Walter Arévalo (Salomón), caricaturista: “La caricatura no es solo para que dé risa si no para crear una reflexión y denunciar”

Foto de Santiago Leiva | El Metropolitano Digital

Por Santiago Leiva

Las primeras caricaturas que Salomón hizo durante su adolescencia las vio publicadas en la parte frontal de un viejo refrigerador. Le gustaba mucho dibujar a su abuela con el cigarro en la boca o con su andadera, y ella cómplice de sus travesuras se deleitaba y las utilizaba para tapizar la refrigeradora. “A mi abuelita le gustaba que la dibujara. No le hacia bulling, pero la dibujaba y se reía de las caricaturas que le hacía.

La ponía en la refri sujetada con un imán”, recuerda Walter Salomón Arévalo, conocido en el mundo artístico del dibujo bajo el seudónimo de “Salomón”. Cuando Walter comenzó a realizar las inocentes caricaturas de su abuela y a dibujar compañeros de clase y trabajo, jamás imaginó que un día se convertiría en un caricaturista profesional y mucho menos en uno de los periódicos más grandes del país. Desde 2010 Salomón es el cargado de ponerle el humor gráfico a las páginas editoriales de LA PRENSA GRÁFICA y también del “Chero”.

“Yo siempre había hecho en caricaturas a mis maestros, mis compañeros de trabajo y la gente con la que me relacionaba en la iglesia pero nunca la había agarrado como trabajo el don que Dios me dio. A mí hacer una caricatura política nunca me pasó por la cabeza”, dice.  Eso sí, Salomón sabía que el talento para el dibujo lo traía en la sangre, pues sabía que su abuelo, su mamá y su hermano mayor eran diestros para ello y él también ya había mostrado sus habilidades para dibujar y fabricar sus propios juguetes, y le había dicho a su madre en más de alguna ocasión que algún día se dedicaría a caricaturizar.

“Cuando tenía entre 10 y 15 años a mí me gustaba ver la caricatura de Ruz, pero nunca me imaginé que Dios me iba a dar la oportunidad de hacer el mismo trabajo. No te digo de igualarlo porque para mí él (Ruz) es un patrimonio”, reconoce.

Salomón se autodefine como un tipo callado introvertido, incluso desde su juventud vio el dibujo como la mejor forma de expresarse y defenderse de sus compañeros que le molestaban en su tiempo de escuela. “Yo sufrí un poquito de bulling, creo que fue en noveno grado. Había un compañero que molestaba y una vez lo dibuje y se rieron de él”, rememora. Walter Arévalo, o Salomón como firma sus caricaturas es nuestro personaje de la semana.

Recién celebraste 10 años de matrimonio con tu esposa ¿Cuánto llevas de casado con la caricatura?

Jajaja. Con la caricatura desde mediados de 2010, son prácticamente ocho años. Empecé cubriendo a Otto, cuando él se iba de vacaciones o faltaba por algo me quedaba yo haciéndola. Fue así como se me dio la oportunidad. Yo realmente en esto de la ilustración, aunque siempre he dibujado, me siento novato todavía. Yo salí en la última promoción de bachillerato en arte del CENAR y antes de entrar a LA PRENSA GRÁFICA ya había hecho algunas pinturas para la casa, para la familia y de repente para regalar algo.

 

¿Cómo se te da la oportunidad de llegar a LA PRENSA?

Yo entré a LA PRENSA en 2006 para Revistas y como en 2009 me pasaron para Prensita que antes se llamaba Palomitas de Papel. Fue ahí donde comencé a ilustrar de lleno todos los días. Para ese entonces para mí  la ilustración era un mundo nuevo  porque yo siempre había hecho caricaturas de mis maestros, mis compañeros de trabajo y  la gente con la que me relacionaba en la iglesia pero nunca la había agarrado como trabajo el don que Dios me dio. Para mí es un don.

 

¿La caricatura?

El arte de dibujar. La caricatura viene siendo un plus, un extra que Dios me lo ha dado. La caricatura hay gente a la que le parece fácil y otros que no, porque la caricatura es deformar o buscarle las características más especiales a una persona. Para mi saber caricaturizar a una persona es un plus dentro de la misma ilustración. A mí hacer caricatura política nunca se me cruzó por la cabeza.  Yo lo que hacía era caricaturas de Ronaldinho, de mis amigos, de mi abuela y mis compañeros de trabajo. La caricatura política se me presentó de repente y no podía decir no porque era una oportunidad única que se me dio y gracias a Dios ahí estoy todavía.

