Agencia EFE
Canadá no pudo ganar su primer partido de un Mundial celebrado en su casa, pero con el empate 1-1 ante Bosnia y Herzegovina consiguió quitarse en parte el maleficio que le ha acompañado en sus dos anteriores torneos mundialistas, en los que perdió los seis encuentros que disputó.
Cyle Larin entró en la historia del país al ser el autor del gol, el primero conseguido por Canadá en un Mundial celebrado en el país, y que en el minuto 79 garantizó el empate frente a Bosnia y Herzegovina en el Estadio de Toronto.

La selección dirigida por Jesse Marsch dominó gran parte del encuentro, acumuló llegadas y acorraló durante muchos minutos al conjunto balcánico, pero volvió a exhibir problemas de definición que estuvieron a punto de costarle muy caros hasta que apareció Larin para rescatar un punto ante más de 45.000 espectadores.
El inicio estuvo marcado por los nervios del anfitrión. Bosnia presionó la salida de balón canadiense y aprovechó varias pérdidas en el centro del campo para instalarse durante los primeros minutos en campo rival.
Canadá fue creciendo poco a poco. Tani Oluwaseyi comenzó a generar problemas por la banda izquierda y Jonathan David dispuso de las primeras aproximaciones, mientras Liam Millar y Tajon Buchanan daban profundidad por los costados.
La mejor ocasión canadiense de la primera media hora llegó en el minuto 16, cuando Oluwaseyi remató desde una posición inmejorable, pero Nikola Vasilj respondió con una buena intervención. Más tarde, el propio delantero desperdició otra oportunidad clara al enviar alto un disparo cuando se encontraba prácticamente solo ante el guardameta bosnio.
Cuando mejor parecía encontrarse Canadá, llegó el golpe visitante. En el minuto 21, Bosnia sacó partido de una acción a balón parado. Amar Memic ejecutó un córner, Sead Kolasinac prolongó de cabeza en el primer palo y Jovo Lukic apareció junto a la línea de gol para empujar el balón a la red y silenciar momentáneamente el estadio.






