Agencia EFE
Por cuarto partido en los cinco disputados en este curso, el Barça volvió a anotar cinco goles, este miércoles ante el Feyenoord (5-1) para certificar que los de Hansi Flick viven en un mundo feliz, con un fútbol exuberante y el estado de gracia de Raphinha, autor de un doblete.

Además anotaron Adeyemi, Lamine Yamal y Gabriel Jesus, el último fichaje de los azulgrana para cerrar un estreno a lo grande en la competición europea.
Los de Hansi Flick se sienten a gusto en este inicio de curso. En su estreno europeo ofrecieron un recital de fútbol posicional, de calidad individual y también de solidaridad. La duda sobre cómo se gestionaba el fútbol sin un nueve fijo se ha superado con un falso nueve (Raphinha) y un mediopunta muy móvil, hoy Olmo, y todo le sonríe a los azulgrana.
Es tan fluido su fútbol que recuerda al de sus mejores épocas. Da gusto el juego combinativo y cómo los azulgranas deslizan sobre el verde, más hoy, con la tromba de agua que cayó antes y durante los primeros minutos del partido.
Y el paradigma del estado del equipo tiene un nombre: Raphinha. Seguramente el brasileño está en el mejor momento de su carrera. Le señaló Flick cuando buscaba un nueve ante la marcha de Lewandowski y Ferran Torres, y Raphinha levantó la mano.
El brasileño dio una clase de pundonor para adelantar a su equipo. En menos de tres minutos, el Barça ya ganaba. El brasileño ganó la acción a Watanabe y en una acción muy plástica recortó a dos rivales de golpe que deslizaron sobre el agua (St. Juste y Vanhoutte) para poner la pausa necesaria y marcar el 1-0.
El Barça sueña en una competición que le resulta esquiva desde hace once años. Su inicio de temporada hace soñar a los ‘culers’ con cinco victorias, cuatro en LaLiga y la de este miércoles en Europa, en los que ha anotado 22 goles y encajado tres. Muy prometedor.







