Jorge “Mágico” González, ex futbolista: “Pienso que si no hubiera sido feo no hubiese jugado fútbol”

Jorge El Mágico González junto al periodista Santiago Leiva | El Metropolitano Digital

Por Santiago Leiva

El Mágico es simplemente Mágico. Las diabluras, gambetas o amagues que una vez hizo con la pelota en la cancha de Cádiz, FAS o la Selección Nacional y otros equipos, hoy a sus casi 60 años todavía las ejecuta con precisión y le sirven para driblar con habilidad desde un compromiso serio hasta dejar mal parado a un periodista que no se amarre bien los tacos.

Jorge Alberto González  Barillas, o  “El Mágico” como le conoce el mundo, no es que sea poco accesible a la cámara o la grabadora, sino más bien el reto está en cómo localizarlo o coincidir con él. Al “Mágico” convertido ya en una leyenda salvadoreña, y aclamado e idolatrado en Cádiz, España, contrario a los políticos que se desviven por salir en imágenes televisivas o en las tapas de los periódicos, pasa por alto esas banalidades  tanto que puede darse el lujo de asistir o no a eventos u homenajes. Así es él, tan sencillo como tímido, humilde y escurridizo al mismo tiempo.

“Se me complica desde luego el poder decir cualquier cosa, no se diga algo que valga la pena o tenga sentido. Estoy muerto de nervioso”, dijo escuetamente frente a las cámaras el día que le otorgaron el privilegio de pertenecer al Salón de la Fama en Pachuca, México.  La última vez que yo había conversado con él fue desde el campo solidario; me habló de su móvil en agosto de 2012 para disculparse por su no asistencia a un juego benéfico que se hizo para recaudar fondos en mi lucha contra el cáncer, y al mismo tiempo para ponerse a la orden para futuros eventos. Acepté la promesa, pero sabía que si alguna vez quería ponerlo frente a mi grabadora no lo tendría fácil y así fue.

Para traerles esta platicadita con el futbolista más grande que ha parido en su historia el fútbol salvadoreño tuve que ponerle marca personal, y aunque de él han escrito reconocidas plumas, al final apostarme por más de una hora a la entrada del estadio que lleva su nombre valió la pena. El “Mágico” me iluminó la tarde desde que estrechó mi mano, me invitó a sentarme en las graderías y me ofreció un sorbo de su café expendido seguramente por uno de los humildes “caza fantasmas” en un vaso desechable. Fueron exactamente 35 minutos en los que más que hablar de su exitosa carrera futbolera y su “bohemia” vida conversamos sobre su niñez y sus gustos. “Cuando niño nunca tuve un balón propio y mi preferencia  era tal que todo giraba alrededor de la pelota. Y si no tenía pelota me la imaginaba”, sostiene.  “Con esto te quiero decir que yo si no tenía algo redondo, semi redondo u ovalado jugaba con cajas de cartón, cajas de chocolatinas o con botellas de plástico. Ósea que mi mente moldeaba la figura del balón”, resume su gusto por el fútbol. Jorge González, el histórico “Mágico” llegará a 60 años este 13 de marzo y con estas líneas le homenajeamos por adelantado. Él es nuestro personaje de la semana.

 

Estás a las puertas de cumplir 60 años y el balón de fútbol sigue siendo tu fiel compañero ¿fue la pelota tu juguete preferido en tu niñez?

Sí, sí, sí, claro. Mi preferencia era tal, acéptame la redundancia, que todo era redondo alrededor de la pelota, todo giraba alrededor de la pelota. Y si no tenía pelota me la imaginaba. Con esto te quiero decir que yo si no tenía algo redondo, semi redondo u ovalado jugaba con cajas de cartón, cajas de chocolatinas o con botellas de plástico. Ósea que mi mente moldeaba la figura del balón. Era algo bien fuerte, pero lo creo comprender y entender porque era el hermano menor de ocho, y cinco habían sido jugadores de fútbol.

 

¿No tenía el Mágico otro tipo de juguetes como carritos por ejemplo?

Qué diablos. Yo era de una familia de las típicas nuestras, de las normales y no tenía esa dicha porque éramos una familia muy sencilla en cuanto a recursos económicos y además de eso era el menor de los hermanos. Ellos si podían tener porque estaban en edades que ya devengaban algún sueldo. En mi caso, cuando niño nunca tuve un balón propio.

 

En las “charamuscas” de barrio imagino eras el primero que los equipos escogían…

Fíjate que verdaderamente no recuerdo. Yo solo recuerdo que jugábamos los sin camisas y los con camisas y que poníamos rocas de portería.

 

Pero obviamente quizá todo mundo quería que fueras en su equipo…

Pues si es que uno de niño, de cipote olvídate, uno siempre quiere ir con los que supones que vas estar ganando y vas a ganar.

