“Ser árbitro no es solamente de tomar el silbato y comenzar a...

“Ser árbitro no es solamente de tomar el silbato y comenzar a soplar”

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Joel Aguilar Chicas | Foto El Metropolitano Digital
Años Dorados Cebecera

Por Santiago Leiva

La imagen habla por sí sola. A este hombre le cobija una historia de  éxito y superación. Ha escrito su nombre en el “Paseo de la Fama”  del arbitraje mundial y es el embajador de El Salvador en  Copas del Mundo. El país y América saben que Joel Aguilar Chicas, asistió junto a sus auxiliares al Mundial de Sudáfrica 2010 y que pitó en Brazil 2014, pero muy pocos conocen que sepultó su ombligo en un cantón de El Salvador y que la primera vez que se llevó un pito a la boca los tarugos se sus tacos se enterraban en el polvo.

Pito en mano, Joel se abrió la autopista al éxito en una carretera donde lo que más abundan son los insultos y donde el traje de villano, por mejor que actúe, será su uniforme cada vez que pise un césped de una cancha. De niño y adolecente, vestir de luto no era su primera opción, como todo chico soñaba con ser futbolista profesional, pero después de ganar un colón por arbitrar un partido en una semifinal infantil se dio cuenta que podría llevar dinero a sus bolsillos y porque no, hacer carrera como árbitro.

Es a partir de ahí que su vida dio un giro de 180 grados para dejar atrás viejos empleos como vendedor de bolsas,  de tortillas, cobrador, trabajador de piocha y pala; y tapizar su vida de grandes anécdotas alrededor del fútbol. A través del arbitraje Joel se ha colocado en las grandes ventanas del mundo, suma cinco mundiales incluyendo tres juveniles, y en la actualidad se prepara y está dentro de los elegibles para asistir a la Copa del Mundo de Rusia 2018.

En el campo académico también tiene bajo el brazo el título de Licenciado en Educación Física de la Universidad de El Salvador, y por ahora aparte de impartir justicia los sábados y domingo en la LMF labora como asesor del programa “Éxito” del Instituto Nacional de los Deportes (INDES). Joel Aguilar Chicas es nuestro personaje de esta semana.

 

La primera imagen que tengo en mente de usted es la del baile en el centro de la cancha antes de un juego ¿Qué pasaba por su mente en ese momento?

Es una parte natural de mi persona  llegar a disfrutar del juego. Si mal no recuerdo era un partido entre Atlético Marte e Isidro Metapán donde obviamente no había un buen número de afición. Lo del baile me salió natural porque siempre me gusta estar relajado antes de un juego, de hecho durante los calentamientos siempre pongo música. Entonces en ese momento estaba sonando una de las canciones que más me gusta y se me olvidó que estaba en el terreno de juego. Mi sorpresa fue que lo estaban grabando.

 

Parecen pasos de salsa…

Sí de hecho era una canción de salsa.

 

¿Siempre es así de emotiva la vida de un árbitro?

No, cada quien tiene su estilo. Mi estilo es ese, tratar la manera de estar relajado, como te repito yo antes de un juego disfruto mi calentamiento, botó mi ansiedad, me relajo porque sé que hay un compromiso, pero hay que disfrutarlo.

El árbitro salvadoreño con el argentino Leonel Messi

¿Qué se necesita para ser árbitro, me refiero en términos mentales?

Primero tener una pasión, que te guste, tener don de liderazgo, de compromiso y de impartir justicia.

 

Pero me imagino que también es necesaria una coraza para soportar la presión sin explotar

Sí, claro esa es la otra parte. La parte psicológica. Un árbitro que no es fuerte mentalmente difícilmente podrá superar todas las cosas que están alrededor o detrás de un juego. Detrás de un juego hay críticas, hay insultos, hay maltratos, equivocaciones en donde uno por hacer lo correcto es criticado. Siempre después de un juego, gane o pierda un equipo siempre se es criticado. Nunca, aunque hagas un buen trabajo, un jugador, un técnico o la prensa dirá el árbitro hizo un buen trabajo y por eso hubo fluidez de juego, buenos goles…entonces tenés que estar preparado para la crítica más destructiva que objetiva. En la actualidad, un árbitro debe estar bien físicamente, técnicamente, pero sobre todo bien psicológicamente.

 

El árbitro siempre será el malvado…

El árbitro para unos o para muchos siempre es el malvado. Obviamente es por cultura, muchas veces el desconocimiento de la aplicación de las reglas hace que todo mundo te señale.

 

Joel, en la cancha les dan palo y les llueve de todo ¿cuál es la mayor ofensa que le han hecho o que le haya dolido más?

