Fredis Reyes, escritor y actor: “Como actor me muero de hambre, pero he participado en tres películas”

Foto cortesía

Por Santiago Leiva

En sus primeros diez años de vida los únicos juguetes que Fredis “atesoró” fueron un corvo, una cuma, y una vara para arriar vacas ajenas.  Conoció la pobreza desde muy temprano en su natal Monteca y tuvo que sacrificar su infancia para conseguir el sustento diario, pero nunca encarceló su imaginación y grandes sueños.

“En mi infancia, pues solamente recuerdo la pobreza de mi abuela, la cual me enseñó mucho porque carecíamos de todo. Para alimentarnos teníamos que ir a las casas vecinas a decir que no teníamos alimentos”, rememora, el ahora escritor y actor.

“Mis juguetes de niño fueron un corvo, una cuma y unas varas para andar arriando al ganado. De vez en cuando mis primos hacían una pelota. A un calcetín le metían ropa vieja, y con una pelota hecha de calcetín nos entreteníamos en las tardes. Esa fue la niñez en el campo”, remata. Una década le duró ese estilo de vida a Fredis Reynado Reyes Reyes; cuando tenía diez años la guerra le obligó a huir a la capital, y acá debió convertirse primero en vendedor de pan, de “lotín” y aros “hula hula”.

A los 15 dejó la escuela para trabajar en la Coca Cola como vendedor de gaseosas y más tarde fue obrero de construcción hasta que se apareció el “Sueño Americano” en el horizonte.  “Como a los diez años que llegué a San Salvador, la cosa  fue diferente porque allí empecé a trabajar. A las cinco de la mañana nos levantábamos a vender pan y después de vender el pan, regresaba a la casa a hacer la tarea e ir a estudiar”, dice.

Años después con una “maleta repleta de sueños” Fredis partió a Nueva York y ahí encontró el nicho para dar rienda suelta a todas sus ilusiones y proyectos “borrosos” que alguna vez pasaron por su mente. En la actualidad este personaje salvadoreño es dueño de la empresa “Landscamping by Fredis”, ha escrito siete libros y ha participado en varias películas entre las que destaca “La venganza de un comando” producida por la casa productora Texas Films. Con Fredis Reyes cerramos un año cargado de historias.

Tu nombre es Fredis Reyes Reyes

Sí, Fredis Reynaldo Reyes Reyes

Tus apellidos suenan a que eres hijo de dos parientes, ¿Eran familia tu papá con tu mamá?

Jajaja sí,  son primos por eso es. Te voy a mandar la copia de libro “En Busca del Sueño Americano” ahí habla de mí vida. Ese fue mi primer libro ahora ya contamos con siete libros

¡Tienes siete libros ya!

Sí, y  tengo en puerta tres que aún no están terminados. También he participado en tres películas.

Eso suena a éxito…

No, pues gracias a Dios, mi hobbies se ha convertido en un pasatiempo agradable, el cual pues me da paz y tranquilidad.

Bueno vamos paso a paso  ¿En dónde y cómo se dio ese amorío entre dos primos?

Jajaja mira  eso no te lo podré explicar ni responder la pregunta porque no sé cómo se dio. Simplemente lo único que te puedo decir es que la casa de mis abuelos, tanto mi abuela como mi abuelo estaban a corta distancia y como tú sabes allá a los niños a temprana edad nos mandan a cuidar el ganado o a buscar leña, y entonces como dice mi padre uno de niño no atiende consejos, se calienta al instante y no ve las consecuencias a futuro.

¿Dónde naciste?  ¿De dónde eres procedente?

Nací en un cantón, en un pueblecito que se llama Los Chorros, en Monteca, La Unión.

Es un caserío verdad…

Sí es un caserío.

¿Cómo fue tu vida de niño?

No pues mira tú sabes que de niño pues uno no entiende razones y no ve un futuro, simplemente vive la vida como se presenta. En mi infancia, pues solamente recuerdo la pobreza de mi abuela, la cual me enseñó mucho porque carecíamos de todo. Para alimentarnos teníamos que ir a las casas vecinas a decir que no teníamos alimentos.

¿Iban pedir comida?

Exacto.

¿Vos te criaste con tu abuela?

Exacto, con mi abuela.

¿Y tu mamá?

Mi madre siempre se mantenía fuera de casa. La experiencia de mi madre es muy triste y nunca me ha gustado tocarla porque a ella le afecta, y este es algo que me mantengo reservado.

Ok ¿Qué hacías de niño? ¿A qué jugabas?                            

