Joaquín Serrano (Joaco), escultor: “A veces he creído que no soy la gran cosa, pero si tengo recorrido y tiene peso mi firma”

Joaquín Serrano, escultor salvadoreño, junto a una de sus obras: la Manyula | Foto El Metropolitano Digital

Por Santiago Leiva

Los bustos de Alberto Masferrer y la “Madre” Teresa de Calcuta  pasan revista a la visita desde una ventana, y en la puerta, en labor de centinela, un monumento a escala natural del Papa Juan Pablo II parece hacer reverencia a quien ingresa a uno de los “santuarios” del escultor salvadoreño Joaquín Serrano.

Es ahí donde “Joaco”, da vida útil en madera, piedra, yeso y cemento a parte de su imponente escultura que hemos logrado disfrutar en plazas públicas o campus universitarios. Contiguo, está el cuarto de fundición, en esta ocasión no hay huéspedes, pero de ahí han salido esculpidas y revestidas en bronce las figuras de Monseñor Romero y Francisco Gavidia.

Fotos El Metropolitano Digital

A diez escalones más tarde se ubica un “desordenado” cuartito que hace papel de estudio. El lugar recoge recortes y fotografías históricas de la obra de “Joaco”, pero también es el sitio donde se cocinan las brillantes ideas que luego se convertirán en obras públicas y personales. El epicentro de esta platicadita fue ahí, pero por más de una hora “Joaco” nos llevó a recorrer mentalmente, el pasado, el presente y el futuro de su obra. Su legado escultórico se extiende a lo largo de El Salvador y más allá de las fronteras patrias. En la zona de Merliot por ejemplo chicos y grandes han contemplado al “Principito” y a Consuelo Suncin (la Rosa), en “Planetario”, y en el parquecito “el Pañuelo” de la colonia Nicaragua, frente al Zoológico, muchos han visto la imponente figura de la Manyula. “Esta es otra de mis hijas”, dice don “Joaco” postrado frente al monumento que hizo en homenaje a la elefante fallecida en 2010.

“La alcaldía quería que este monumento fuera contemplativo, pero yo les recomendé que fuera interactivo”, sostiene, mientras intenta deslizarse por uno de los pequeños toboganes que rodean a la Manyula. Don Joaquín y su impresionante legado es nuestro personaje de la semana.

¿Cuál es su edad don Joaco?      

73 años. Parezco como de 15, pero son 73 años.

Me contaba fuera de grabación que fue amigo de la  Manyula ¿la visitaba seguido en el zoológico?

A sí, y quería encontrar la foto donde estamos con ella, por ahí debe estar. Yo iba permanentemente al zoológico, iba sábado o domingo, y a veces entre semana. Yo iba al zoológico porque aparte de que me apasionaba ver toda su arquitectura paisajística también veía a los animales. A la Manyula la conocí porque la tenían a la entrada del zoológico, no tenía jaula si no que la amarraban con una cadena a un árbol. Yo tendría quizá unos nueve o diez años y ella estaba recién llegada, era una cipota, no estaba tierna, talvez tendía un su año. En ese tiempo tenía un señor a cargo de ella y se ponía a jugar con ella. Le ponía unos bancos primero grandes y luego pequeños, y la hacía que se subiera y que saludara a los niños. Después de eso se ponía a dar vueltas y emitir sonidos con el moco, y por último, el broche de oro, era cuando el entrenador le daba su armónica, se la ponía en el moco y decía ella a tocar música.

Ósea que había sido mascota de circo…

Yo creo que sí. La Manyula fue donada a aquí, fue regalada, no se compró ni nada de eso. Me parece que la regaló un circo alemán.

¿Usted fue amigo de ella?       

Sí yo llegaba siempre, me le acercaba y le hablaba, y ella no nos atacaba. Después se fue volviendo un poco agresiva, pero con otra gente. Yo tengo una foto por ahí donde ella está atrás de mí. Esa foto es cundo yo tenía ya como 17 o 18 años, ella tendría quizá los mismos o menos.

Imagino que su muerte, en 2010, fue un golpe para usted…

A sí, para todos. La mayoría del pueblo que la conoció sintió a la Manyula.

Usted la homenajeó con  una escultura en 2011 ¿qué le motivó a inmortalizarla?