Mira, yo cuando entro al terreno de juego haya afición o no  me concentro en lo que hay adentro: donde están mis compañeros, el balón y como está el entorno. Le pongo mínima importancia a lo que está fuera. Pero sí, ha habido juegos en lo que uno puede identificar a alguien que te está gritando. Me pasó en dos ocasiones en juegos de Segunda División en Chalchuapa donde obviamente la afición era muy poca. Ahí un señor, que desconozco quien es, desde que llegué empezó con insultos y me insultó durante los 90 minutos. Yo lo sentí como algo más personal porque me insultó desde que empezó el juego hasta que terminó.  Finalizó el juego, me fui a los camerinos, me lo encontré, y todavía llega donde mí muy descaradamente y me dice: mire discúlpeme, pero yo me siento realizado de poderlo tener acá y poderlo insultar. O sea definitivamente (tenía) una mente enfermiza. La gente muchas veces no entiende que el árbitro es parte del fútbol y uno llega a hacer un trabajo y  a tratar la manera de hacerlo mejor.

Obviamente por cultura es normal que haya insultos, pero ya cuando una persona como está que te que digo que se tiró 90 minutos contra mi persona, sí molesta y sí indigna porque uno llega a hacer un trabajo con responsabilidad y no se merece que lo insulten o que lo traten de alguna forma solo porque alguien pagó $2, $3, o $4 dólares por la entrada o porque el resultado al equipo que le va no sea el favorable. Eso no es justo.

 

¿Y qué le decía?

Jejeje, que no me decía. Me decía que era el peor árbitro de CONCACAF, el peor árbitro de FIFA . Y que contraste porque yo estaba a dos meses para irme al mundial de Brasil. Esas son las cosas que uno no entiende, tampoco es que uno pida que le aplaudan cuando lo vean, pero también mi persona con mis otros dos compañeros hemos hecho trabajos aceptables en representación del país. Así que si bien es cierto me molestó (esa persona) un par de minutos tampoco era para cortarme las venas. Sí me llamó la atención como una anécdota porque fue diferente a otras ocasiones. Es normal que cuando uno llega un estadio haya insultos, haya señalamientos porque es parte de la formación y el carácter de un árbitro, en este caso fue algo anormal.

 

¿Qué le saquen a la mamá debe molestar, es normal?

Eso…jejeje, es el primer examen que uno tiene cuando se ingresa al arbitraje porque obviamente nunca se va a escuchar algo positivo. Eso ya es parte del calentamiento psicológico previo a un partido. Esa es la primera frase.

 

¿En algún momento las ofensas le hicieron pensar en dejar el arbitraje?

No, nunca. Muchas veces duele más cuando gente dis que conocedores de las reglas del juego, este caso medios o dirigentes te señalan o te critican y sin fundamentos.

Joel sabemos que entre la afición hay gente grosera e imagino que en la cancha también hay jugadores hostiles ¿en algún momento ha sentido deseo que ponerse los guantes e irse a los golpes?

No porque obviamente el ser humano trabaja bajo emociones y hay momentos dentro del terreno de  juego que todo se vale, es una guerra psicológica, pero llegar hasta ese extremo no. Es normal que de repente todos andamos con las pulsaciones a 170, 180, 190 y cualquier cosa se le puede salir a uno, pero no hasta ese grado y cuando termina el juego viene la estrechez de mano.

 

¿Alguna vez tuvo la tentación de pedir un autógrafo o tomarse fotos con alguien de las grandes estrellas que ha dirigido?

Nunca. Gracias a Dios nunca. Yo soy una autoridad y trabajo para estar en la élite. Soy admirador del buen fútbol, pero estoy claro como son las directrices del juego y sé que una situación de esas no me suma ni me resta. Entonces de igual forma que son importantes ellos soy importante yo. Porque voy a decir yo ¡wow! si estamos en el mismo top en una misma competencia.

 

¿De las grandes estrellas que ha dirigido a quienes destacaría como caballeros dentro de la cancha?

Iniesta, Pirlo, Xavi, Pujol, Giovanni Do Santos, son jugadores muy educados. Te podría mencionar más, pero a los que más destaco es a ellos. Son jugadores que están en la élite del fútbol y sin embargo destacan por su sencillez, su humildad.

 

¿Cuándo descubre Joel su vocación de árbitro?

Cuando tomo por primera vez el silbato. Yo no quería ser árbitro. Definitivamente entré al arbitraje por casualidad y cuando tuve la oportunidad de dirigir un juego me di cuenta que Dios tenía algo preparado en mi vida, algo en lo que no imaginé crecer tanto y tener tantas experiencias de enseñanza que me han permitido ser tan bendecido en esta profesión.

