentoso para declamar poemas.

Su madre ya lo cargaba en su vientre a los 17 años, y cuando él tenía 6 años de vida, fue asesinada a punta de cuchillo. De su padre, conocería después que huyó a la responsabilidad paternal y que lo asesinaron. Fueron sus abuelos maternos doña Domitila y don Arnulfo quienes criaron y formaron a Julio Ernesto Rodríguez o Julio Rodríguez como se le conoce en las pantallas de la televisión. Julio se dedica ahora a cazar historias de superación para una televisora local, pero él también ha forjado su vida a golpe de martillo y cincel. Con el éxito periodístico también afloró el gusto por el alcohol y la cocaína las que lo llevaron a deambular por el oscuro paisaje de las drogas.

Hace casi 12 años conoció verdaderamente a Jesús y dejó su amistad con las drogas, pero no ha llevado una vida fácil. Perdió a sus abuelos (padres) hace siete años, en 2012 su hijo Óscar falleció en un accidente de tránsito y hace 19 meses murió de cáncer su esposa Mirna. Él le acompañó en todo su recorrido por la enfermedad, y aunque ya no está físicamente, su presencia es notable en la vida de Julio.  “La verdad hermano tengo que confesarte que a la altura de esta entrevista yo sigo enamorado de ella, sigo viviéndola, sigo amándola, sigo queriéndola, sigo recordándola y la invito en mis momentos de dificultad”, sostiene Julio. Él es nuestro personaje de este mes del amor y la amistad.

¿Lo más vergonzoso que te ha pasado en la vida qué es?

Lo más vergonzoso que me ha pasado en la vida es haber pasado tanto tiempo sin saber que Jesús es un amigo que te puede ayudar en los momentos difíciles, y andar en otras cosas que no te traen ningún  bienestar y ningún provecho para la vida. Esa es una vergüenza para mí porque cuando ya conoces (a Jesús) han pasado tantas cosas  que decís: si tan solo lo hubiera conocido antes.

¿Qué te pasó sin conocerle?

Por ejemplo perderme en la droga, perderme en el alcohol y que esto te lleve literalmente a pedir en las calles, a vivir en condiciones adversas y deprimentes. Eso.

En una ocasión me comentaste que llegaste a tu trabajo hasta en ropas menores.

Lo que sucede es que yo viví una etapa muy difícil en mi vida. Tengo 29 años de ser periodista. Un febrero de 1988 yo comencé a ejercer el periodismo, 29 años que han transcurrido entre el éxito y el fracaso, 29 años en cinco medios de comunicación: radio, prensa, televisión y comunicación institucional. Hasta ahí hay una historia de éxito. Uno a veces nace en condiciones tan difíciles. Mucha gente de la que conoció a mi Mamá en algún momento de su vida debió haber pensado este niño será un fracaso. Entonces en mi etapa como jefe de comunicaciones de una institución del Estado comencé a tomar mucho y a tener problemas con las drogas y eso me llevó a situaciones tan difíciles como comer desperdicios en restaurantes.

¿De la basura?

Sí, escarolear en la basura también, pedirle a la gente en la calle. En más de alguna ocasión llegué literalmente en bóxer a la institución del Estado donde yo era jefe de comunicaciones. Son cosas que te pasan en la vida, pero tienen un significado. Y sí es vergonzoso también, pero es más vergonzoso no conocer a Jesús para evitar que te pasen cosas vergonzosas. Me ocurrió eso y me ocurrió en una etapa de mi vida muy difícil.

¿Cómo llegaste a esta situación tan embarazosa?

Lo que sucede es que cuando yo comienzo a ejercer periodismo ahí por 1988 empecé a tomar como todos para estar alegre, sin embargo en mi caso no fue tan sencillo. Hay dos maneras de ver esto: una espiritual cuando la gente habla de que hay como maldiciones que tienes que romper para no seguir en las mismas y la otra es la genética. Mi madre era una mujer alcohólica y mi padre también un adicto y a veces de alguna manera venís marcado por genes.

Entonces yo en un momento determinado empecé a tomar demasiado, perdí el control. Por ahí por 1995 empecé a perderlo, yo era jefe de comunicaciones y tenía un ingreso económico bueno, tiempo de ocio y no  tenía una visión para donde iba, perdí el rumbo y la brújula. Eso me ocurrió. Hacia el año 2000 yo ya era casi un alcohólico consuetudinario, bebía todos los días y me estaba perdiendo. En 2000 yo conocí a Jesús como mi Salvador.

