“Soy el gato poético de la plaza”: Wally Romero, poeta

“Soy el gato poético de la plaza”: Wally Romero, poeta

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Wally Romero habla en esta entrevista sobre su amor por las letras y su pasión por la poesía | Foto tomada del pérfil de Facebook de Wally
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Por Santiago Leiva

Su nombre oficial es Waldemar Romero, el círculo literario le conoce como Wally, y en su campo de batalla ( la Plaza Morazán;  vendedores, taxistas, buseros y prostitutas) le llaman “el Gato Poético”.

Wally nació en la década de los 90s, pero luce un look ochentero. Pelo largo rebelde, lentes oscuros, jean rotos desgastados; zapatos All Star verdes, pulseras de cuero en las muñecas y piercing en la boca le dan pinta de rockstar. Más de alguno le ha advertido sobre su parecido look con  Michael Jackson o Johnny Deep en su actuación en la película el “Joven manos de tijera”.  “Me dice una señora: mi hija dice que te pareces al Joven manos de tijera, a Johnny Deep, el actor que siempre sale de raro en las películas”, comenta.

Pero Wally no es ni músico ni actor,  tiene una fascinación por los gatos, practica skyboards (skaters), pero lo suyo es la poesía. En Café Cultural Maktub se dedica a coordinar actividades literarias y presentaciones de libros así como ejercer de guía turístico por el Centro Histórico de San Salvador, pero su personaje cogió fama cuando decidió pararse sobre  una silla y leer poemas para las personas que visitan o transitan por la Plaza Morazán.

La hazaña le ganó inicialmente detractores; mismos que ahora le acompañan en la iniciativa y estando ahí ha llenado su libreta de emotivas anécdotas. Recuerda con regocijo como una niña le llenó su gorra de centavitos después de una actuación o como la gente que no tiene dinero para colaborarle le llena su gorra recolectora de dulces.

“Un señor una vez venía con una bolsa de harina y me ofreció  algo de comer, y me va sacando como dos dólares de pan francés. Al ratito llegó una chica cazafantasmas de las que andan una mochilita de café. Nos echamos el café y nos quedamos a compartir pena”, relata.

Wally es nuestro personaje de esta semana.

Dicen que de poetas y locos todos tenemos un poco ¿de qué tiene más Wally, de poeta o de loco?

Jajajaja, es una pregunta loca en el buen sentido de la palabra. La verdad creo que la locura siempre ha estado bastante ligada a la poesía, y considero que es algo necesario aunque la gente muchas veces lo estigmatiza y la poesía no forzadamente tiene que ser locura. En lo particular creo que si no fuera por la locura la poesía no habría tenido la trascendencia que ha tenido a través de los siglos. Yo creo que en el caso de Wally la locura siempre va a estar de la mano con la poesía porque la poesía puede ser una pasión y la locura algo que forma parte de su propio ser y que no se puede quitar de ahí. Así que la poesía y la locura estarán de la mano por siempre.

¿Entonces sos más poeta o más loco?

Hay mucha locura la verdad, demasiada desestabilidad emocional. Yo prefiero más la locura, pero que vaya de la mano con la poesía claro.

Esas locuras te ha llevado a hacer poemas  ¿están plasmados ya más allá de la mente de Wally?

La mayoría de mis poemas son inéditos todavía, si los tengo escrito en papel, pero todavía no he concretizado un libro, solamente ha sido publicado en algunos suplementos culturales de periódicos como poemas sueltos. No he considerado hasta ahorita que formen parte de un volumen y publicarlos como libro porque para mí lo más esencial de la poesía es conocerla y no estar publicando un montón de libros.

Foto de Iván Escobar

¿Cómo nace el gusto por la poesía?

Desde los siete años mi mamá me puso a estudiar en el Centro Nacional de Arte, estaba en clases de música y artes visuales, pero a los 13 años, porque en el CENAR estudie desde los 7 hasta los 21 años, nos empezaron a incluir en las clases de literatura y esas clases las coordinaba Ricardo Lindo. Entonces Ricardo Lindo nos compartía libros, autores sobre todo poetas y cuentistas. Sus clases siempre tenían ese eje primordial.