Es un retrato,  en el caso de la Manyula es un retrato. Lo que pasó ahí es que coincidentemente a la par del sentimiento y tristeza que uno podría tener por la muerte de la animalita, la alcaldía me pidió si les podía hacer a la Manyula a escala natural y yo le encantadísimo les dije que sí, y no estaba yo emocionado por ganar bien si no por hacerla. Esa es la historia de la Manyula.

El monumento a la Manyula fue creada para que los niños interactuaran con ella | Foto El Metropolitano Digital

El monumento de la Manyula es quizá una de sus obras conocidas ¿Cuántos monumentos ha hecho?

He perdido la cuenta, no llevo un registro exacto. Lo que sucede es que yo tengo monumentos que son obra personal y  encargados, pero yo creo sin pecar de vanidoso que tengo quizá un poco más de 500 o 600, por ahí.

En plazas públicas o privadas ¿cuáles son los que considera más representativos?

Cuando yo digo que son entre 500 y 600 monumentos es en total. Ahí incluyo algunos monumentos que tengo en “campos santos”, cementerios de todo El Salvador.

¿Ha hecho bustos a personajes importantes en campos santos, como el de Schafick por ejemplo?

No. A Schafick lo hice, pero ese monumento lo tienen ellos allá en un lugar que se llama “La Casa de los Cuadros” en Los Planes de Renderos. No sé donde lo colocaron al final. En los campos santos si he hecho retratos pero son personas que no son destacadas. No son personajes como Francisco Morazán o Alberto Masferrer, personajes ilustres.

Pero usted entiendo que ha hecho monumentos de estos personajes notables y que algunos están en universidades…

Sí, sí, tengo monumentos, por ejemplo tengo en  la (Universidad) Gerardo Barrios de San Miguel. Ahí tengo, quiero ver, a Monseñor Romero con un niño y está también un Monseñor Romero resucitando en su pueblo. Es un montón de manos y él va emergiendo en medio de todas esas manos. Está también Gerardo Barrios con su espada y todo, ese tiene más de dos metros; y el torso desnudo de una mujer que yo les doné. Acá en la Universidad José Matías Delgado tengo a José Matías Delgado, en la Francisco Gavidia, está un Francisco Gavidia en piedra reconstruida y está otro monumento en bronce. La Universidad Masferrer me pidió el monumento que se instaló en el redondel Masferrer.

¿Y en plazas?

En plazas tengo (monumentos) por ejemplo en la Plaza de La Transparencia que está la Consuelo Suncín y el Principito. En la plaza del redondel de La Isla (por La Tiendona), está el monumento al empleado municipal.

¿Tiene más obra en el parque temático “El Planetario”?     

No, solo los dos personajes principales: el Principito y la Consuelo Suncin que es la rosa. Me cabe el honor de haber hecho a Consuelo Suncin que es un personaje universal aunque no la mencionan mucho.

¿Hay obra suya fuera del país?

Sí. Hay obra en colecciones privadas y hay obra pública como un Monseñor Romero  de bronce que está en MacArthur Park de Los Ángeles. De monseñor Romero tengo bustos en varios países: en Canadá, en la India, en Cuba, en México, en Panamá y está también uno en Australia. Es que de parte de cancillería me pidieron, primero uno que iba para México, y después me pidieron como seis bustos del mismo tamaño.

¿Los coleccionistas privados que le piden?     

El coleccionista privado busca, más que la obra, que el autor sea cotizado, que sea reconocido. Eso es lo que el coleccionista generalmente busca.

¿No busca nada específico?

No, por ejemplo este trabajo (muestra una foto). Este trabajo es “El Jaraguá”, el niño Jaraguá en el monte Jaraguá. Ahí va un caballo y el niño va galopando al revés. Esta obra está en la casa de un coleccionista muy reconocido. Este señor vio esta obra en una galería y dijo: esta obra me gusta, esta obra es de “Joaco” y la adquirió. No necesariamente buscan algo específico. El coleccionista en lo que sí se fija es que el autor esté más o menos cotizado, que tenga alguna trayectoria. Esta obra personal me tardé como siete años para  venderla, no se vendía. Cuando la realicé, llevé esta y otras obras, unos desnudos comunes y corrientes en bronce a una galería. Y me dijeron: mire “Joaco” está obra le gusta a la gente, pero lo que no les gusta es el montón de monte que se ve ahí, quieren ver limpio el caballo, que se le vean las otras patas, así si la comprarían.