Hice una declaración de fe y una oración de arrepentimiento, pero en 2001 comenzó una nueva etapa en mi vida. Yo ya consumía droga, pero en 2001 comienzo a consumir un poco más, cruzo la línea de la adicción y eso destapa en una serie de situaciones donde pierdo el control y estuve a punto de perder a mi familia y pasan demasiadas cosas que yo no logro entenderlas, pero hacia 2005 las cosas cambian  y hasta el día de hoy tengo once años de estar retirado de los vicios.

Decías que tu mamá y tu papá eran alcohólicos ¿hubo algo más que te empujó hacia las drogas?

No, yo creo que es eso pasa cuando honestamente uno no tiene conciencia de lo que tiene, de lo que dispone, de las bendiciones. Yo diría que cuando no tienes clara una visión, cuando la bendición te llega a mares y no logras administrarla adecuadamente puede perderse, y eso fue lo que me ocurrió. Fue únicamente eso, no hubo penas, no hubo nada, era un gusto por tomar y por drogarme.

¿Vistes comprometida tu vida durante esa etapa de consumo de drogas?

Muchísimas veces. Yo siempre pienso en los momentos. Te cuento una anécdota. Un día ya bueno y sano, en mi etapa de estos últimos once años, yo andaba por los lugares que frecuentaba y andaba con mi carro y pensé: ¿qué pasa si se me poncha una llanta y me tengo que quedar en un lugar tan peligroso?. Y antes en esos lugares casi hasta pernoctaba. En alguna ocasión termine hincado con alguna pistola porque andaba metido en una comunidad comprando droga.

Cuando hablas de drogas, hablas de marihuana, cocaína…

No, solo de cocaína y alcohol. Eran las dos drogas que yo consumía.

¿Te tocó dormir literalmente en la calle?

Sí, dormí en la calle, parques, casas viejas y en las aceras fuera de las casas de algunos amigos. Gente que en algún momento determinado se aburre de ayudarte. Gente que te cierra la puerta o por dos cosas: porque de plano les produce una tristeza profunda verte así y ni siquiera te pueden ver o simple y sencillamente se consideran impotentes de poder hacer algo. Así que dormí en lugares así, amanecí en lugares que jamás me imaginé. Recuerdo una vez que amanecí completamente golpeado en la salida de Puerto Bus. Y desconozco que ocurrió esa noche lo único que tenía el siguiente día era un gran golpe en el rostro y un raspón en el estómago. ¿Qué ocurrió? No lo sé. Un pastor me dijo una vez, Dios le va a enseñar ese video cuando llegue al cielo. Me ocurrieron cosas así y ahora digo: ¿por qué estoy vivo?, ¿por qué tengo completas mis manos?, no lo sé.

¿Cómo lograste salir de ese agujero negro?

Mi esposa me lo preguntaba siempre. ¿Cómo es que no volviste? Porque hasta al día de hoy cero droga y cero alcohol, y han pasado 12 años casi. Mira me acuerdo lo siguiente en 2004 después de once años te trabajar en esa institución, finalmente de tantas cosas que yo había hecho fallas, desobediencias, el contrato no se prolongó. El 1 de enero de 2005 yo por primera vez en toda mi vida quedaba sin trabajo. En 16 años nunca había dejado de trabajar, lo que había hecho era pasar de un trabajo a otro mucho mejor, mucho mejor, pero nunca había quedado sin trabajo. Entonces estaba sin trabajo ese 1 de enero, pasé un mes 14 días.

Me estaba separando mi esposa, estaba en casa de mi mamá y pesar de todo yo nunca dejé de ir a la iglesia. Aunque anduviera con el patín a guaro yo siempre al final regresaba a la iglesia, me arrodillaba, cantaba, bailaba. Trataba de llamar la atención de Dios. Fue en 2005 que yo asistí a un encuentro (retiro) de hombres. Había un grupo de hombre entre los cuales iban ladrones, adictos, drogadictos, alcohólicos, solo firmas. Y yo siempre cuento el chiste que a pesar de que éramos hermanos en Cristo se guardaban las carteras porque se podían perder en la noche. Entonces estuvimos tres días en el retiro.