 

¿Te gustaba ir a fiestas infantiles, a quiebra de piñatas?

Como no, pero es que yo era muy tremendo, era demasiado inquieto, era demasiado hiperactivo, penoso y bayunco. Era un cipote que era muy eléctrico y las cosas tal vez eran sensatas y yo nunca supe andar así, creo que ni hoy en día lo hago y ya de viejito menos.

 

¿No te gustaban mucho las fiestas por eso?

Como no, pero es que la música me encantaba y me pasaba de revoluciones y más si había chicas. Entonces era cuando el Jorge era otra cosa menos estar en la fiesta decentemente.

 

¿Qué era lo que menos te gustaba en la niñez?

Tal vez llegar con anhelo y entusiasmo a la canchita de la colonia y que no hubiera nadie para jugar. Eso no me gustaba a mí para nada. Me pasó algunas veces que me tocaba buscar con quienes llenar la cancha, y resultaba que no podía ser y terminaba jugando el “masconcito” en la calle solo de uno contra uno.

 

Hoy los niños cuando juegan algunos dicen yo soy Messi, yo soy Cristiano. Hubo generaciones que decían yo soy el Mágico ¿en tu caso a quien admirabas, que jugador decías ese soy yo?

Allí me traía mi papá con mi mamá (señala los  graderíos de la esquina sur oriente del estadio Jorge “Mágico” González) a ver las cuadrangulares de la Primera División. Este estadio bien recuerdo que en ese tiempo no era verde, era blanco de polvo fino, pero uno abría la boca y miraba con anhelo y admiración a los que jugaban los partidos.

Pero imagino había un jugador en particular que admirabas…

El que muchas veces me sentía él, era Sergio de Jesús Méndez, “el tabudo”, que jugaba en Atlético Marte a la par de Mauricio “el Pachín” mi hermano. El hijo de su madre a mí me gustaba como lucía, como se movía con la pelota, como corría, como se desmarcaba y como goleaba. Para mí era un ídolo. Ya después claro admiré a delanteros como  Mauricio “Pipo” Rodríguez, a Salvador Flamenco Cabezas, a (Ernesto) Aparicio, al “Cascarita” Tapia.  Ahora como tú ya lo sabes y como todo el mundo lo sabe, estamos careciendo de “alguienes” así como cuando yo era niño. Ahora mismo referentes para los niños en nuestro fútbol se está haciendo difícil encontrarlos, pero no es que el jugador de fútbol no quiera poner de su parte si no que son oleadas que tiene el fútbol. Yo veo venir tiempos muy prósperos para nuestro fútbol.

 

Mucha gente dice que El Salvador jamás parirá a otro jugador como el Mágico ¿vos que crees?

Imaginariamente yo pienso que puede ser, imaginariamente desde mi mente claro. Yo cuando venía a ver la selección los venía a ver con imaginación y me quería ver como ellos. Yo quería ser como uno de ellos, como uno de los seleccionados de esa época cuando era niño. En ese tiempo había mucho de donde escoger quien ser.

 

Cuando descubriste que tenías talento, dotes futbolísticos, ¿tuviste algún sueño como jugar para la selección o en un equipo de esas ligas famosas del mundo?

Jugar fútbol y meter goles decía yo. Ser uno de ellos decía yo cuando venía ver a la selección, o al Alianza cuando jugaba contra el Marte, contra el Firpo contra Águila. Yo quería ser como uno de los que jugaban.

 

¿Nunca estuvo en tus sueños trascender y ser un jugador famoso?

No, no, no. Yo quería ser como un jugador de la selección nacional, como un futbolista. Para mí era de élite ser jugador de Alianza, ser jugador de Atlético Marte, ser jugador de Águila, de la Universidad Nacional. Eran épocas lindas y no porque yo haya sido niño.

 

Con el tiempo, la selección dejó de ser un sueño, igual jugaste para Cádiz ¿se te quedó algún sueño por cumplir?

No, creo que no. Creo estar realizado en cuanto a lo que de niño pretendí ser: un jugador de fútbol. Tal vez no he sido rico en cuanto a materialismo, pero le agradezco a Dios que me haga sentir rico en cuanto a poder dar al prójimo.

 

Se dice que con tu fútbol pudiste ser millonario ¿Qué valor tiene el dinero para vos?

El dinero para mi significa algo básico, algo esencial, pero hay que trabajarlo me entiendes, y en mí caso en el fútbol.  Ese quizás fue un poco mi defecto o tal vez mi  virtud, depende con el cristal que cada quien lo quiera ver. Yo el fútbol nunca lo vi como un trabajo sino como algo para la afición, no sé si me explico.

