Egipto: el país de las pirámides que ahora construye una nueva capital en medio del desierto

El Cairo

LA NACION

Entre el Mar Rojo, el Mediterráneo y Medio Oriente, se encuentra Egipto, ubicado al noreste del continente africano. Con más de 1 millón de kilómetros cuadrados, el país que albergó a una de las civilizaciones más importantes de la historia será el próximo rival de la Argentina en los octavos de final del Mundial 2026.

Estos son siete datos para conocer a Egipto.

Fue una de las civilizaciones más importantes de la historia

Hace más de 5000 años, a orillas del río Nilo (el segundo más largo del mundo detrás del Amazonas), surgió el Antiguo Egipto. Gracias a las crecidas anuales, que fertilizaban las tierras desérticas, los egipcios desarrollaron una sociedad próspera basada en la agricultura, el comercio y la organización política. Durante casi 3000 años, Egipto fue una de las mayores potencias del mundo antiguo.

En el centro de esa civilización estaban los faraones, considerados mucho más que gobernantes comunes. Se creía que estos seres eran intermediarios entre los dioses y los humanos, por lo que concentraban el poder político, militar y religioso. Entre los más famosos figuran Keops, constructor de la Gran Pirámide de Giza; Hatshepsut, una de las pocas mujeres que gobernó como faraón; Akenatón, impulsor de una revolución religiosa; Tutankamón, cuya tumba fue hallada casi intacta en 1922; y Ramsés II, recordado como uno de los gobernantes más poderosos y longevos del Antiguo Egipto.

Las pirámides son el símbolo más reconocible de esta civilización. Construidas hace más de 4500 años como tumbas monumentales para los faraones, reflejan el vasto nivel de conocimientos en ingeniería y arquitectura que alcanzaron los egipcios. Las tres grandes pirámides de Giza —Keops, Kefrén y Micerino— continúan en pie y la de Keops es la única de las siete maravillas del mundo antiguo que aún persiste.

Otro de los grandes legados del Antiguo Egipto son los jeroglíficos, un sofisticado sistema de escritura compuesto por cientos de signos que representaban sonidos, palabras e ideas. Durante siglos su significado permaneció en el misterio, hasta que en el siglo XIX fue descifrado gracias a la Piedra de Rosetta por el lingüista francés Jean-François Champollion.

Los egipcios también revolucionaron la forma de registrar el conocimiento gracias al papiro, considerado el antecedente del papel. Fabricado con una planta que crecía en las orillas del Nilo, era utilizado para escribir documentos administrativos, textos religiosos, relatos, tratados médicos y registros comerciales.

La combinación entre los jeroglíficos y el papiro permitió preservar miles de años de historia y convertir al Antiguo Egipto en una de las civilizaciones mejor documentadas de la Antigüedad.

A partir del siglo XI a. C. comenzó un largo período de decadencia, marcado por invasiones extranjeras y cambios dinásticos. En el año 332 a. C., Egipto fue conquistado por Alejandro Magno y pasó a ser gobernado por la dinastía ptolemaica, de origen griego. La última representante de esa dinastía fue Cleopatra VII, que reinó entre 51 y 30 a. C. Tras su derrota frente a Roma y su muerte, Egipto dejó de ser un reino independiente y se convirtió en una provincia del Imperio romano, un hecho que marcó el final del Antiguo Egipto.