León XIV pide responder a un mundo marcado por conflictos con solidaridad y paz

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El papa León XIV hizo este sábado un llamado a fortalecer la solidaridad, el perdón y la comunión frente al aumento de los conflictos, la violencia y el miedo hacia quienes son diferentes, durante su encuentro con sacerdotes, religiosos y comunidades eclesiales de San Marino-Montefeltro.

“En un mundo herido por muchos conflictos”, el Pontífice advirtió sobre el crecimiento de las “violencias, cerrazones y miedo al otro” y sostuvo que la respuesta debe ser avanzar con mayor convicción por un camino centrado en la atención a los más vulnerables, el perdón, la unidad y la solidaridad.

El mensaje fue pronunciado el 22 de agosto en la Basílica de San Marino, como parte de la visita pastoral de León XIV a la República de San Marino, considerada la más antigua del mundo.

Durante su intervención, el Papa recordó que la responsabilidad de construir un mundo más pacífico no corresponde únicamente a quienes ocupan cargos de poder o dirigen instituciones.

León XIV insistió en que cada persona puede contribuir, mediante acciones cotidianas, a promover una cultura de paz frente a la “lógica de la fuerza”.

El Pontífice destacó especialmente el valor de las acciones de cercanía y solidaridad que, aunque puedan parecer pequeñas, pueden convertirse en un testimonio importante en sociedades afectadas por el aislamiento, el individualismo y la división.

En ese sentido, pidió prestar especial atención a las comunidades pequeñas y a las zonas más alejadas que enfrentan problemas como la despoblación y la falta de servicios.

El mensaje del Papa a los jóvenes

Uno de los principales llamados de León XIV estuvo dirigido a los jóvenes, a quienes exhortó a mantener abiertas sus aspiraciones y a no tener miedo de asumir compromisos importantes.

Retomando palabras pronunciadas en San Marino por el papa Benedicto XVI en 2011, los animó a “mantener abierta la ventana al infinito” y a escuchar sus deseos de belleza, bondad y vida como parte de la búsqueda de su vocación.

El Papa los instó además a no temer a las “decisiones exigentes”, entre ellas el matrimonio, la vida consagrada, el sacerdocio, la profesión y el compromiso social y político.

También los llamó a involucrarse en proyectos relacionados con la caridad y la justicia para convertirse en protagonistas de un testimonio de paz.

Al dirigirse directamente a los jóvenes a las afueras de la basílica, León XIV reforzó el mensaje al pedirles reconocer el valor de sus propias vidas, cultivar amistades auténticas, ser generosos y mantener una actitud de servicio hacia los demás.

Otro de los ejes de su intervención fue la educación. León XIV pidió fortalecer la colaboración entre las familias y las comunidades eclesiales para construir un “pacto educativo” que permita acompañar de manera más efectiva la formación de las nuevas generaciones.

El Pontífice destacó el papel de sacerdotes, catequistas y educadores, a quienes calificó como actores fundamentales en el crecimiento humano y espiritual de niños y jóvenes.

Para León XIV, la familia continúa siendo el espacio fundamental donde se transmiten valores y donde los hijos reciben sus primeras enseñanzas, por lo que consideró necesario fortalecer la cooperación entre padres, educadores y comunidades.

“La auténtica libertad” y la dignidad humana

Durante su visita, el Papa también vinculó su mensaje con el lema de San Marino, “Libertas”, al señalar que la verdadera libertad debe estar relacionada con la verdad y con la dignidad de la persona.

La jornada incluyó además la veneración de las reliquias de San Marino y un encuentro con la comunidad eclesial de San Marino-Montefeltro, cuyo obispo, Domenico Beneventi, expresó ante el Pontífice su preocupación por los conflictos y los cambios culturales que, según afirmó, amenazan con reducir al ser humano a criterios exclusivamente funcionales.

Desde San Marino, León XIV volvió así a colocar la paz, la solidaridad y la dignidad humana en el centro de su mensaje, en un momento internacional marcado por guerras y tensiones que, según el Pontífice, exigen una respuesta que involucre no solo a los gobiernos y las instituciones, sino también a las comunidades y a cada persona.