Aida Mancía, maestra de ceremonia de la Presidencia: “Cuando vino el Papa Juan...

Aida Mancía, maestra de ceremonia de la Presidencia: “Cuando vino el Papa Juan Pablo II me tocó servir como maestra de ceremonia y ese día sentí como que había estado en el cielo”

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Por: Santiago Leiva

Se invita al respetable público ponerse de pie. A continuación presenciaremos el ingreso de la excelentísima maestra de ceremonia Aida Mancía. La plática que comenzó alrededor de una taza de café tuvo un desenlace emocionalmente insospechable. Yo terminé con un nudo en la garganta y Aida dejó escapar cristalinas lágrimas por sus mejías. “Cuanto más gruesa es la armadura, más frágil es el ser que la habita…” reza una frase que encontré en su muro de Facebook, y vaya que es cierto. Detrás de su privilegiada y potente voz de hierro se esconde una mujer tierna, sentimental y tan sensible como amante al café.

Hace un par de días no solo tuve el privilegio de estrechar por primera vez su mano, en una hora y media hablamos de todo: de su niñez, su adolescencia y por su puesto temas tan sentidos como el fallecimiento del amor de su vida,  su esposo y maestro Roberto Tobías.

Fue una plática amena, llena de recuerdos, risas y no podían faltar lágrimas. Son elementos que jamás pueden faltar en un personaje tan polifacético y Aida es uno de ellos. Quizá el país y en varias partes del mundo le conocen por ser la mujer de la voz grave en los eventos presidenciales, pero a sus espaldas Aida tiene una rica historia en la locución y el teatro salvadoreño. Oriunda de Santa Ana, pero radicada en San Salvador desde un diciembre de 1967, Aida incursionó en el teatro en 1968 y se mantuvo en su carrera actoral hasta 1994 que es llamada para convertirse en la maestra de ceremonia de la Presidencia.

Inició bajo la administración del Dr. Armando Calderón, pasaron luego Francisco Flores, Elías Antonio Saca, Mauricio Funes y sigue a las órdenes del profesor Salvador Sánchez Cerén.  A la par de esta loable e importantísima misión tiene un programa en el que declama e interpreta poemas en Radio El Mundo, la emisora que le abrió las puestas allá por 1973. Antes que doña Bety Suárez le hiciera la prueba de voz para admitirla en Radio El Mundo había hecho radio novelas para Radio Teatro.

También formó parte de Radio Nacional, de YSKL y Radio Cadena YSU, y entre 1983 y 1985 leyó noticias en “off” para Teleprensa;  luego de 1986 a 1988 fue presentadora de Tele 10. Durante algún tiempo también participó en el doblaje de algunas películas. “Si usted me pregunta que me gusta más: teatro, Radio o televisión. De las tres disciplinas el teatro, porque se interactúa y no me genera limitantes;  la radio tampoco me limita toda vez que pueda proyectar  mi voz. La televisión si tiene un límite”, confiesa. “Me suelto más a través de una obra de teatro,  hago crecer mi personaje. La radio me da mucha creatividad y la televisión  pone mucha restricciones” complementa.

Empero, Aida no solo ama su trabajo, en tiempos pasados también disfrutaba visitar y conocer pueblos, y le encantan los paseos por el campo.  También es muy cercana a los asuntos de Dios, a quien agradece y pide ayuda cuando las cosas le resultan bien o mal. Los salmos 91 y 23 son las escrituras bíblicas de cabecera. Aida abrió las puertas al Metropolitano Digital y es mi personaje de esta semana en el mes del periodista.

Frases como “No sé cuál es la receta de la felicidad, pero que lleva café, lleva café’’. “El olor al café recién hecho por la mañana debe ser considerado patrimonio de la humanidad’’, son habituales en su muro de Facebook ¿es cafetera?

jajajaja. Mire me encanta el café. No es que yo sea una persona que toma café a cada momento, pero gozo tomándome una taza de café todas las mañanas, pienso que me enciende. Yo vengo a la radio y lo primero que me ofrecen es una taza de café, me encanta. Cuando lo publico en redes sociales es porque pienso que alguien está pensando como yo. Hay personas que me dicen: le quiero llevar un buen café y yo les digo a mí me basta con su amistad, porque el café yo lo preparo como a mí me gusta, Santiago.

