Agencia EFE
El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, respondió a la petición formulada por UEFA, CONCACAF, Conmebol, AFC, CAF y OFC de aumentar la financiación de sus 211 federaciones, dando el primer paso para llevar el proceso a cabo, siempre y cuando se garanticen los mecanismos «transparentes y auditables» que rigen la institución.
A través de una carta, a la que EFE tuvo acceso este lunes, Infantino recogió el guante lanzado desde las distintas confederaciones, que en un escrito, impulsado por UEFA y CONCACAF hace diez días, solicitaban a la FIFA aumentar a 2.100 millones de dólares el reparto entre sus 211 federaciones.
El presidente de la FIFA interpeló directamente a los presidentes de la UEFA, Aleksander Ceferin; de la CONCACAF, Victor Montagliani; de la Conmebol, Alejandro Domínguez; de la AFC, Salmán bin Ebrahim al Jalifa; de la CAF, Patrice Motsepe; y de la OFC, Lambert Maltock.
Les agradeció sus cartas y aseguró que sus distintas propuestas serán evaluadas el 15 de octubre la reunión del Consejo de la FIFA, aunque adelantó que «ninguna cifra preliminar podrá considerarse un compromiso aprobado para las federaciones miembro», ya que los apoyos económicos se concederán de manera «responsable» y serán aplicados de «manera justa».
Además, defendió su propuesta, ya retirada, de crear una filial comercial para gestionar el Mundial y otros eventos de la FIFA.
Carta íntegra de Infantino:
«En primer lugar, me gustaría dar las gracias a Salman, Vittorio, Aleksander y Lambert por sus recientes cartas. En conjunto, sus aportaciones confirman que existe un amplio consenso en torno al objetivo central: el éxito financiero de la FIFA debe estar al servicio del fútbol y de las 211 federaciones miembro de la FIFA.
Cuando solicité la confianza de las federaciones miembro allá por 2016, lo dejé claro: «El dinero de la FIFA es vuestro dinero, el dinero de las federaciones miembro». Las cifras y los mecanismos que ahora se proponen son nuevos. El principio, no.
Como parte de sus funciones habituales, la Administración de la FIFA ya estaba estudiando cómo se podría proporcionar de forma responsable un mayor apoyo al desarrollo y a la solidaridad, siempre que se confirmara la situación financiera de la FIFA y se obtuvieran las aprobaciones institucionales necesarias.








