La delegación de Irán abandonó este domingo el complejo hotelero de los Alpes suizos donde mantenía conversaciones con Estados Unidos para intentar poner fin a la guerra en Medio Oriente, según informó la agencia estatal iraní IRNA. Sin embargo, una fuente cercana a las negociaciones aseguró que Teherán no rompió el diálogo y que continúa comprometido con el proceso de mediación impulsado por Qatar y Pakistán.
Según la versión difundida por la agencia del régimen, las conversaciones entraron en una “fase difícil” después de unos 80 minutos de discusiones y una interrupción provocada por la publicación de un mensaje del presidente estadounidense, Donald Trump. “La delegación de la República Islámica de Irán dejó el edificio donde tenían lugar las negociaciones”, indicó la agencia oficial.

No obstante, una fuente próxima a las conversaciones afirmó a AFP que los iraníes no abandonaron el proceso. “La delegación iraní continúa comprometida con las conversaciones y no ha comunicado a los mediadores ninguna intención de marcharse”, señaló bajo condición de anonimato.
El cruce diplomático se produjo después de que Trump publicara un mensaje en su red social Truth Social en el que instó a Teherán a impedir que sus aliados en Líbano “causen problemas” y advirtió que Estados Unidos podría retomar los ataques contra la república islámica si eso no ocurre.
La respuesta iraní no tardó en llegar. “Harían bien en medir sus palabras. Nuestras fuerzas armadas están listas para responderles de otra manera”, afirmó Mohammad Bagher Ghalibaf, presidente del Parlamento iraní y jefe de la delegación negociadora.
Por su parte, horas más tarde, Estados Unidos aseguró que las negociaciones con Irán se extenderán “toda la noche” del domingo, pese al enojo de la comitiva de Irán. Un diplomático estadounidense que participa en las conversaciones declaró que la delegación del país de Medio Oriente aún se encuentra en Suiza y que se prevé que continúe el diálogo.
Las amenazas mutuas contrastan con el protocolo de acuerdo firmado a distancia el miércoles por Trump y el presidente iraní, Masud Pezeshkian. El documento establece en su primera cláusula que ambos países se comprometen a “abstenerse de la amenaza o el uso de la fuerza entre sí”.