 

¿No lo viste como un negocio?

No, no nunca lo vi como eso. Además en esa época en nuestro país no existían los representantes legales y nunca tuve. Yo siempre fui a mi aire no requerí ayuda en absoluto de nadie, siempre fui solo. No había tenido escuela de fútbol que en algún momento me pudiera ayudar. Nunca tuve  gente cerca que me hubiera podido aconsejar o sugerir. Aunque conociéndome como he sido pienso que tampoco me dejé sugerir.

 

Ósea tampoco hubieses necesitado un representante…

Creo que no, creo que él hubiera tenido problemas conmigo o yo con él por mi manera de ser que es muy a mi aire, muy a mi manera de ser, y no es que este presumiendo sino que cada uno es como es y de momento gracias a Dios no estoy lamentando nada. Espero que Diosito siga cuidándome en ese aspecto.

 

¿Le cambiarias algo a tu vida Jorge?

No. Ser distinto no, porque (soy) viejito, feyito y pobre desde el aspecto materialista, pero me siento identificado con la gente, y la gente se identifica conmigo.

 

Pero tuviste el talento para jugar con el Barcelona o el Real Madrid…

A bueno, eso sí. Hubo probabilidades claro que sí, pero pasó pudo haber sido, pero no lo lamenté porque en su momento había otras cosas que hacer y donde estaba haciendo las cosas me estaba encontrando estupendamente bien. Aunque tal vez no haciendo  las cosas como debería haberlas hecho, pero haciendo lo mejor posible.

 

¿Cuál es la anécdota más divertida o más extraña que recuerdas?

Ummm. Sí tengo una anécdota, pero no es muy sugerida para que los jóvenes fomenten la disciplina o  lo más sensato para estar en un equipo decente, profesional.

 

Adelante…

Recuerdo que estuve un año sin jugar, creo que fue en 1986 que fue el Mundial en México, yo me pasé ese año inactivo y eso me llevó a mí a andar de la peor manera físicamente hablando…

 

¿Trasnochabas?

No, solo no jugué. Todo ese año no jugué para nada. Entrenaba y “masconeaba”, pero me desligué todo ese año del fútbol profesional de primera división. Ese tiempo lo viví ahí por Tijauana, por Los Ángeles, por California y resulta que me llamó el Cádiz para reincorporarme al equipo y me fui así (sin entrenar). Llegué a jugar así mi primer partido en la liga hecho polvo. Con las piernas al revés salió el titular en el diario el día siguiente. Me siento con las piernas al revés dije yo. Ese fin de semana jugamos con el Racing de Santander allá en el Carranza y siento que es uno de mis mejores partidos. A mi particularmente me gustó porque hice un “hat-trick” esa vez.  Ahora yo me pregunto: ¿cómo es el fútbol?

 

Será que no necesitabas entrenar jajaja

No, no, como no. Eso no se lo digas a los jóvenes. El fútbol si no tenés el carapacho grueso no sos jugador de fútbol. Hay que trabajar, hay que entrenar y darle la importancia a las pretemporadas.

 

¿Cuál es el gol que más recuerdas?

¿El gol que más recuerdo? a ver. A veces yo digo como sinónimo de vida, de estar vivo y querer estar más en este mundito, que el gol que más me ha gustado a mí es el gol que no he metido.

¿Cómo recibió el Mágico la derrota de 10-1 ante Hungría en el Mundial de España 82?

Fue duro

 

¿Cuál fue tu reacción después de este partido?

Lo recibí con sorpresa, no lo entendía. Quería explicarme que había pasado. ¿Te puedo dar la explicación según yo?

 

Claro…

La explicación puede ser que durante toda la eliminatoria de la selección y los partidos de preparatoria para el Mundial nunca lo hicimos con selecciones que yo sepa. Siempre la selección hizo los partidos de preparatoria con equipos de primera división; llámese de Argentina, Uruguay o  Chile de donde quieras, pero no contra selecciones. Contra equipos los resultados eran los que se dieron, los lógicos. Contra las selecciones nos  hubieran puesto a pensar un poco más respecto para dónde íbamos, pero era El Salvador. Esa es la conclusión que ya de viejo saco particularmente.

 

Imagino hubo un silencio sepulcral en la interna después del juego…

Hubo un atontamiento que al final nos sirvió de mucho porque nos avivaron. Imagínate la contradicción. Hubo un atontamiento porque muchos goles 10 contra uno. Nosotros en ningún momento nos consideramos tan malos. Nosotros en nuestra preparación habíamos tenido buenos resultados contra grandes equipos, pero no contra selecciones nacionales.

 

¿En qué aspecto los avivaron?

En descubrir que eso era otra cosa porque tontos no éramos y tampoco éramos tan malos, deja que me defienda un poquito.