¿Es el café lo que más le obsequian?

No es que me obsequien, sino que es lo que más degusto. Yo compró el café salvadoreño, el hecho en casa. Me encanta prepararme mi café y si un café no me gusta compro de otro.

Y ese gusto nació en Santa Ana, ¿usted vivió en alguna finca?

No, yo no viví en ninguna finca, pero sí el olor a la pulpa de café me trae muchos recuerdos. Mis padres tenían una tienda y ahí se vendía mucho café, pero café empacadito, en cartuchito, me encantaba el olor a café, y ver a mis padres que tomaban café en la mañana me trae un buen recuerdo y lo mantengo siempre, mantengo vigente mi tacita de café.

¿Usted se crió en el campo?

No necesariamente, en Santa Ana vivíamos en un lugar que ya ahora se llama Barrio San Antonio, pero que en aquel tiempo era Aldeas San Antonio. Era un lugar precioso donde había parte de nuestro folklore, todavía se veían las carretas con los bueyes.

 

¿Cómo vivió su niñez en estas aldeas?

Como la de cualquier niño. Estudié en escuela pública porque el nivel de preparación de las escuelas públicas en mi tiempo era sobre saliente. Yo estudié por ejemplo en la Escuela República de Guatemala, luego del segundo grado en adelante estudié en la Escuela Santa Familia que era una escuela de monjas anexa al Colegio de La Asunción. Me encantó el nivel de preparación, aprendí las tablas, aprendí a sumar, sentí que el nivel de preparación era bueno.

¿En algún momento pasó por su mente tomar los hábitos, ser monja?

No, no. Recuerdo que había una madre que se llamaba Sor Virginia y otra madre María del Amparo, les encantaba a ellas meterme al coro  y la parte del canto me fue gustando, por eso es que me puedo ciertos alabados, pero sentía que esa vocación no era para mí, sentía que era muy sacrificada quizá. Fue cuando nos venimos para San Salvador  cuando comencé a ver lo que realmente me gustaba para estudiar. Y aquí viví una historia totalmente distinta.

A ver cuénteme…

Cuando nos venimos,  San Salvador no me gustaba al principio porque imagínese veníamos de Santa Ana donde era súper tranquilo y la capital la sentía yo como muy agitada. Cuando vine (en diciembre de 1967), mi papá no encontraba donde matricularme, entonces me fueron a matricular a un instituto que yo después encantadísima, porque ahí fue donde yo prácticamente encontré mi vocación: el teatro. Me matricularon de emergencia en  el Instituto Obrero José Celestino Castro, ya no había matricula pero hicieron un excepción, y ahí había teatro. Entonces el maestro de teatro que era don Miguel Ángel Ortega seleccionó su personal y cuando me escuchó me dijo: me encanta para que hagamos teatro. Voy a hacer un montaje con alumnos del instituto, la obra se va a llamar “Ante la Muerte de Strindberg”. Me enseñó el guion y ahí fue mi debut en el teatro. Después de eso gané una beca para estudiar bachillerato en arte. Me encantó estudiar en el Instituto Obrero porque ahí abrí el deseo, la brecha de estudiar teatro. Yo dije esta es mi vocación, me encanta. Y no era mala alumna, me encantaba lo que hacía y me aprendía rápido los papeles. Cuando yo gané la  beca para estudiar bachillerato en arte era la apertura de lo que ahora es conocido como CENAR, para entonces tenía 17 años.

 

¿Cuándo descubre que usted tenía voz distinta a las demás chicas?

Justamente en el bachillerato. Yo no reparé, yo sentía que hablaba normal, pero cuando hablaba oían los varones y los varones le hacían uuuu, jajaja a lo mejor el famoso bullying, pero nunca reparé y yo creo que también ellos se acostumbraron, después traté de educar la voz yo sola. Cuando di el  paso  del teatro a la radio sentí que mi voz gustaba un poquito  y entonces traté de irla educando, de irla modulando de forma empírica porque antes no habían ningún manual, no había escuela de periodismo y mucho menos escuela de comunicaciones, teníamos que hacerlo de forma empírica. Mi hermano tenía una grabadora y entonces grababa y me escuchaba. Y luego, después llegando a la radio se me abrió un mundo, este es un mundo dije yo.