Cuando llegaste a Revistas ¿a qué ibas? imagino que no tenía nada que ver con la caricatura…

Iba a diseño gráfico. La verdad es que yo siempre he trabajado como diseñador gráfico. En los dos trabajos que tuve antes de llegar a LA PRENSA era diseñador gráfico.

 

¿Nada que ver con el dibujo?

No, nada que ver.  Mi primer trabajo era hacer logos, de hacer pines, gafetes, placas de reconocimientos, trofeos. En eso estuve como tres años. Después en otro trabajo estuve otros tres años haciendo sellos de hule. Ahí hacía producción total: hacía los hules, los cortaba, cortaba la madera. En los sellos de hule yo diseñaba los  logos y también hacia la parte de producción. Cuando llegué a LA PRENSA llegué para diseñar las páginas de Revistas o suplementos especiales, pero yo en mi currículo llevaba algunas ilustraciones que había hecho en mi tiempo libre cuando trabajaba en los de sellos de hule. Yo me ponía a dibujar ahí en la computadora y había un compañero que siempre me decía, quizá a orden del jefe, aprovecha el tiempo en otras cosas que con el dibujo no vas a ganar nada. Yo creo que les molestaba que utilizara las computadoras para dibujar, pero eran ratos en los que no había trabajo. Como tres veces me dijo lo mismo este compañero, gracias a Dios que no le hice caso. Estando en Revistas, yo diseñaba las páginas y cuando no encontrábamos que poner de fotos yo les proponía hacer un dibujo y se me fue dando la oportunidad de poner mis dibujos que hacía.

 

Entre el dibujo de Otto y el tuyo hay diferencias ¿Cómo mantenías la línea?

Fíjate que de lleno las caricaturas las comencé a hacer en 2010, pero en 2009 después de las elecciones en Honduras que le dieron golpe de estado a Zelaya, Otto se había ido de vacaciones, así que me dijeron de sorpresa: hacete un boceto para mañana que ya mañana publicás, yo lo hice a mi forma de dibujar que era en papel, lo escaneaba y después le daba colores. Al principio los colores eran chillantes y la línea algo gruesa, así creo que estuve como año y medio evolucionando, y aun a la fecha de hoy siento que tengo muchísimo que aprender todavía en cuestión de ilustración. El tener las ideas para plasmarla en una caricatura editorial, día con día va aprendiendo uno. Acá en el país hay varios caricaturistas, todos son buenos y todos tienen su línea, pero eso  se va ganando con el tiempo. Con el tiempo uno espera por ejemplo que digan: esta es la línea de Salomón sin ver la firma.

 

Como el estilo de Ruz…

Algo así. Ruz es un ejemplo para mí. Cuando yo era pequeño le dije varias veces a mi mamá: algún día quisiera hacer esto. Cuando tenía entre 10 y 15 años a mi me gustaba ver la caricatura de Ruz y nunca me imaginé que Dios me iba a dar la oportunidad de hacer el mismo trabajo. No te digo de igualarlo porque para mí él (Ruz) es un patrimonio me entiendes. La forma de dibujar de él,  y no solo la forma de dibujar sino también la forma de plasmar la forma hablar del salvadoreño. Cualquiera dice los dibujos son más rápidos, pero si ves en sus dibujos la cara de la señora chambrosa y en la cara de ella podes ver que en verdad te está comiendo en los chambres. Para mi él es un genio, pero cada quien tiene su línea.

 

¿Cómo definirías la línea Salomón?

Mi línea creo que es más sencilla, es con color. Trato de no usar fondos si no más que todo plasmar mi idea en los diálogos y si no hay diálogos en los conceptos. Mi línea digamos que el dibujo es un poco más definido, no es que sea una foto del personaje, pero cuando son personajes como el presidente o algún diputado hay que tratar que se parezca.

 

¿Cuál fue tu reacción cuando te endosan la responsabilidad de hacer la caricatura de LA PRENSA?

La verdad es que fue de sorpresa, no es que yo soñara con ser caricaturista, pero estoy agradecido con Dios. Cuando me dijeron fue una reacción de alegría y al mismo tiempo de aflicción en algún sentido porque es una responsabilidad grande, porque no es lo mismo hacerla de vez en cuando a hacerla todos los días. Abordar temas parecidos o casi los mismos a diario es un poco complicado, hay que pensar bien como abordarlo de forma diferente.