Complicado…

Sí ahí es donde viene la disyuntiva del artista, cuando se es artista. Para mi este es el concepto porque la obra así es, así que les propuse hacer otra ya exclusiva como encargada, y me dicen no es que la oportunidad es ahorita, usted porque no quiere vender. No la vendí porque la obra así va y es que aunque uno tenga hambre no va a prostituir la obra.  La disyuntiva del artista es seria. Uno lo que tiene que hacer es realizar otros trabajitos para las tortillas y otras necesidades materiales.

¿Se pasa hambre como escultor en el país?      

Claro como escultor se pasaba más hambre que como pintor en aquel tiempo. Ahora no, ahora todo está parejo jajaja. Mira cuando yo me metí a la escultura yo me metí por amor, yo sabía que no era fácil, que era difícil, que había que sobre vivir de otras cosas. Yo por ejemplo, en esta foto que está aquí estoy en la puerta de entrada a un negocio que tenía en el Barrio San Jancinto. Yo tenía un bazar con ropita de niño, pelotas de fútbol, joyería y relojería. Lo que te quiero decir es que yo he tenido otros negocios para sustentar y ser libre en mi obra. Yo he tenido diferentes tipos de negocios y he realizado otros oficios que me han dado el sustento y mantener esto que en realidad es lo que me gusta.

¿Qué tipo de oficios ha hecho en su vida?

Mira yo fui ayudante de carpintero, no soy un carpintero al 100 por ciento, pero aprendí algo, fue ayudante de albañil, y con mi papá aprendí ojalatería, porque mi papá aparte de ser administrador de empresas notable, era ojalatero. También aprendí de mi papá y mis hermanos la orfebrería, pero vamos a hablar ahorita de escultura.

Dele…

Mis hermanos mayores todos tenían fábricas de joyerías, mejor dicho orfebrería. Hacían anillos, cadenas y como yo estaba pequeño, era el menor, habíamos dos menores, a nosotros nos llevaban a ley a sus talleres a trabajar. Y a mí me tenían especial deferencia mis hermanos porque yo dibujaba, me gustaba mucho el dibujo y como ellos me veían haciendo historietas me pedían que les dibujara para luego ellos grabarlo en las prendas. Ya después me pusieron a darme duro con los lingotes de oro, plata, cobre; a hacer aleaciones, a fundir oro y plata; a hacer soldaduras, a hacer cadenas. A lo que quiero llegar es que aprendí algunas cosas de la orfebrería, pero yo me sentía triste porque yo no quería hacer cosas chiquititas, yo quería hacer monumentos grandes, dimensionados. No quería estar clavado en una mesita.

¿Cómo aprendió a dibujar?        

Ahí si me agarraste lindo. Ya te voy a enseñar una historieta que tengo por ahí. Eso del dibujo ya lo traía, me gustaba dibujar, así nací. Yo creo que lo heredé de mi padre, es que mi padre era un gran dibujante y sin escuela, y yo de cipote tampoco había estudiado. Yo ya viejo, ya de 20 y picos años me metí a la escuela de escultura ya de una forma más sistemática tanto de la escultura como del dibujo, pero yo antes había dibujado siempre y había hecho mis cosas de escultura, pero no decía yo voy a ser una escultura.

¿Qué dibujaba antes de eso?

Dibujaba motos, carros, los temas como por ejemplo la violencia infantil, la naturaleza, los paisajes, los animales. Yo dibujaba de todo.

¿Las historietas de qué eran?

Eran de vaqueros, de carreras de moto, de guerras. Los periódicos eran un insumo para eso, pero a mí  me gustaba crear mis propias historietas. La verdad es que uno toma de aquí, de aquí, y de aquí no es verdaderamente original.

Como escultor formal, ¿cuál es su primera obra?

Yo diría que esta fue mi primera obra (muestra un recorte de diario con un artículo sobre él y una imagen) se llama el “Hombre Ala”. Esto es contra posición del “Hombre Masa”, el “Hombre Ala” es el idealista. Entonces mi primera obra sería esta. Yo empecé haciendo escultura en miniatura desde niño. Lo hacía en orfebrería y esa es una forma artesanal de escultura. Pero como te decía yo no estaba contento con eso, yo quería cosas grades. Yo me iba al cementerio de Los Ilustres desde niño para ver como trabajaban. Ósea la inquietud de la escultura ya la tenía, pero nunca decía voy a ser escultor. Pero fui aprendiendo varios oficios que me han servido en mi carrera de escultor, aun lo de las universidades, estudié en varias universidades.