 

¿Era la única en casa con la voz grave o era de familia?

Mi madre  tenía una voz ronquita, ronquita en buen salvadoreño, tenía una voz grave. Es más, a veces por teléfono nos confundían. Hay veces cuando llamaba alguien que andaba tocando la puerta jajaja, nos confundían, y como mi mamá también se llamaba Aida ¿ le preguntaban habla Aida?. Sí. ¿Cómo estás? jajaja…

 

Jajaja se la cuenteaban pensando era usted…

Pero con todo respeto, y mi mamá inmediatamente les decía: le habla la mamá. Me decía a mí luego mí mamá: mirá me confundieron; te habló fulana, te habló fulano, algún amigo. No necesariamente algún enamorado ni nada. Yo no era tampoco que iba a tener pretendientes a montón, yo estaba enfocada en lo que hago. Yo nunca pude hacer otra cosa. Por ejemplo si usted me pregunta: ¿cuándo va al campo que le gusta hacer? A mí me encanta echar tortillas, me fascina como un hobbie para relajarse.  Santiago, yo no podía hacer otra cosa y  cuando nos venimos para la capital yo quería trabajar para poder ayudar a mi madre en los gastos. Yo llegaba a los establecimientos comerciales a que me dieran una solicitud de empleo y me decían acabamos de dar la última, o venga dentro de 15 días, y cuando me salió un trabajo; yo iba a trabajar en la Lido y justo una semana antes me salió una beca de 50 colones para estudiar bachillerato en arte. Sabe, mi hermana también tiene su voz grave, pero ella escogió otro camino. Ella escogió el camino de los números y también tenía un hermano que ya falleció que tenía una voz linda y era guapísimo.

 

Usted se inicia en el teatro y luego pasa a la radio ¿Cómo fue su mundo en el teatro?

Sí, luego del teatro paso a la radio. Paso a hacer radio novelas porque participamos en un festival de teatro a nivel nacional en tiempos que era Ministro de Educación Walter Béneke. Participé y gané un primer lugar como primer actriz a nivel estudiantil. Luego termina el festival y entro los directores que participaron en el festival había uno que se llama José Mauricio Pacas, él dijo que iba montar un cuadro. Se llamaba: cuadro Dramático Salvadoreño y me invitó a participar en su esfuerzo. Grabábamos radio novelas, para Radio Teatro, no sé si se recuerda que así se llamaba una radio. Originalmente se llamaba Radio Teatro porque se iban a transmitir radio novelas, pero salía muy costoso para la radio y fracasamos en el intento de seguir grabando radio novelas. Pero la radio se iba a quedar transmitiendo noticias, iba a tener un perfil eminentemente noticioso- musical. Entonces me invitó don Alfonso Rivas Cañas, dijo: la voz de esta señorita me interesa. Llegó a la radio y empezamos a transmitir noticias, luego la noticia como que no hizo mucho impacto y me quedé anunciando éxitos musicales y haciendo turnos. Cuál fue la sorpresa que como a los seis meses aparecemos en primer lugar en radio audiencia. La radio tuvo un boom, un exitazo grande. Fue así como ingreso a la radio. Luego después pasé por radios como Radio Nacional, ahí tenía un espacio que se llamó intérpretes musicales salvadoreños, luego se me abren las puertas en Radio YSKL, fue muy poco tiempo el que yo pasé en YSKL. Se me invita luego a participar en Radio Cadena YSU, me invita a participar el que fue mi esposo. Me invitó a trabajar en Auto Radio un proyecto maravilloso y lo recuerdo con cariño porque me marcó para el matrimonio. Me casé con Roberto.

Jajaja, ahí se enamoró de él…

No, él se enamoró de mí jajaja. Los dos.  Creo que escogí a la persona más linda del mundo, la que llevo en mi corazón siempre, porque me marcó con unos hijos extraordinarios y fue parte de mi historia. Es la persona a la que siempre yo echo de menos y de quien digo siempre, fue mi maestro. No solo mi guía, si no mi maestro en la radio. Él conocía mucho de radio.