 

A ver ¿cómo es un día normal en la vida del Mágico González?

Yo lo que hago siempre es tratar de no entorpecer a quienes están intentando trabajar.

 

¿Pero cómo es tu día?

Pues después de agradecerle a Diosito me divierten las cosas lógicas que divierten. Me alegro también cuando veo amigos de infancia y nos ponemos a bromear como que fuéramos niños chiquitos, como si fuéramos cipotes.

 

¿Eras bromista, travieso, de chiquito?

A no olvídate. En  la escuela no sé si pasé dos años o tres años en segundo grado porque mucho me echaban de la escuela. En la escuela yo solo veía el recreo, no quería ver clases y me la pasaba solo molestando a los compañeritos. Ellos ponían quejas de mí y me expulsaban a menudo. Yo no hacía las tareas y entendía muy poco. Llevaba malas notas y mi ortografía era fatal, olvídate. De la matemática para que te cuento.

 

¿No te gustaba la matemática?

No me gustaba porque no le entendía y aparte que no le entendía yo era hiperactivo. Cómo iba a tener paciencia y estar en clases quietecito guardándole el respeto a los demás. Yo tenía problemas con los profesores, pero no de maldad sino que yo solo me hacía el daño. No le hacía daño a nadie aunque a veces sí porque les echaba zancadilla a algún otro niño. Esa era mala onda de parte mía, pero gracias a Dios no me creció lo mala onda en ese aspecto.

 

¿Qué tal con las chicas, eras noviero?

No, no, yo era penoso. Era como cuando a vos te gusta una chica y tenés la colita metidita debajo de las patas. Yo era un tímido a tope con las chicas. Olvídate con las chicas siempre ha sido mi defecto de personalidad se puede decir así.

 

Pero a los futbolistas les llueven las mujeres…

Sí como no, fíjate que yo pienso que si no hubiera sido feo no hubiese jugado fútbol por eso mismo que acabas de decir porque las chicas son bien lindas y al jugador de fútbol son una de las puertas que se le abren a temprana edad.

 

Te referís a que si hubieses sido guapo te hubiesen llovido las mujeres y no habrías podido jugar fútbol…

Aja. Si hubiese sido guapo y no hubiese tenido tal vez mi actitud tímida o penosa de ser, no hubiera jugado al fútbol porque uno adora a la mujer.

¿Y qué tal te fue en ese campo, tuviste suerte para las mujeres?

Sí como no, no me puedo quejar, y no me puedo quejar porque te digo  feo, pero no me lo estás preguntando, pero para mí la belleza del indio está un poco en ello (en lo feo).

 

¿Cómo le gustan las chicas al Mágico, morenas, altas, rubias…?

A mí me gustan las chicas que quieran estar con vos. Esa es la chica que me gusta y trato de darle mi mayor delicadeza, mi mayor fineza y mi originalidad en cuanto a como pienso y como me gusta sentirme. Y claro sentirme con ellas como me gustas sentirme.

 

¿Pronto llegarás a los 60 años, que viene para Mágico de ahí en adelante, cuáles son los planes?

Los planes del Mágico ahora mismo a corto plazo es un poco tratar de cuidarse el mismo con su vida cotidiana para así poder a mediados de año cumplir con compromisos y responsabilidades  que hay.

 

¿Todavía se echa sus copitas el Mágico en ocasiones especiales?

Sí por su puesto. En ocasiones especiales y hay que llamarles así porque verdaderamente no dejan de serlo.

 

La gente te admira ¿tus hijos te ven como el ídolo que eres?

Un hijo tiene que ver las cosas como tiene que verlas y yo no les puedo fomentar que me miren como no me ven, como no me han visto, porque para cuentos hay otros.

 

Permíteme hacerte una última pregunta, es sabido que tus hermanos eran grandísimos jugadores y del Mágico lo sabe todo el mundo 

¿De dónde viene ese talento?

Yo creo que vino porque a mí papá le gustaba el fútbol y mi mamá no era la excepción.

 

¿Pero tu mamá no lo jugaba?

No, no, no, mi mamá (andaba) con el canasto al lomo. Mi mamá no jugó, pero si cuando iba al fútbol se animaba, se alegraba, se alteraba. Lo vivía. Y tuvo siete hijos que le jugaron cinco en Primera y dos en Segunda. Tres de estos en selección. Mí papá lo jugaba también. Yo pienso que mi mamá cuando estaba preñada y que mi hermano “Pachín”, el mayor,  ya jugaba fútbol  se emocionaba y transmitía al feto la emoción. Eso según yo. Entonces quizás nos transmitió eso y al nacer nos dimos cuenta que sin una pelota no podía existir eso.

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