
En una carrera contrarreloj, grupos de rescatistas buscan desde anoche sobrevivientes entre los escombros tras el potente terremoto de magnitud 7,4 que sacudió ayer a Colombia. En un nuevo parte oficial, la administración de Abelardo de la Espriella elevó a 181 el número de víctimas y reportó más de 1300 heridos y 2000 desaparecidos.
Las autoridades locales también advirtieron sobre el derrumbe de un centenar de edificios, personas atrapadas entre los escombros y daños significativos, en lo que resumieron como el terremoto más fuerte «de la última década».
La mayor cantidad de víctimas fatales se registraron en los departamentos de Risaralda, en particular en la ciudad de Pereira, y en Valle del Cauca, especialmente en la ciudad de Cali.
Frente a este escenario, el gobierno colombiano declaró una emergencia nacional en todo el territorio, lo que le permite, entre otras acciones, trasladar recursos para destinar a los territorios más afectados.
El sismo revive la tragedia del fuerte terremoto de 1999 que dejó casi 1200 muertos en la zona cafetera
Tareas de rescate en un escenario caótico
«Mi ilusión es encontrar a alguien con vida, hacer lo más que se pueda», dijo Kevin Restrepo a la AFP en Pereira, la ciudad más golpeada. «Es horrible. Todo el mundo está poniendo de su parte, no importa que ya haya caído la noche», sostuvo.
En Cali, la tercera ciudad de Colombia, el alcalde Alejandro Eder decretó un toque de queda hasta las 6.00 locales (8.00 en la Argentina), mientras los rescatistas atendían sin descanso los barrios más afectados.
Según reportó la alcaldía, en la ciudad se registraron hasta el momento 85 muertos y al menos 885 heridos.
«Llegar hasta acá fue impresionante, parecía el fin del mundo, los carros y las motos en contravía buscando sus seres queridos», dijo el socorrista Nelson Moreno, que busca a una amiga bajo dos torres de cinco pisos colapsadas.