 

YSKL es una emisora muy futbolera ¿no hubo alguna propuesta a narrar partidos?

No.  (Eso) nunca me gustó. Sabe que una vez tuve la suerte de conocer en una reunión a Guillermo “Albertico” Hernández y me dijo: usted tiene una voz muy bonita, que le parece un programa deportivo, pero yo no conocía ni el fútbol. A mí en el colegio nunca me gustó participar porque sentía que no lo iba a hacer bien, a mí el deporte nunca me gustó.

 

¿Qué jugaba de niña, de adolecente?

Me encantaba jugar “jacks” se recuerda. Me gustaba jugar chibolas, de cocinar, de maestra. Yo de hecho soñaba con ser maestra, pero Dios le va perfilando el camino a uno por el lado que Él quiere, y por el que estoy en esta vida cumpliendo una misión. Yo fui una niña tan normal y corriente como cualquiera que tiene sueños, que tiene aspiraciones.

 

¿Le gustaba ir a bailes en  su juventud?

No, no tanto. Fíjese que una vez, no sé si conoció a Cristina Hasbún, andaba ella de novia, y me invitó y nos fuimos a un baile, me presenta y yo no podía hablar por la gran bulla. Realmente nunca me interesaron los bailes. A mí me encantaban mucho los paseos al aire libre, viajábamos mucho con mi mamá. A ella le encantaban los viajes a los pueblos, íbamos a ver las iglesias a conocer los parques, porque el que llega a un pueblo y no come en el mercado, no va a la iglesia y no se sienta en la banca del parque realmente no conoce ese pueblo.

 

Usted me decía que amó a un hombre, el padre de sus hijos ¿Cómo inicia esta historia de amor, como se le declara, le llevó serenata?

Fue lindo, no fue ni en la radio. Fíjese que nos conocimos en un curso de locutores, el venía con una licencia de México, él venía a autorizarse acá, porque antes si se exigía tener autorización para poder hablar en radio. Entonces nos conocimos en un curso de locutores y vi que era sumamente inteligente y a mí  siempre me encantó la gente inteligente y lo voy viendo luego unos ojos preciosos, Roberto tenía unos ojos azules-verdes. Nos hicimos amigos y luego después me invitan al siguiente curso de locutores a participar calificando, pero como era tan joven creí que no podría, y una vez Roberto me llamó a mi casa y aproveché para pedirle que me ayudara a calificar. Nos empezamos a hacer amigos. Luego él tenía el proyecto en Radio Cadena YSU me invitó, acepté el reto y luego después empezamos a conversar. Una de las cosas que me encantó de él fue su nivel de preparación,  él, en radio sabía muchísimo.

¿Alguna vez bailó, le tocó bailar en el teatro?

Claro, sobre todo en las obras infantiles, pero como yo no puedo bailar soy muy rígida hacíamos el baile cómico. Cuando en el grupo de teatro Hamlet me tocó participar; antes de entrar a la Presidencia, hubo una etapa en mi vida de hacer teatro bajo la dirección de don Nelson Portillo. El montó “El Mago de Oz”, yo iba a ser la bruja del Oeste y había que bailar. Y le digo: ¿cómo hago Nelson yo no puedo bailar?. Y el coreógrafo que era don José Antonio Ramírez me dice Aida que le parece si lo hacemos cómico, y le digo me parece genial. Lo hicimos cómico y les agradaba a los niños.

 

¿Cómo fue su primera vez en radio, no se le cortó la voz?

Sí como no, sabe usted que la gente que trabajamos en radio empleamos muchas muletillas y una de las muletillas que yo tenía era “pues”. Una vez me llama Roberto y me dice: Aida está usted con mucha muletilla pues, pues, pues. Quítese ya ese pues.

 

¿Aún se le quiebra la voz?

Aún, es que hay nervios. Cuando usted me dijo que me iba a entrevistar estaba nerviosa porque no lo conocía. Y esto por favor me lo saca en la entrevista. Lo admiro por ser ese gran guerrero que no solo ha sido ejemplo para mí, sino para muchas personas que a lo mejor no lo conocen.

