Estados Unidos defiende acciones militares contra Irán tras medio siglo de tensiones y violencia indirecta

Donald Trump, presidente de Estados Unidos | Foto publicada por la Casa Blanca en su perfil de X

Por: Liset Orellana, Corresponsal de Prensa en EE.UU

Washington DC.- La tensión en Medio Oriente ha alcanzado uno de sus puntos más críticos en décadas tras la decisión del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de lanzar una ofensiva militar directa contra objetivos estratégicos en Irán, bajo el argumento de eliminar de manera definitiva la amenaza que representa el régimen iraní.

La Casa Blanca sostiene que la operación responde a casi 50 años de ataques atribuidos a la República Islámica de Irán y a grupos armados respaldados por Teherán, incluyendo Hezbollah, Hamas y diversas milicias chiitas en Irak y Siria.

Un conflicto con raíces en 1979

La enemistad entre Washington y Teherán se remonta a la Revolución Islámica de 1979 y la posterior toma de la embajada estadounidense en Teherán, donde 66 diplomáticos fueron retenidos durante 444 días.

Desde entonces, Estados Unidos ha acusado a Irán de respaldar ataques contra intereses estadounidenses en Líbano, Irak, Siria, Israel y otras zonas del Medio Oriente. Entre los episodios más graves figuran el atentado contra los marines en Beirut en 1983, los ataques contra tropas en Irak tras la invasión de 2003 y recientes ofensivas con drones contra bases militares estadounidenses.

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La actual operación militar estadounidense ocurre en un contexto de creciente violencia regional desde octubre de 2023, cuando el conflicto entre Israel y Hamas desató una cadena de enfrentamientos indirectos entre Irán y Estados Unidos.

Según datos oficiales estadounidenses, entre octubre de 2023 y noviembre de 2024 se registraron más de 180 ataques contra fuerzas estadounidenses en Medio Oriente. Washington atribuye la mayoría de estos hechos a milicias respaldadas por Teherán.

En 2024 y 2025, ataques con drones y cohetes contra bases estadounidenses en Irak, Siria y Jordania dejaron muertos y decenas de heridos, lo que incrementó la presión interna en Estados Unidos para responder con mayor contundencia.

El argumento nuclear

Uno de los principales fundamentos de la ofensiva es impedir que Irán obtenga un arma nuclear. Tras la salida de Estados Unidos del acuerdo nuclear de 2015, conocido como JCPOA, el programa iraní ha avanzado en niveles de enriquecimiento de uranio, generando preocupación en Washington y en aliados como Israel.

Irán, por su parte, insiste en que su programa nuclear tiene fines civiles y energéticos.

La ofensiva abre un escenario incierto:

  • Posible ampliación del conflicto a nivel regional.
  • Amenazas a rutas energéticas clave como el Estrecho de Ormuz.
  • Impacto directo en los precios internacionales del petróleo.
  • Reacciones diplomáticas de Rusia, China y la Unión Europea.
  • Riesgo de enfrentamientos directos entre fuerzas estadounidenses e iraníes.

Analistas internacionales advierten que cualquier error de cálculo podría desencadenar un conflicto de mayor escala.

Mientras Washington argumenta que busca restaurar la disuasión y garantizar la seguridad de sus ciudadanos, críticos temen que la ofensiva marque el inicio de una guerra prolongada.

Lo cierto es que Medio Oriente atraviesa uno de sus momentos más delicados desde la invasión de Irak en 2003, y las decisiones tomadas en las próximas semanas podrían redefinir el equilibrio geopolítico global.

La situación continúa en desarrollo.