Hombre, mis juguetes de niño fueron un corvo, una cuma y unas varas para andar arriando al ganado. De vez en cuando mis primos hacían una pelota. A un calcetín le metían ropa vieja, y con una pelota hecha de calcetín nos entreteníamos en las tardes. Esa fue la niñez en el campo,  ya como a los diez años que llegué a San Salvador la cosa fue diferente porque allí empecé a trabajar. A las cinco de la mañana nos levantábamos a vender pan y después de vender pan, regresaba a la casa a hacer la tarea e ir a estudiar. Esa fue mi niñez.

Ese ganado que arriabas en el campo ¿no era de ustedes?

No, era de mis familiares. De mis tíos, de mi abuelo o de gente que acostumbrábamos  hacerle favores para conseguir alimentos.

¿Porque te trasladaste a San Salvador?

Todo sucedió en el 1986, en la guerra entre la guerrilla y la fuerza armada. La guerrilla llegó a la casa de mi abuela a sacar a un primo y lo asesinaron en frente de toda la familia. Dejaron el cuerpo tirado a pocos pasos de la casa  y una nota que no podían moverlo de ese lugar, que ahí tenía que quedarse. Se hizo el hoyo  bajo un árbol de marañón. Dos días después de la muerte de mi primo mi abuela tomó la mejor decisión: agarró a mi madre y a mis hermanos y nos trajo a San Salvador.  Así fue como en 1986 llegamos a San Salvador.

En San Salvador te hiciste panadero ¿la panadería era de ustedes?

Vendía pan para otra persona, trabajaba para alguien más.

¿Qué más hiciste de niño en San Salvador?

Mira vendía pan en la Miralvalle y como en aquel tiempo estaban de moda los aros “hula hula”, vendía  aros “hula hula”, vendía  “lotín”; de todos los que se presentaba.  A la edad de 15 años deje mis estudios y me puse a trabajar a tiempo completo. Me puse a trabajar tiempo completo en la Coca Cola y después en una empresa de construcción.

En Coca Cola andabas de repartidor…

Repartía sodas en la Zacamil

Viviste en la capital el terremoto de 1986…

Si claro. Cuando llegamos allá a San Salvador en 1986 nos dieron a cuidar una casita, se derrumbó y nos quedamos completamente en la calle. Nos tapábamos con unas lonas, y ahí fue cuando yo empecé a trabajar a tiempo completo en los lugares que te dije.

¿Y  tiempo después viene la oportunidad de viajar a USA?       

Exacto y no la desaproveche. Te digo fue una de las mejores oportunidades, y la decisión más grande que hice en mí  vida porque al venir acá me encontré un mundo de oportunidades, y me volví  loco porque aquel niño que soñaba con tantas cosas, con castillos en el cielo vio la diferencia entre un país rico y un país pobre, y entonces empecé a trabajar como un loco.

Supongo te fuiste “mojado” cuéntame cómo viviste esa aventura, mucha gente vive pesadillas ¿cómo te fue en el camino?

Fíjate que yo lo disfruté, porque para mí era una experiencia única. Es como cuando tu sientes que vas saliendo de un infierno y vas cruzando el fuego para llegar tal vez no al paraíso, pero sí a un lugar donde vas a encontrar paz, vas a encontrar tranquilidad y sobre todo oportunidades de superación.

Entiendo que ahora empresario, tienes una empresa de jardinería…

Exacto, es una empresa de jardinería. Ya son 19 años con ella y he tenido altas y bajas, pero me ha abierto puertas para que yo pueda realizar algunos sueños como ser escritor, ser actor.

¿Eres jardinero?

Bueno yo no soy jardinero, aprendí en el camino, pero quienes tienen la experiencia son los muchachos que trabajan, yo solo soy el loco que da las órdenes.

¿De dónde te nace la idea de escribir libros?

Todo sucedió desde muy temprana edad. Te podría decir que desde los 10 años que veía en San Salvador como se manifiesta la pobreza y como uno puede cambiar esa forma de pensar. Yo me ponía a escribir cosas y las dejaba a un lado. Escribí una novela que se llama “En la Misma Tumba” y es una historia que siempre me tiene al borde de la locura porque la he escrito como tres veces y las tres veces la he perdido y de nuevo solo me he quedado  con la idea. Escribí parte de esa novela en El Salvador y allá quedó en un cuaderno y se perdió. Cuando vine a Estados Unidos intenté de nuevo escribirla en un cuaderno. Ese cuaderno lo tomaron y arrancaron todas las páginas que yo había escrito. Cuando vine a mi cuarto encontré todas las páginas que había escrito en el basurero. Te puedo decir que esa historia no está hecha, no está terminada, pero es una historia que me abrió las puertas porque me llevó, me motivó, a seguir escribiendo.