 

¿La escuché decir que una vez le dio hasta fiebre de los nervios?

Claro. Por ejemplo cuando vino el Papa Juan Pablo II. Ese día sentí que me dio una temperatura enorme, pero quizá del mismo estrés, de los mismos nervios.

 

¿Ya trabajaba para la Presidencia?

Sí, estaba trabajando para la Presidencia y cuando vino el Papa Juan Pablo II me tocó servir como maestra de ceremonia. Yo fui la que anuncio al Papa. Yo (decía antes de anunciarlo) Dios mío pero si yo soy pecadora, ¿porque a mí Señor?, yo siento que no soy digna de hacer eso, pero también sentía que alguien me decía: a ti te corresponde hacerlo. Yo me sentí ese día como que había estado en el cielo. Ese día me dio fiebre, me dio de todo. Es más en muchas ocasiones me he sentido estresada, pero es dependiendo el tipo de evento.

 

¿Cómo llega a convertirse en la maestra de ceremonia de la Presidencia?

Fíjese que yo debo agradecer a Sandra Cáceres, ella estaba trabajando con la Presidencia y el jefe de comunicaciones era Francisco Imendia. Entonces en el tiempo del Dr (Armando) Calderón Sol no tenían maestro de ceremonia y Sandra le pregunta a Francisco: ¿necesariamente tiene que ser un hombre? y le pregunta luego si me conoce, él dice que sí y me llaman para platicar. Voy y me dice Francisco, mirá: toda la vida han sido hombres vamos a hacer este intento. Ese día me dio fiebre también fue mi primer evento que hice y fue en San Miguel con el Dr. Calderón Sol, y yo no sabía cómo iba a reaccionar el presidente, pero doña Ely (Elizabeth de Calderón Sol) que fue prácticamente quien me abrió la puerta dijo: dejemos a Aida, me gusta como lo hace, y así me fui quedando y fui aprendiendo. Yo nunca recibí un seminario de protocolo sobre cómo lo teníamos que hacer. Agradezco a los jefes de protocolo porque ellos me iluminaron sobre cómo se hace el protocolo a seguir en cada recibimiento. En Casa Presidencial desde que yo llegué se trabaja en equipo. Cada gobierno tiene un sistema a seguir y yo me adapto al sistema, no el sistema se va a adaptar a mí.

 

 

Estando a la par de ellos ¿hay una relación cercana, ha tenido una relación cercana con los presidentes?

Yo no soy el tipo de persona abusiva que voy estar ahí a que me mire. Yo termino mi evento y si yo no tengo más nada que hacer me retiro.  Ahora, cuando estamos en un evento y el presidente me llama debo atender la indicación que él me va a dar. Ellos me conocen pero tal vez no tenemos una relación de hablarnos porque soy muy respetuosa de lo que yo hago y a mí  me corresponde ser maestra de ceremonia.

 

¿Cuál es la experiencia más bonita y quizá la más triste que ha vivido como maestra de ceremonia?

Las más tristes han sido cuando al presidente le ha correspondido condecorar a los familiares de los policías que han ofrendado sus vidas en el cumplimiento del deber. Una vez una señora, la Mamá de un agente se desmayó y me puse en el plano de madre, y Dios Santo, eso me cortó. Yo soy muy sentimental Santiago, a mí un detalle y me quebrantó. Muchos eventos me han hecho llorar, pero trato que la gente no se de cuenta. Sicológicamente yo debo estar preparada para cualquier tipo de evento.

 

Entiendo que también recita poemas acá en Radio el Mundo…

Sí esa es mi otra faceta, pero acá en la radio se maneja ese esquema que todo es grabado. Entonces cuando vengo a grabar poemas debo de venir bien concentrada porque lo que yo he descubierto cuando grabó poemas es que no hay que solo leerlos, sino interpretarlos. Si hay una risa irónica, hay que hacer una risa irónica. Hay días en que vengo inspirada y trato de ponerle salsita, los aderezos al poema, y hay días en los que no siento nada, hay días en que por muy bueno que sea el poema no siento que me fluya ninguna emoción y eso me preocupa. Pero me dijo alguien que eso es parte del artista.