Escuché historias de hombres, testimonios y Dios tocó mi corazón. Me pasó toda la película de mi vida y me desafió a cambiar. Regrese de ese encuentro el 13 de febrero de 2005 y el primer milagro que se produce es que mi esposa que se estaba separando de mí llegó a traerme y ese mismo día nos fuimos para la casa. Al día siguiente el 14 de febrero me llama la jefe de la institución (donde había trabajado) y me dice vengase quiero que mañana comience de nuevo a trabajar. Me devolvieron mi salario, mi radio, los teléfonos que a cada rato los vendía, mi oficina. Todo había vuelvo a mí eso fue para mí   un milagro.  Desde ese momento cambió mi vida.

¿Vendías los teléfonos de la institución?

Sí, como al final se lo descontaban a uno entonces yo decía me tomo dinero por adelantado. Después me lo descontaban y me confiaba a eso. Hice cosas locas.

¿Qué papel jugó tu esposa para que salieras de tu adicción?

Huuuy. Yo la denomino la héroe que Dios usó. Para empezar estuvimos casados 23 años de los cuales puedo dividirlos así: los primeros dos casi que fue una luna de miel de dos años, luego vino una bendición para mí, un buen trabajo, y la pasábamos bien, digamos que diez años la pasamos bien y luego empecé a tomar. Pero entre 1995 y 2000 yo tomo y ella aguanta ese ácido como una mujer que quiere seguir en el matrimonio y tenemos hijos. Ella tiene la fe que puedo cambiar. Y en efecto yo acepto a Jesús, cambio y ella se alegra, con lo que no contaba es que me faltaban cuatro años de desierto del 2001 al 2004. Fue la peor etapa y es donde pasó todo lo que ya te conté. En esa etapa un diciembre de uno de esos cuatro años pasé debajo de un puente cuatro días. Me gasté todo el guinaldo tomando y no me encontraban por ningún lado. Después que yo he tocado fondo, y en 2005 cuando ya tengo un trabajo ella deja de trabajar y se dedica más al cuido de la casa y los niños, y sacó un título. Traté de resarcir todo aquello que había dañado y Dios me lo permitió casi diez años.

El papel que ella jugó fue fundamental en dos ámbitos: uno en el espiritual porque nunca dejó de creer en ver distinto al hombre que amaba, y lo logró ver diez años; y en la parte humana ella siempre estuvo para la casa y respondió cuando le tocó. Es la mujer que creo nadie va a ocupar su lugar, es algo imposible es como un tatuaje en mi vida. Alguien me dijo un día que si yo llego a tener una relación quien me ame tiene que amar a Mirna porque ahora yo soy por quien ella luchó que fuera.

¿Es así?

Así es. El hombre que soy ahora, soy en buena medida por una mujer que tuvo el carácter de aguantarme, que tuvo el valor de seguir y de recibirme con los brazos abiertos cuando volví.

Y la vida da vueltas, luego te tocó cogerla de la mano y acompañarla en su lucha contra el cáncer

Sí. Cuando vuelvo a los medios de comunicación en 2013, un año después a ella se le detecta un cáncer gástrico, y entre el 2014 y 2015, se sometió a una operación de estómago, a quimioterapia, y radio terapias que la llevaron a un deterioro de la salud. Era un cáncer con el que debía morirse en dos meses y ella luchó durante 14 meses. Me tocó estar cerca. Yo me sentía feliz cuando ella se tomaba de mi brazo. Caminaba yo con ella en los hospitales y me sentía orgulloso. Renuncie a dos trabajos y entré a una etapa distinta no por carga sino porque era lo poco que podía hacer por  ella.

Mi esposita adelgazó mucho (los ojos de Julio brillan y se han puesto mojados) y le daba pena, pero yo la seguía viendo bella y así fue hasta el final de los días. El 1 de julio de 2015, ya cansada de luchar cerró los ojos, y con los ojos cerrados yo le dije: Llegó el momento de subirse a un barco que va a navegar lejos, es hora que descanses otro día nos volveremos a ver, es la esperanza que nos veremos de nuevo, ahí falleció. Han pasado 19 meses y yo sigo contando los días.

La foto de tu perfil en el Facebook es de ella, ¿es un tributo de tu amor hacia ella?

Lo has dicho bien, es un tributo a alguien que se lo merece de manera permanente. Y quiero tatuarme una frase que le dije: no es perfecta más se acerca a lo que siempre yo soñé.