 

¿Por qué la Misma Tumba?

Es una historia que  narra un jovencito; él va a la tumba donde quedó su Papá, su abuelo y él quiere quedar ahí también.

Tienes siete libros me decías ¿cuál fue el primero que publicaste?

Fíjate que cuando busqué una empresa para que publicara mis libros y que me enseñara como hacer mis libros yo mandé dos (proyectos). Mandé uno que se llama “Rompiendo el Destino” y uno que se llama “El Valle de las Hamacas”; estaban, te podrás imaginar escritos a lo loco: sin puntos, sin comas, diferentes letras “v” pequeña, “b” grande. Estaba escrito muy mal y la empresa cuando los revisó me dijo que había que hacerles mucho trabajo, que teníamos que sentarnos al teléfono y que les fuera explicando que es lo que quería expresar, pero que antes que todo les enviara mi biografía hablando sobre mi niñez, mi adolescencia y todo.

Me senté a escribirla y le puse: “Tres Décadas Derribando Murallas” porque tenía 30 años luchando con escribir algo y no podía hacerlo. Así que hice como unas diez páginas y las envié. Cuando en la empresa la leyeron me dijeron: oiga su biografía suena interesante por qué no tratamos de hacerla libro, ¿cuánto tiempo necesita?.  Así que dije yo: si eso quieren eso vamos a hacer, tenía 18 años de no ir a mí país y no era por la oportunidad si no porque no me daba deseo ir, pero aprovechando la oportunidad para escribir mi libro me fui a El Salvador y empecé a recorrer mi infancia, mi pasado, la vida de mis padres y volví empapado de todo eso y comencé a escribir. Rapidito hice 300 páginas. Así surgió “Buscando el Sueño Americano”, después de ese ya pude trabajar en “El valle de las hamacas”, después “Rompiendo el destino”, luego hice uno que se llama “El Canario bajo la sombra de los árboles”, otro que se llama “El Don de amor”,  también uno que se llama “Como curtido para pupusa”, y otro que titulé “Muy personal mi discusión con Dios, la otra cara en el espejo”. Esos son los siete que tengo escritos hasta hoy y tengo en puerta de (salida) una novela bonita que se llama “La Portería”. Has varios en proyecto.

¿Cuántos libros te trabajó la editora?      

Solamente el primero porque no iba para ningún lado, no se veía ganancia.

Entiendo que haces cine también…

Sí después de eso tuve la oportunidad de entrar (al cine). Como actor, te digo, me muero de hambre porque me falta mucho, pero gracias a los compañeros que han creído en mí y me han dado la oportunidad y ya gracias a Dios he participado en tres películas y he hecho la producción de una. Tengo las puertas abiertas ahí y el día de mañana puedo seguir en lo mismo.

¿Cómo conseguís entrar al mundo del cine?

Resulta que cuando vine en 1994 me puse a estudiar teatro, no terminé el curso, solamente estuve como seis meses estudiando teatro en Manhattan y de ahí a base de lo que iba escribiendo iba conociendo personas que estaban en la farándula, así que conversé con un amigo y me dijo que estaba haciendo una película y me invitó a Texas a participar. Así que fui a una producción que ellos tenían que se llama “Azul la dulce cara de la muerte” y participé como productor una parte y aprendí mucho. Después de eso me invitaron a otra y fue ya como productor, ya después de productor me invitaron como actor. Ahora tengo las puertas abiertas y ya estoy adentro digamos.

¿De qué trata la primera película en la que participas?

La primera es de la casa productora Texas Films y se trata de un soldado que va a vengar la muerte de su novia, ahí hago el personaje del amigo que se une al soldado para vengar la muerte de su novia.

¿Hay aspiraciones de llegar a Hollywood?

Mira aspiraciones todos tenemos de querer llegar a la cumbre, lo que pasa es que a veces no tenemos la experiencia necesaria y las puertas se nos cierran en la cara, pero es de no echarse para atrás y seguir buscando las oportunidades. Yo a lo que aspiro es a seguir escribiendo y llegar a mostrar mi escritura y que esta sea bien recibida.

¿Has cumplido tus sueños de niño o hay pendientes?

Todavía quedan pendientes muchos.

¿Qué por ejemplo?

Por ejemplo ir a grabar a El Salvador bien, una novela, una serie o una película. Lo que sea, pero grabar algo en El Salvador.

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