A ver…

Yo estudié escultura antes de hacer estudios superiores. ¿Por qué lo hice? Porque quería tener conocimiento de algo. Por ejemplo en la Matías Delgado empecé diseño gráfico, pero no seguí. En la UMA no me acuerdo que estudié, estudié también en un Instituto Superior de Ingeniería Técnica en Plásticos. Ahí estudié los primeros ciclos, pero como yo tenía un negocio de panadería en ese momento era “yuca” mantener ese estudio porque no me quedaba chance.

¡Fue panadero…!

Sí tuve una mini panadería. Te dije: estuve como ayudante de carpintero, ayudante de albañil y también vendí zapatos en la calle. Mi familia no era que fuera pobre, pobre, pero yo fui un aventurero. Vendí zapatos en la calle y tuve un negocio de productos lácteos, tuve una quesería ahí por el cine Apolo. Total que yo he hecho de todo.

¿Qué tal era para el pan?

Yo no fui buen panadero que digamos, yo medio sabía de panadería.

Su familia por lo que me cuenta tenía recursos ¿por qué se metió a estos negocios?

La independencia, es que a veces uno quiere ser muy independiente, y también que hubo un momento de rompimiento de la familia. Mi Mamá con mi Papá se separan, tendría yo mis 19 años, pero me afectó muchísimo y tome un camino muy turbulento, tuve un año por ahí en el que le doy gracias a Dios porque me rescató.

¿Se metió en vicios?

En todo. Anduve en un camino bastante tortuoso, pero logré salir de eso y yo creo que el arte me ayudó mucho. El arte es beneficioso como terapia y como recreación, como documento histórico, en fin el arte se presta para todos.

Acá usted tiene pinturas también…

Si  yo pinto, pero no me considero pintor. Yo antepongo la escultura a la pintura. He pintado un montón, he hecho murales grandes de pintura y he probado todas las técnicas. Óleo, acrílico, técnicas mixtas, pero no me considero un gran pintor.

En la escultura ¿con qué material le gusta trabajar más?

Mira cada técnica tiene su sabor. La piedra, la resina, la madera. Hay momentos que cojo la madera y me siendo “breaker” porque tengo días de no hacer nada en madera, pero cuando le agarro el sabor empiezo a trabajar y no quiero soltar. Entonces cada técnica tiene sus propios valores y dificultades. La madera aunque la talles no es lo mismo que la piedra. La madera tiene hilos, contra hilos y un montón de dificultades, y la piedra tiene otras dificultades y hay que saberla atacar. El bronce es otra cosa porque es de peligro, es de costos y es de muchos conocimientos porque es una ingeniería metalúrgica. Ahí tienes que conocer los temples del metal y tienes que conocer los grados de fundición, es un mar de cosas.

Me explicó que muchas piezas de arte cuesta venderlas, mientras ese comprador llega ¿Qué tipo de arte hace para sacar lo de las tortillas? ¿Qué le piden les haga?

Exacto. Ahora como yo no tengo otro negocio yo hago siempre una práctica escultórica. Hago trabajos como por ejemplo animalitos con moldes de repetición para poder mercadearlos a bajo precio. Hago cosas repetitivas, artesanales eminentemente.  El artista debe manejar también lo artesanal no ver de menos la artesanía. Eso lo hago en producción masiva para que sea económico. Hago pescaditos por ejemplo.

Cositas de jardín…

Algo de jardín. Adornos de jardín.

Le reitero mi pregunta ¿se vive de la escultura?

Talvez vivir no, pero sobrevivir si se puede. Lo que pasa es que es como todo, si tu no estás bien relacionado nadie te va a buscar, entonces tienes que estar bien relacionado.

¿Qué tanto peso tiene su firma?                                                                                                          

Fíjate que a veces yo he creído que no soy la gran cosa porque no se me intenta atacar ni nada. Todos dicen: que bonito, que lindo, entonces digo: yo quizá no significo mucho.

¿Es malo no tener críticos, detractores?

Fíjate que aquí, yo no, todo mundo le ha tenido miedo al debate. Aquí todo mundo quiere oír las lisonjas, que te mandaste, que qué bonito y está bien es un estímulo y eso se aprecia, pero también hay cosas que hay que decirlas y a la gente no le gusta eso, le rehúye al debate. Entonces yo a veces digo quizá no soy tan la flor, pero si tengo un recorrido y si tiene peso mi firma. No te diría hasta que punto, pero si tiene su peso porque todo el trabajo que he hecho yo sé que es importante.

