Agencia EFE
Cuando se cumplen este mes cinco años de la adopción en El Salvador del bitcóin como moneda de curso legal, su uso cotidiano entre la población no alcanzó la popularidad esperada, pese a que el presidente Nayib Bukele mantiene su apuesta de acumulación de bitcoines como reserva estatal y la atracción de empresas vinculadas con los activos digitales.
El país centroamericano se convirtió el 7 de septiembre de 2021 en el primero del mundo en darle estatus de moneda de curso legal al bitcóin con la entrada en vigencia de una ley especial, aunque en 2025 se le retiró en un principio ese carácter, por lo que su uso pasaba a ser voluntario.
Bukele, que mantiene una gran popularidad entre la población, convirtió así el proyecto bitcóin en su principal apuesta económica con los intentos de su adopción masiva, la obtención de ganancias con la compra de la criptomoneda con fondos estatales, la atracción de inversión y un ahorro millonario de comisiones para las remesas.
La adopción masiva que no repunta
El Gobierno de Bukele otorgó a los salvadoreños mayores de edad un bono en bitcóin equivalente a 30 dólares en ese momento para promover su adopción, para lo que debían descargar la billetera digital Chivo Wallet.
Según el mandatario salvadoreño, a finales de septiembre de 2021 la billetera llegó a 2,1 millones de usuarios, sin que a la fecha se conozca oficialmente el monto invertido en este bono de los más de 150 millones de dólares destinados a la adopción del criptoactivo.
Sin embargo, diversas encuestas locales señalaron que el uso del bitcóin entre los salvadoreños tendió a la baja a lo largo de los años.
Las reservas crecientes, pese al FMI
Otra de las principales acciones del Ejecutivo de Bukele fue la compra diaria de bitcóin y hasta inicios de septiembre acumulaba 7.763,37 monedas, con un valor a día 3 de este mes de 632,16 millones de dólares.
Sin embargo, un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI) contemplaba el cese del uso de recursos públicos en estas compras, después de que, a mediados de diciembre de 2024, el Gobierno salvadoreño y el FMI alcanzaron un acuerdo para un préstamo de 1.400 millones de dólares.