La frase de una canción…

Es la canción de Pablo (Milanés). Era una canción que nos gustaba. Se llama El breve espacio en que no estás.  La verdad hermano tengo que confesarte que a la altura de esta entrevista yo sigo enamorado de ella, sigo viviéndola, sigo amándola, sigo queriéndola, sigo recordándola y la invito en mis momentos de dificultad. A veces veo correos viejos de ella y me ayudan. Era una mujer eternamente dando consejos, cariñosa, comprensiva y con un carácter que ayudaba a seguir adelante.

Julio, entiendo que no es el primer luto en tu vida también perdiste un hijo hace un par de años

Sí, en esta etapa nueva alejado del alcohol y las drogas, pierdo en 2012 a un hijo de 24 años de edad que era comunicador, editor y productor de televisión. El murió en un accidente de tránsito provocado por una camioneta del Ministerio de Justicia que venía a toda velocidad. Él venía en su motocicleta y la camioneta lo envistió. Estuvo 26 días en coma, murió el 1 de junio de 2012. Fue un golpe tremendo era un hijo que amaba mucho y aunque no llevaba mi sangre admiraba mi trabajo.  De mis otros muchachos, Mauricio trabaja como traductor, Javier es teólogo y pastor, y el último, Gabriel está por graduarse de bachiller.

¿Era un hijo en común entre tu esposa y vos?

No, cuando nos casamos con mi esposa teníamos tus hijos, mis hijos, los nuestros y los de otros. Creamos cuatro hijos. Él era el que ella traía cuando nos casamos. Yo lo crié desde los seis años y sufrí como todo padre en su diferentes etapas.

¿Y tu vida de niño fue tan sufrida también?

Yo soy una persona que vengo de los canastos del mercado Central. Toda mi familia de parte de Mamá ha sido comerciante en pequeño, vendedor ambulante algunas veces, somos una familia numerosa y en 1974 muere mi Mamá. Es asesinada y yo me quedo con mis abuelos maternos, la famosa Mamá Tila, una mujer que crio generaciones. Ella me cría y fíjate que hay una cuestión muy singular. Esta señora, mi abuela, mi mamá para mí, perdió a su único hijo varón en 1973 y al siguiente año muere mi mamá, entonces yo me quedo solo y me convierto en su hijo, en la niña de sus ojos. Entonces ella me cría. Yo estudie bachillerato en Salud opción enfermería porque quería ser médico para cuidarla a ella, pero había hecho una lectura muy bonita en ese momento. Me voy a “U” y decido escoger periodismo, y quedo en periodismo.

¿Tu abuela era una vendedora de las de canasto?

Todos, mi abuelo era vendedor también y cuando podía hacía trabajos de albañilería.

¿Y a vos te tocó vender también?

Sí, me tocó vender. Mi abuela crió muchos nietos, pero el que andaba con ella era yo, siempre andaba tomado de su delantal. En las navidades llegábamos a las 3:00 de la mañana a vender rollos de berro y rábanos,  y me gustaba porque tenía yo los grandes bollos de dinero lo contaba y daba vuelto. Un día se quedó sin venta, se puso a hacerme un huevo en una cacerolita  y una señora le pidió que le hiciera uno, y cuando venimos a sentir ya estaba vendiendo comida y ya andaba Julio ofreciendo almuerzos antes de irse para la escuela. Se levantó un poquito con eso y volvió a tener venta.  Un día salió un jabón, jabón Victoria que antes era de bola, salió en barra, ella me prestó dinero yo compré una caja y después tenía yo cinco cajas de jabón para vender todos los días. Yo no tenía necesidad, pero trabajaba porque me gustaba.

Sin lugar a dudas te ha tocado vivir una vida turbulenta, pero dicen que después de la tormenta llega la calma ¿ha salido el sol para vos?

Sí, tiene 11 años de no ocultarse, las que han pasado son nubes grises que lo han opacado, pero no lo han apagado. Nubes de tristeza como la muerte de mis dos viejos, mis abuelos, la muerte de mi hijo y la muerte de mi esposa, pero yo soy un hombre que vive obsesionado con la alegría, con el éxito y convencido que cada sol es distinto.

¿Qué le borrarías al casset de tu vida?

Nada, nada. Todo pasó con un propósito, todo me ayudó a ser lo que ahora soy.

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