A partir de las 15 (hora local) de este viernes, Abelardo de la Espriella asumirá la presidencia de Colombia para el período 2026-2030 en una ceremonia que marcará un quiebre con la tradición política del país.
Por primera vez en décadas, la investidura no tendrá lugar en Bogotá, sino en Cali, ciudad que recibirá a delegaciones de una treintena de países en medio de un inédito despliegue de seguridad y con el telón de fondo del final del gobierno de Gustavo Petro, el primer presidente de izquierda de la historia colombiana.
La ceremonia se realizará en el Arena USC de la Universidad Santiago de Cali, un teatro con capacidad para unas 2200 personas. La intención inicial de De la Espriella era prestar juramento en una guarnición militar, pero el gobierno saliente de Petro lo prohibió. Como alternativa, el presidente electo tiene previsto trasladarse, una vez concluido el acto oficial, al Batallón Pichincha para realizar un reconocimiento a las tropas.
La decisión de trasladar la ceremonia a Cali implicó una compleja organización logística para movilizar a autoridades, legisladores e invitados internacionales.
Entre los asistentes confirmados figuran los mandatarios Javier Milei, de Argentina; José Antonio Kast, de Chile; Daniel Noboa, de Ecuador; José Raúl Mulino, de Panamá; Santiago Peña, de Paraguay; Nasry Asfura, de Honduras; Luis Abinader, de República Dominicana; y Gilmar Pisas, de Curazao. También participará el rey Felipe VI de España, además de los vicepresidentes de Guatemala y Perú y doce cancilleres.
La asunción se desarrollará bajo un operativo de seguridad excepcional, reforzado después de una serie de episodios registrados en las últimas horas.
El más grave ocurrió el miércoles, cuando las autoridades localizaron, a unos 50 kilómetros de Cali, un autobús con media tonelada de explosivos distribuidos en cilindros y preparados, según la investigación, para atacar instalaciones militares y policiales. El hecho fue atribuido a las disidencias del Estado Mayor Central (EMC).
En total, el dispositivo contará con 11.100 efectivos de las fuerzas militares y de la Policía, además de sistemas antidrones, restricciones al tránsito de vehículos particulares, prohibición del consumo de bebidas alcohólicas y una recompensa cercana a 150.000 dólares para quien aporte información que permita prevenir acciones criminales.
La tensión aumentó este jueves. Las autoridades informaron la detención de una mujer que transportaba siete barras de explosivos, catorce estopines con mecha de seguridad y un teléfono celular en un autobús que circulaba entre Andalucía y Cerritos, a unos cien kilómetros de Cali.
Casi en simultáneo, el Ejército se enfrentó con presuntos integrantes del EMC en una zona montañosa entre Palmira y El Cerrito, mientras en la capital del Valle del Cauca se desarrollaba un consejo de seguridad para ultimar los preparativos de la ceremonia.
En otro procedimiento, sobre la ruta entre Buenaventura y Buga, las fuerzas de seguridad arrestaron a un hombre que transportaba un fusil Galil, una pistola, más de 500 cartuchos y una prenda con insignias de un grupo armado ilegal.
Frente a ese escenario, la gobernadora del Valle del Cauca, Dilan Francisca Toro, aseguró que tanto el departamento como Cali «están blindados, preparados y listos» para la investidura. También confirmó la activación del Puesto de Mando Unificado (PMU), controles en los accesos a la ciudad y corredores seguros con los municipios vecinos.