 

¿Por qué no quería ser árbitro?

No quería ser árbitro porque el sueño de todo joven, de todo adolescente es querer jugar,  ser futbolista, pero soy un poco soberbio;  yo era un joven un poco problemático. Salía expulsado de los juegos y discutía mucho con los árbitros. Cuando una persona me dijo si quería ser árbitro lógicamente dije que no, pero Dios siempre tiene las cosas para uno y después me nació ese deseo de conocer más acerca de la carrera del arbitraje y no me arrepiento.

 

¿Y cómo fue que llegó el pito a sus manos, no llegó el árbitro…?

Yo jugué tres años en el Oratorio del (Instituto) Ricaldone y ahí teníamos un equipo de chicos y cuando los árbitros no llegaban para que ellos no se fueran sin jugar yo conseguía un partido amistoso con otro equipo, pedía un silbato y dirigía sin tener conocimientos. Ahí conocí a Plutarco Pineda que fue árbitro y trabajó en los Medios de Comunicación. Él me dijo (si quería ser arbitro) y yo no acepté las primeras cuatro veces que me dijo. Y como siempre me veían en el Oratorio, se dio la situación que un fin de semana no llegó un árbitro para un juego de semifinales de infantil entonces el “Chino” Márquez me pidió si lo podía pitar, y con los errores u horrores que haces en tu primera practica finalicé el  juego y me gustó. La sorpresa fue que pagaban por eso. Me dieron un colón y para mí  era un platal obviamente porque yo vengo de una familia humilde. Trabajo desde los 13 años, y al multiplicar un colón por cada partido, pensé: cuántos partidos puedo dirigir, cuántos colones puedo ganar. De ahí nace la cosquillita por profesionalizarme en el arbitraje.

¿Cómo definiría el trabajo de un árbitro?

Es un trabajo delicado. Independientemente de categorías, de fútbol profesional o amateur es un trabajo delicado donde a la persona que le toca dirigir un juego tiene una responsabilidad de aplicar 17 reglas, de poder controlar la personalidad de 22 jugadores dentro del terreno de juego. No es solamente de tomar el silbato y comenzar a soplar como dicen en la cancha. El que ejerce el trabajo de árbitro tiene que tener conocimiento, es admirable toda esa gente que hace el trabajo amateur en comunidades y colonias. Soportar todo el entorno de adentro y de afuera no es para cualquiera, es un trabajo delicado. A mí me ha tocado dirigir en todas las comunidades habidas y por haber y sigo admirando a los que todavía siguen dirigiendo en canchas abiertas. Te digo no es solo soplar y hacer vejigas.

 

¿Es más difícil dirigir en la cancha polvosa?

Claro, obviamente por el riesgo de agresión, es más fácil que te pueda pasar algo, pero ahí es donde uno agarra más carácter, más personalidad. Yo lo he vivido, dirigí en todas las comunidades y las canchas más peligrosas de la Zona Metropolitana, y afuera en Liga Media y Tercera División, pero  cuando a uno algo le gusta o tiene esa pasión, lo disfrutas.

 

¿Cuál es la anécdota más curiosa que le ha pasado dentro de esta profesión?

A mí me ha pasado de todo, me he caído en el terreno de juego, me han botado, se me han caído las tarjetas,  he bañado de spray la cara a jugadores. Te digo me ha pasado de todo, pero  los que estamos en el terreno de juego estamos expuestos a que nos pasen  “bloopers”.

 

¿Un árbitro no se puede equivocar?

Claro que se equivoca. Todos los partidos nos equivocamos, y nos equivocamos porque somos seres humanos no porque nos queramos equivocar. De repente (nos equivocamos) por una mala apreciación, una mala ubicación, o porque te dejó lejos  la jugada.

 

Hay que saber moverse y ser preciso…

El fútbol moderno requiere mucho de la parte física, el fútbol moderno necesita que el árbitro esté preparado en todas las áreas. Sin embargo yo nunca he visto un partido donde un árbitro no se haya equivocado, siempre hay algo en que mejorar y eso es lo lindo del arbitraje que te da oportunidad para seguir mejorando. Lo más importante en esto es que el error no se vea reflejado en el resultado.

 

Cuándo se falla en una jugada que termina en gol y se ve la repetición ¿hay cargo de conciencia?

Cargo de conciencia no. Cuando ves el vídeo no te queda más que buscar el por qué fallaste. Cuando hay una falla no es porque uno quiera hacerlo adrede, a veces al ver el video te sentís molesto contigo mismo.

 

¿Cuándo llegó la vocación de árbitro se olvidó de  jugar al fútbol?