 

¿Qué tiempo le dedicas a una caricatura?

Fíjate que el dibujo es lo más rápido, lo complicado es la idea eso te puede llevar mucho tiempo. Yo antes de irme al trabajo en la mañana estoy viendo los noticieros y algunas entrevistas. Entro a la reunión de editores para ver como está la agenda, cojo un tema o dos y hago dos o tres bocetos. Se ve fácil, pero  hay veces que en abordar un tema te llega a las cuatro de la tarde y no cae la idea. Y es difícil porque no hago solo eso, hago otras ilustraciones y hago la caricatura del Chero también. Ese es el reto diario. Y la responsabilidad mía no solo es de hacerlo bien ahí  en el trabajo si no con la gente también porque la ve mucha gente y mucha gente se puede sentir identificada o molestar. Aquí estamos bien polarizados y la gente muchas veces toma los partidos políticos como partidos de fútbol; a veces siento que es la misma pasión y ya te tachan de un lado. Yo he estado haciendo caricaturas desde 2009 y ya estaba Funes, a mi no es que me toque criticar al gobierno de izquierda, para mi si hace algo bueno que bueno, pero las embarradas que hacen hay que denunciarlas. La caricatura no es solo para que dé risa si no para crear una reflexión y denunciar. A veces también para solidarizarse.

¿Te ha reclamado algún político alguna vez?

Gracias a Dios ahorita no. He visto fotos de ellos viéndose y riéndose, y yo digo pero si me los estoy acabando por su mala gestión, pero a ellos les da risa. Como el fiscal anterior que ponía una más para mi colección cada vez que lo sacaban en caricatura. Hasta ahorita nadie me ha reclamado.

 

¿Hasta ahorita cual consideras que es la caricatura que más te representa?, supongo unas te gustan más que otras…

Hay veces digo cuesta que caiga el gol. Ha veces pasa una semana y no anoto ningún gol jajaja.

 

Fallas mucho a puerta jajaja.

Sí  hay semanas que cuesta más, pero hay muchas caricaturas que uno dice: esta quedó buenísima. A mi hay varias que me gustan. Hay una del “Diablito” Ruiz cuando perdió la alcaldía (de Soyapango) que lo hice como Hellboy que le habían volado los cachos. Está otra de Eugenio Chicas, cuando era del Tribunal Supremo Electoral, que detrás estaban el Hombre Lobo y Drácula, que era el PDC y el PCN… ese tipo de caricaturas me gustan, pero así hay muchas y yo no me puedo casar con una realmente.

 

¿Porque firmas Salomón?

Yo me llamo Walter Salomón y desde cuando pintaba le ponía Salomón, pero cuando se llegó el momento cumbre de firmar mi trabajo para publicar pase varios días pensando si me ponía otro nombre más corto, más fácil. Es más Salomón es un poco pesado por la misma historia bíblica que Salomón es un sabio y mis caricaturas puede que no sean muy sabias en su momento, pero mantuve el nombre porque así me llamo y realmente por honrar a mi papá que también se llama Salomón y me apoyo en esto. Él como cualquier papá quizá hubiese querido que yo estudiara medicina o cualquier carrera más prometedora porque lamentablemente acá en el país te morís de hambre como artista, pero él me apoyó. Cuando me metí al CENAR a estudiar bachillerato en arte me dijo: mirá no estoy de acuerdo, pero si es lo que te gusta  dale. Lo que ya no le gustó fue que me dejara crecer el pelo.

 

En serio…

Sí anduve peludo, con el pelo hasta por los hombros. Ahí ya no le gustó mucho, pero en la parte artística me apoyó muchísimo y siento que está orgulloso de eso.

 

Los artistas son de pelo largo, notables pulseras, aretes… ¿qué te hizo cambiar de look?.

Me gusta siempre un poquito lo boemio, pero esa fue solo mi etapa en el CENAR, ahí todos andábamos peludos y de All Star. Era como el patrón, pero nomás salí de bachillerato y me corté el pelo casi que pelón. Ahora ya no aguanto andarlo largo, una vez vaya creciendo y lo llevo para arriba como que soy brócoli ya no lo aguanto y me lo corto.

¿Cuál es la mística de esa vestimenta?