 

¿Alguna vez le dio por escribir poemas?

Claro. Yo una vez, cuando murió mi hermano, quise escribirle a él algo, y no pasaba del segundo renglón. Lo que sí he aprendido es a tratar de interpretar lo que el autor quiere decir en el poema. Aquí en la radio se cumple una misión porque muchas veces las personas que mandan los poemas son personas aficionadas y aquí se trata de interpretar lo que ellos han querido decir.

 

Saber leer también es un arte…

Por su puesto que es un arte, por eso le digo. Aparte de eso que cuando somos jóvenes escribimos y muchas veces dejamos en el tintero lo que escribimos, entonces aquí tratamos de rescatar eso. Tratamos de hacer que el joven escriba porque el género de la poesía aquí en el país hay que revivirlo. Hay gente de gran valía como Aida Parraga que se están proyectando y eso me motiva a mí a apoyar la poesía.

 

¿Usted nunca más intento escribir un poema?

No, no, no, solo los digo. A mí creo que Dios me dio otra facultad. Me dio otras cosas, pero escribir no. Tal vez lo pueda hacer pero no me llegan las palabras precisas.

 

Usted estudiaba periodismo ¿Por qué lo dejó?

Fíjese que yo estudié periodismo porque mi hermano me presionaba mucho. Me decía que de la locución si bien es cierto era buena no iba a comer. Me decía que tenía que llevar una carrera al lado. Y aquí no había una carrera de comunicaciones, lo más a fin era el periodismo, pero no logré concretar mi carrera, pero sentí que era lo más a fin a la locución. El periodismo en sí, siento que no era mi enfoque porque uno debe estar preparado y si yo voy a una escena a ver algo a mí me impacta, me corta y en periodismo me enseñaron que uno debe manejarse con mucho temple.

 

¿Qué piensa de la forma de hacer radio hoy día?

Hay mucho talento y grandes talentos. Muchachas que tienen voces bonitas, pero hay que romper el esquema. Yo pienso que estamos saturados de muchos programas en la mañana. Recuerde la función de una radio es entretener, educar e informar, si no se cumplen esos tres roles creo que no estamos haciendo radio.

 

Hoy en las cabinas de radio pasa de todo, alguna vez le escuché que la cabina debe ser un templo…

La cabina para mí siempre debe ser un templo. Quien me dijo eso una vez fue Roberto. Me dijo: la cabina de la radio no es comedor, la cabina se respeta. La cabina es un templo y hay que tomarlo así.

 

 

¿Qué  opina de la música que nos llega, imagino que antes era música mucho más sana?

Tal vez no sana. Por ejemplo si usted me habla del reggaetón o de cosas así los ritmos son bonitos, y con otra letra se escucharían bonitos, ¿pero escuchar el mismo sonsonete? Desgraciadamente aquí en el país todos somos “malinchistas” y cuando es algo nuestro no nos gusta, pero pienso que aquí hay gran talento. Cantantes salvadoreños, orquestas salvadoreñas que compiten con cualquier orquesta internacional. Ahora porque es que la gente busca mejor las memorias y graba su música y no escucha la radio, porque tal vez hay locutores que hablamos mucho. Y si no hay nada bueno que decir, mejor hay que programar música. Estamos viviendo en un país con muchas turbulencias y tal vez es hasta bíblico, pero hay que reforzar valores a través de la radio.

 

¿Cuál es la persona más importante que ha conocido en su carrera?

A mi madre jajaja. En mi carrera muchas personas. He conocido mucha gente muy importante. Gente que me ha ayudado y gente que me dio la espalda, pero yo creo que a todos nos pasa. Me siento bendecida, creo que Dios ha sido demasiado misericordioso, creo que  me ha dado más de lo que he pedido.

 

¿Le quitaría algún punto, alguna coma, a lo vivido?

Hay etapas en mi vida que prefiero tener un borrador mental y no recordarlas porque son muy desagradables, pero pienso así como dijo un gran escritor, don Gabriel García Márquez: Si  yo vuelvo a nacer cometería los mismos errores jajaja

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