¿Cuál es la obra más cara que he vendido?

Yo no es que sea tan caro, quizá con la que me he sentido mejor podría ser el Gerardo Barrios de bronce de San Miguel. Hay varios trabajos en los que más o menos me he defendido. Hay otros trabajos que si los he hecho muy económicamente con tal de que se hagan.

Sé que le apasiona la escultura, pero ¿qué más le divierte? ¿le gusta la música? ¿Le gustó ir a bailes?

Claro que necesita uno un relax. Mira a mí me ha gustado por ejemplo jugar fútbol, billar, pimpón. He llevado un vida digamos, en cuanto a mis gustos, muy variada. Yo he jugado basquetbol, béisbol… me ha gustado andar en bicicleta, en motos, siento que no he tenido limitaciones ni miedos de nada. Algunos artistas, (siento humo y eso me está matando yo he sido fumador empedernido),  aborrecen el fútbol porque dicen que es fanatismo. Y eso depende. El fútbol es un deporte, si uno lo toma como una religión y se va a fanatizar eso si es malo, como los del River con el Boca que son extremistas. El fútbol tiene su arte y hay que saberlo reconocer.  Mira, (muestra un boceto del Mágico), ésta es una  idea escultórica que yo tengo y estoy tratando de enamorar a la gente para que se haga la escultura. A veces quiero realizar un sueño y no importa que a veces pierda económicamente hablando. Si tengo otra cosa con la que me pueda defender no importa que en aquella pierda. Uno a veces quiere dar más de lo que puede recibir, y eso es cuando uno es muy idealista. Pero volviendo a los deportes, los deportes son necesarios, el fanatismo es el malo al igual que en las religiones. El fanatismo es el terrible.

¿Usted es católico?       

No fíjate.

Pero le veo bastante imagen católica…              

No pues sí es que yo trabajo las imágenes religiosas. Es lo que me sostiene para ser más concretos.

¿Lo sostienen las imágenes religiosas?

Las imágenes religiosas católicas. Las otras sectas religiosas no comparten el principio de las imágenes, pero las imágenes no hacen daño, hacemos más daño nosotros. Yo estoy más de acuerdo con la religión católica porque en esa religión hay muestras de gente (santa). Tenemos a monseñor Romero, monseñor Romero es un santo, es un ángel con (h…) que supo enfrentar las injusticias y aceptó su martirio. Entonces hay más ejemplos reales en la religión católica que en esas otras sectas.

¿Pero usted no es ateo?

No. Tampoco soy ateo. Mira yo soy más panteísta. Yo creo en Dios, creo en los Ángeles y creo en los santos porque los he visto.

Con la canonización de monseñor ¿le incrementó la demanda de imágenes de monseñor Romero?

No, fíjate que no, pero si hay por ahí un par de propuestas y ofrecimientos que me han hecho de monseñor Romero. Pero independientemente de monseñor Romero, siempre estoy trabajando la temática religiosa católica: la virgen, la Juana de Arco, y ahora que recuerdo tengo que ir a hacer un monumento a San Miguel, no me acordaba. Tengo que ir a hacer la virgen de La Paz.

¿Es su próximo proyecto?

Sí, si y ya no me acordaba. Tengo que ir hoy en diciembre. Pero volviendo a la temática religiosa en estos momentos estoy haciendo un San Juan Bosco, un personaje de peso siempre en la religión católica. Por eso te digo, ellos son los que más me dan de comer, es la realidad. Entonces yo aprecio eso y porque también en materia de arte la religión católica es la depositaria de las manifestaciones artísticas. En todo. En pintura, arquitectura, escultura. La arquitectura más bella está en las (iglesias) católicas.

¿ A usted cómo le gustaría que le recuerden cuando ya no esté físicamente?

No he pensado en eso, pero me doy cuenta por los que ya han muerto  que nadie se acuerda de ellos. Por ejemplo de don Napoleón Alberto, no sé si han escuchado hablar de don Napoleón Alberto. Nombre, él es el único caso de cercanía a la genialidad.

¿Es salvadoreño?