Yo a veces siento que es una forma de decir no soy igual que todos, soy diferente, no ando de corbata, no soy lo que la sociedad quiere de mi. El pelo largo creo que está un poco atribuido a la rebeldía. Ahora yo todo el tiempo ando con una boina y siento que es parte de la identidad de uno mismo que uno quiere verse diferente, además ya sabes que sos un poco diferente porque Dios te ha dado un don Diferente.

 

¿Ese don para el dibujo a que edad lo descubriste?

Desde pequeño. Desde pequeño me gustaba dibujar. Mi mamá puede dibujar, a ella es a quien ponían hacer los mapas y los dibujos en la escuela y mi abuelo también sabía dibujar así que siento que esto es hereditario porque mi hermano (médico) también puede dibujar muy bien. El hace retratos a lápiz muy bien, pero él se dedicó a la medicina.

 

¿Qué dibujaste durante tu niñez?

Los Picapiedras, las Tortugas Ninjas, los Transformers. Todas las caricaturas que me gustaban. Es más mis juguetes me los fabricaba y mismo. Mis papás me compraban un mi HE MAN de vez en cuando, pero a mí me divertía mucho más hacer mis dibujos en cartón. Hacía por ejemplo a las Tortugas Ninjas, las recortaba y las doblaba. Yo jugaba con mis creaciones. A mi nació la curiosidad de dibujar porque veía a mi hermano, el también hacía sus creaciones. El dibujo en el colegio hasta noveno grado no lo exploté mucho, pero cuando llegué al CENAR sí. Mis compañeros me decían este Walter es callado, pero si le das chance que te dibuje te hace leña. Yo creo que el dibujo para mi era una forma de expresarme porque mi forma de ser siempre ha sido introvertida, no platico mucho.  Yo en mi carácter siempre he sido callado, reservado, y el dibujo era la forma de expresarme. A veces cuando dibujaba a alguien era porque él me molestaba por mi misma forma de ser. Yo sufrí un poquito de bulling y creo que fue en noveno grado. Había un compañero que molestaba y una vez lo dibuje y se rieron de él.

 

Me contabas que hubo una etapa en que pintabas ¿qué pintabas?

Eso fue cuando estaba en el CENAR. Ahí comencé a hacer pinturas de paisajes, pero el paisajismo casi nunca me ha gustado, me gusta más dibujar personas. Así que pintaba señoras refajadas vendiendo frutas, cosas así. Ya cuando me metí a la iglesia comencé a hacer cosas para mí comunidad en la iglesia.

 

¿Los cuadros que adornan tu casa son tus obras de pintura?

Algunas son mías, otras me las han regalado. La verdad es que no tengo muchas, pero tengo dos que tres que son mías, otras las he regalado. Ha veces cuando no tengo algo que dar doy una caricatura. Yo he dado caricaturas como regalo y la gente obviamente esas cosas las agradece porque es algo más personal. Yo siento eso porque soy aficionado al dibujo es más a mi me gusta que venga otro y me dibuje a mí porque yo tengo la visión de como soy yo, yo me puedo dibujar hasta con los ojos cerrados, pero me gusta ver la forma en que me ve otro.

 

¿Has vendido alguna de tus pinturas?

He vendido, pero mal pagadas. He hecho algunas pinturas que ahí las tengo y en algún momento de necesidad veo que hago con ellas. Yo hacía unas vírgenes de Guadalupe como en un tronco  y vendí como dos y me las compraron pero baratísima. Me dieron con 150 dólares y eso que me las compró una señora de dinero.

 

¿No se valora el arte?

No se valora. Una vez en la rebusca me fui con una de esas vírgenes al mercado de artesanías, y ciertamente yo no me considero un pintor porque no lo hago de profesión, y 25 dólares me querían dar.

 

¿Cuál es tu sueño más grande?

Seguir creciendo como profesional porque sé que me falta mucho. Me esfuerzo día con día, pero sé que puedo dar más que hay algo dentro de mi que lo puedo explotar. La verdad es que mi sueño como el sueño de todos es publicar en el extranjero.

 

¿Tenés  ídolos de la caricatura en el país?

Talvez como ídolos no, admiración bastante a Ruz y Alecus que son personas que tienen un talento muy grande y que son como ejemplos en algún sentido de superación.

 

¿Cómo te gustaría que se recordara, se te reconociera ahí por 2050?

En el sentido profesional al menos que se supiera que hubo un caricaturista que se llamaba Salmón.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here