El señor llegaba y nos leía y nos detallaba el autor. Fue en esa etapa que nació mi gusto por la poesía y la literatura en general. Comencé a descubrir autores, libros, todas las corrientes literarias y todos los movimientos que ha habido desde la edad media hasta el siglo de oro o las vanguardias. Comencé también a descubrir literatura nacional, a autores nacionales. Él (Ricardo Lindo) comenzó a cultivarnos ese hábito de ser lectores y el gusto por la poesía.

Para escribir poesía o recitar poemas dicen que es mejor estando enamorado ¿tocó el amor las fibras de tu corazón para escribir tus primeros versos?

Jajajaja (aplauso nervioso) que buenísimo eso, jajaja. Sí y no al mismo tiempo. Sí escribí en una ocasión un poema de amor, y creo que es el único poema de amor que he escrito en toda mi vida. Para serte sincero nunca he contemplado escribir poesías de amor porque la poesía de amor no va con Wally. Sería bien extraño estar escribiendo poesía de amor y bastante gente ya me ha dicho: vos no podes escribir poesía de amor o hablar sobre amor porque te miras raro hablando del amor o verte apasionado y yo digo tienen razón tal vez soy demasiado raro para decir que estoy enamorado. Pero sí he hecho un poema de amor y ese poema de amor que hice no fue precisamente para una chava sino para un chavo.

Tenía 13 años y estaba explorando en esa etapa de mucha poesía erótica, mucha poesía romántica. Estaba comenzando a descubrir a (Pablo) Neruda, había comenzado a leer a Rubén Darío, Nicolás Guillén, me gustaba bastante la poesía romántica de José Martí, leía a Octavio Paz, Amado Nervo.

Entonces entré en la etapa que quería escribir algo para alguien y en esa etapa de mi vida sostenía una pequeña relación con un chavo que era estudiante de teatro del CENAR, así que le dedique un poema de amor y el “man” se quedó puta y este que me está diciendo. Creo que no entendió absolutamente nada, pero yo quería cautivar a alguien porque me gustaba.

¿Qué decía el poema?

Jajajaja decía lo más cursi que puede haber. Era un pequeño pedazo de nerudiano, decía: te amo más que las estrellas si las estrellas se pueden convertir en una masturbación durante un sueño húmedo en una noche de verano. Era cursi.  Y después de unos años yo llegue a reflexionar y me dije por qué escribí esa pendejada, pero fue como el momento de brindarle unas palabras lindas a una persona que a mí me gustaba en esa etapa.

Jajaja y te cortó por el poema

Jajajaja no, no, no estuvo más clavado el chavo conmigo y de ahí yo lo tuve que cortar. Fue una etapa de experimentación para mi digamos dentro de una relación gay y la poesía romántica, pero yo dentro lo poquito que he escrito no ha sido romanticismo porque si escribiera poesía romántica ya habría dejado traumado a un chavo o chava.

¿Cuál es el tipo de poema que te gusta escribir o recitar?

La poesía es bastante variada, en lo personal me gusta la poesía experimental, ese tipo de poesía que muchas veces tiene ciertas nociones de locura, hay muchos autores que uno va descubriendo y lo dejan cautivado. El primer acercamiento que tuve con la poesía salvadoreña fue con Orlando Fresedo. Me encontré unos sonetos en el Suplemento Cultural Tres Mil y comencé a leerlo, lo irónico es que eran románticos, pero ese fue mi primer acercamiento con la poesía clásica. En lo personal yo siempre voy a preferir esa poesía que sobre pasa la locura.

Cuando entré contemplabas un gato y he visto tu muro tapizado de imágenes de gato ¿qué  influencia tienen los gatos en tu poesía?

Jajaja, bastante desde el momento que yo me paré a leer poesía en la Plaza (Morazán). Es que cuando terminé de leer un texto, si no mal recuerdo fue un poema de Fernando Pessoa, no encontraba que decir y dije: ¡vivan los gatos!, y todos se me quedaron viendo como quien dice puta y a este que le pasa ¿está loco? .Entonces después lo hacía cada vez que terminaba de leer un texto como un estandarte o una firma personal, y tomé la figura de los gatos como un fetiche.