Sí, don Napoleón Alberto Escoto. Este don Napo fue un tallador en piedra, en madera, era un gran dibujante y una gran persona. Era un tipazo. Era un creativo de cuestiones científicas. Yo diría que él lindaba los terrenos de la genialidad, y aquí ninguno de nosotros, no nos demos paja, no somos genios.

¿A usted cómo quieren que se le recuerde?

Volviendo al tema. Voy a la tumba de don Napo y no hay nadie, ni siquiera lo mencionan en un diario, en televisión o en una revista. Imagínate, él era un gran cantante, era un gran fabricante de guitarras, ahí tengo una, esa, esa él me la hizo. Él era un cantante de tango pesadísimo, buenísimo. Nos poníamos a cantar con él.

¿Usted le hace a la cantada?

Sí me ha gustado cantar. Ahora solo aullo.

¿Le llevaba serenatas a sus novias?

No, hoy estuve cantando unas del loco rockero, aquél Luis López, jajaja, ya lo han oído mencionar verdad.

¿Le gusta el rock?        

Sí todo eso (se pone a cantar Perdóname, y Era un Muchacho de los Supersónicos)

Era admirador del maestro Luis López pues…

No, me gustaban esas canciones, sí lo respeto y lo valoro…

¿Nunca le hizo usted oficialmente a la cantada?     

Como no, en México anduve cantando en algunos lugares, por ahí tengo fotos.

Cantando en bares para recoger algún dinero…

No, no, no, por amor. Iba a algunos cafés, y en algunos lugares anduve cantando. Es que yo he sido bohemio.

¿Quién le enseñó a tocar guitarra?

Mi Papá tocaba y cantaba, entonces yo algo le hallaba.

Dicen que los bohemios son mujeriegos…

Sí jajaja, hay muchas aventuras por ahí, pero volviendo al tema.

Volviendo al tema jajaja…

Jajaja volviendo al tema…

El tema original es ¿cómo quiere que le recuerden?

Así ahí estábamos en ese punto. El tema es que yo veo que a grandes personajes no los recuerdan.

¿Usted cree que lo olviden con tanto monumento que deja?

Ahí están esas muestras, pero va a venir algún alcalde o algún presidente que les va a dar en la nuca, los va a botar. Uno como artista debe estar consiente que va a realizarse y va a dejarle una herencia a su pueblo, yo he estado en España, Estados Unidos y otros países y yo no he podido aguantarme ni siquiera un año fuera, me ha hecho falta este país, y siempre he estado pensando que puedo hacer por mi país, y no que puede hacer mi país por mí, y sé también que las cosas que he hecho no van a ser eternas, que va a venir un loco y la va a demoler y hará otra cosa. Entonces yo no me preocupo si me recuerdan o no me recuerdan, yo he cumplido.

¿Ha cumplido sus sueños de niño?      

Lo único que no pude cumplir es ser piloto aviador. Yo quería ser aviador, o artista plástico gráfico. No fui piloto, pero si estuve cerca en la Fuerza Aérea de cipote.

¿Estuvo en la Fuerza Aérea?

En la mecánica de aviación estuve unos días y me deserté. Es que lo que yo quería era pilotear, pero estaba muy cipote y me tenía que meter a la Escuela Militar y ser militar no era mucha mi onda, y más que todo en aquel tiempo que los oficiales te pescoceaban por nada, y yo era algo rebelde no me iba a dejar tan fácil. Lo otro fue la pintura, pero la pintura no mucho me gustó la verdad, no es mi pasión aunque cuando agarro la onda me pongo a pintar. Yo he dado clases de pintura. Otra faceta que no les he contado es que yo trabajé 12 años como docente en artes plásticas en varios colegios.

Joaco en su juventud con otros amigos, es el primero de pie de izquierda a derecha

¿Se graduó finalmente de alguna universidad?

No, no, no. No te digo que no me importaba sacar cartones de nada. Yo estudiaba un ciclo, dos ciclos. Estudié en la Gavidia literatura y otras cosas en otras, pero todo eso como artista te sirve. A mí  también me encantaba mucho el periodismo y he leído mucho de los periodistas. Incluso di fundamentos de la comunicación en el Colegio Salvadoreño Alemán, di educación estética, filosofía general. He dado sociales, caligrafía, trabajé 12 años como docente, no me recibí como docente, pero me desempeñé bien, sino a las primeras de cambio me hubieran volado.

Bueno maestro creo que  nos quedamos acá…

Se pasaron bastante verdad jajaja.

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