Sigo jugando fútbol

 

Pero ya no lo pensó profesionalmente

No, no, cuando me metí al arbitraje a mí me dijo un señor que respeto y quiero mucho si zapatero quieres ser busca estar dentro de los mejores cinco. Entonces yo siempre he sido una persona competitiva. Siempre me ha gustado estar dentro de los titulares y sabía yo que no podía llevar las dos cosas: el fútbol profesional y el arbitraje. Tenía que dedicarme a una de las dos, el fútbol profesional no porque no tuviera talvez el talento, tampoco era que fuera bueno, pero  por cuestión de tiempo se me hacía más fácil poder estudiar y llevar el arbitraje. Así que descarté la parte de ser futbolista profesional que posiblemente no hubiese llegado, posiblemente no tenía el talento.

 

¿De qué jugaba?

De defensa central y ahora juego de volante

 

¿Y eso le ha servido para el arbitraje?

Claro  porque puedo entender en el terreno de juego cuando un jugador lleva la malicia de querer hacer daño o simplemente va por el balón. A los que hemos jugado se nos facilita poder entender esa parte de la conducta de un jugador dentro del terreno de juego.

 

Ya tiene sobre las espaldas dos mundiales…

Dos mundiales mayores y tres juveniles

 

¿Cuál es su máxima aspiración dentro del arbitraje?

¡Ah, púchica! ¿Cuál es mi máxima? la de todo árbitro, pitar una final del mundo. Podés ir a un mundial, yo gracias a Dios ya lo logré. Yo toda la vida he estado trabajando, me he estado preparando para que se llegue esa oportunidad, y me podes decir: estás loco, sos salvadoreño, tu liga, tu país y todo lo demás, pero igual estaba loco hace años en llegar a un mundial y Dios me lo permitió, estaba loco por dirigirle un juego a un equipo de la UEFA y Dios me lo permitió. Entonces ese es uno de mis sueños más grandes que tengo, si se va a lograr no lo sé.

Un polémico juego entre Costa Rica y Estados Unidos arbitrado por Joel Aguilar

¿Qué tan lejos está Rusia 2018 de Joel?

Estamos trabajando para eso, es un nuevo proceso, son nuevas evaluaciones. Hay muchas cosas, pero todos partimos de cero y estoy con la actitud, con el deseo y la fe puesta en Dios que nos de la fuerza, la sabiduría y la gracia para poder lograr ese objetivo. Uno de los pecados para nosotros y lo digo así es ser salvadoreño. Nosotros no tenemos el peso de una liga como la mexicana, como Estados Unidos, como Argentina, como Italia, sin embargo eso lo hace sentir orgulloso a uno porque logras estar dentro de la élite y podes mantener ese sueño. ¿Qué tan lejos está? No lo sé, pero media vez esté dentro del grupo siento que hay posibilidades y ahorita estoy dentro del grupo.

 

Sin duda una vida cargada de éxitos ¿cómo fue su niñez?

Normal como la de muchas personas que hemos venido de familias humildes. Yo nací en un cantón donde jugas con un trozo pensando que es un carro, donde se come lo que hay. Eso sí, el calor de una madre que ha sido madre y padre nunca me ha faltado. Mi mamá hizo los dos papeles y nunca nos faltó nada dentro de las condiciones que ella nos podía dar. Durante mi niñez viví tres años en un cantón con mis abuelos donde me podían faltar muchas cosas, pero fui feliz. Y por las circunstancias de la vida también me tocó andar viviendo de un lugar a otro

 

Me cuenta que trabaja desde los 13 años

Ah, no, yo tuve de todo trabajo. Yo trabajo independiente desde los 13 años y una de las cosas que yo le puedo agradecer a mi mamá es que nos inculcó esos principios que si quieres algo lucha por ello. Yo anduve vendiendo bolsas, anduve vendiendo tortillas, anduve de cobrador. Trabajé de piocha y pala, poniendo tuberías, vendiendo en el centro. He trabajado de todo y gracias a Dios eso me ha ido formando carácter, apreciar lo que tengo, valorar el arbitraje. He sido una persona que la misma vida me ha dado una gran universidad.

 

¿Le apartó de los vicios el trabajar desde temprano?

Definitivamente, yo era una persona tremenda. Una de las cosas por la que vivo agradeciéndole a Dios es haber tenido la oportunidad de ir a un Oratorio donde llegábamos chicos de escasos recurso que andábamos en la vagancia.

 

Lo que no pudo evitar es el baile jajaja

Quisiera poder bailar de verdad. Solo son instintos de frustración y de repente me salen algunos pasos.

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