¿Porque te gustan los gatos?

En una ocasión un señor en la plaza me dijo: yo siempre he dicho que los escritores y los gatos siempre han ido como de la mano; y yo digo que en parte si porque los gatos siempre han estado ligados a literatura como una figura extraña, misteriosa, pero en lo personal yo he visto al gato como ese ser marginado. La gente siempre ha tenido un mal concepto de los gatos y es el mal concepto que pueden tener de nosotros también sobre todo de los que tratamos de ser más naturales, más extraños, más raros dentro de la sociedad , y por eso es que siento esa identificación con los gatos. También uno socialmente se puede sentir marginado y la gente puede tener un falso concepto de uno.

Precisamente vi que organizan un recital de poesía romántica de gato ¿es literalmente poesía para gatos o realmente poesía de esos poetas sin espacios, marginados por la sociedad?

No es precisamente poesía en honor a los gatos, pero de pronto alguien puede decir le he escrito algo a los gatos, pero yo lo he manejado bajo el concepto que hay gente que de pronto se puede sentir como marginada, se puede sentir como ese gato urbano. Entonces es para la gente que de pronto se pueda sentir desplazada de otros espacios y encuentran un oasis en estos espacios. La idea es que vengan acá y compartan sus textos ante un público.

¿Porque has decidido llevar poesía a la plaza?

Porque las plazas y sobre todo en el centro de San Salvador pocas veces han sido intervenidas poéticamente. Ha habido intervenciones, pero han sido efímeras, es decir llega alguien con parlante tira un texto y se va, y de ahí regresa el próximo año a leer el mismo texto, entonces no es propiamente una intervención poética. Yo desde que llegué a la plaza mi idea era tener un punto permanente de poesía. Que la gente supiera que ahí había un bicho chorreado, peludo con orificios en la boca leyendo poesía.

Wally recita poemas en las plazas del Centro Histórico de la capital

Leer poesía en las plazas suena chollado…

Ir a leer poesía a la plaza es bastante hard, es de lo más ranger y salvaje que puede haber. Y es difícil porque de pronto uno se da cuenta que tener algo diferente en las plazas se hace indigerible para la gente, el hecho que las mismas autoridades lleguen y lo violenten y lo quieran agredir. O que las personas habituales de la plaza lo vean raro; se sufren agresiones físicas y verbales. Una vez a mí un bolo me comenzó a perseguir por toda la plaza que me quería dar verga. Así me lo dijo: te voy a dar verga bicho, me empujó de la silla y me comenzó a perseguir por toda la plaza, y dejó hasta que una de las chavas que se mantenía en uno de los puntos de prostitución fue a llamar a unos policías de tránsito y les dijo: le quieren pegar al gato, pero esa es solo una de tantas experiencias. Una vez unos policías del CAM me querían agredir y sacar de la plaza, pero llegar a leer poesía a la plaza es lo más mágico y hermoso que he podido hacer, porque uno comparte la poesía con la gente, o de pronto se encuentra con diversidad personajes. Había una señora que siempre que me veía leyendo poesía me decía: te quiero compartir un texto de La Biblia y me comenzaba a leer con devoción un texto del Cantar de los Cantares.

¿Inicialmente cómo te recibió  público en general, se opuso más allá de lo que me has mencionado?

Cuando empecé a intervenir poéticamente la plaza la gente era un desconcierto total. La gente decía: que viene a hacer, y pronto te comienzan a confundir creen que uno es una especie de pastor o va a evangelizar. Otros pensaban que yo llegaba del Gran Imperio (venta de ropa usada) a hacerles promoción de los viernes de ofertas. Entonces a la gente se le hacía indigerible, pero con el tiempo de pronto la gente comenzó a escucharme y hablar de poesía. Entonces de lo que menos se esperaba fueron los que comenzaron a apoyar esta iniciativa: taxistas, vendedores y las personas que transitaban ahí.

¿Y tú idea es solo compartir poesía o culturizar?

Culturizar y en parte compartir, la idea no es el hecho que escuchen al Wally poeta. Entonces no es el hecho de que sepan que yo soy poeta sino compartir poesía o culturizar. Hubo bastante gente del medio, de las vacas sagradas de la literatura que me dijo: porque llegas a leer poesía a una plaza si allí nadie sabe de poesía, la poesía tiene que ser para la biblioteca, para los campos universitarios, para las cátedras, para el teatro nacional, como es eso que le estas compartiendo poesía a los vendedores, a las prostitutas a los taxistas, a los buseros. Más yo creo que la poesía nunca tiene que estar centrada dentro de un estrato social o cultural, no se puede monopolizar, la poesía tiene que salir a exteriores.

En algún momento pensé que tu poesía era comprometida, hablabas del Gran Imperio, y creí que te referías a Estados Unidos

Jajajaja, la gente pensaba que era poesía comprometida o de corte social. Los del Gran Imperio se convirtieron en personaje dentro del contexto de la plaza Morazán porque están en frente, y yo llegaba con poesía y ellos comenzaban a bombardear con reggaetón,  y yo sentía que lo hacían adrede. Una vez los chavos que estaban bailando reggaetón se pasaron y me comenzaron a bailar alrededor de la silla haciéndome bulling. Estuvieron insistiendo con el reggaetón los primero seis meses, le subían volumen al parlante y comenzaban ahí viene el gato de la plaza. Y yo les tiraba sus pedradas les decía: que muera el reggaetón junto con el Gran Imperio… pero con el tiempo no sé si se fueron sensibilizando  y la comenzamos a  agarrar más al suave. Yo llegaba con la silla y ellos gritaban saludos al gato de la plaza.

¿Y sos el gato de la plaza?

Sí, soy el gato poético de la plaza. Y cuando voy a comprar al Gran Imperio dicen: ahí viene el gato. La semana pasada que fui con mi novia a comprar,  el Dj que me pasaba diciendo viva el reggaetón y que repetía muera la poesía, me dice: hey  gato y ya no vas a venir a leer poesía, vendrás cuando abran de nuevo la plaza. Hoy que han cerrado la plaza he llegado a leer poesía a la calle, donde están los puntos de taxi en la plaza.

¿Qué es lo más loco que has hecho o te ha pasado ahí en la plaza?

Darme duro con los agentes del CAM. Llegaron tres veces, las primeras dos veces me querían quitar de la plaza, me preguntaban que hacía ahí, pero yo me subía a la silla y me valía lo que me estaban diciendo. La tercera vez me entró la palidona porque llegaron dos agentes del CAM y uno ya sacándose la macana me dice: mirá bicho si no levantas esos libros y te vas con esa silla te doy verga, pero cuando comenzaron a mostrarse agresivos se les quedaron viendo los taxistas y las prostitutas se acercaron y cuando vieron ellos la presión se fueron.

¿De qué vive Wally?

Prácticamente de las visitas guiadas que salen acá como espacio Maktub, venta de libros, leer poesía, subirme a leer poesía a los buses y hacer malabares en la calle con diábolos.

¿Lees poesía en los buses y pedís colaboración?

Sí, lo hago cuando vengo o voy para mi casa, abordo la ruta 10 o la 5, me subo y leo poesía. Ya he ganado hasta tres dólares en un momento. Los  domingos que tengo más chance ando ruteando. Tomo la 10 o la 5 desde mi casa al centro, luego abordo alguna 9,  alguna 7  o una 2C, algo que me lleve cerca de Metrocentro, y luego de Metrocentro tomó una 29 de nuevo para el centro. Así ruteo. Los malabares los hago en los semáforos del bulevar Constitución en la Bernal, y he ido a probar suerte en un semáforo por la Lotería Nacional, pero no  me ha ido muy bien.

¿Ese es tu mundo o te gustaría cambiarlo?

No, no, no a mí me encanta, me encanta el centro de San Salvador y convivir con la gente.

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