«Cuidar del migrante»: el gesto a contracorriente que protagonizará León XIV en París

Agencia EFE

En pleno ascenso de los partidos antiinmigración en Europa, León XIV hará una apuesta a contracorriente durante su visita de este fin de semana a París: acudir a la Maison Bakhita, cuyo lema es «cuidar de la persona» que llega de fuera, sin importar por qué lo hizo o de dónde viene.

Este desplazamiento, de carácter privado y programado para el sábado 26 de septiembre, refleja una de las prioridades de su pontificado. Para el papa, los migrantes no son números ni expedientes: «son seres humanos y hay que tratarlos de manera humanitaria».

Y esa es precisamente la misión de la Maison Bakhita, un centro de recursos para migrantes abierto en 2019 en el distrito XVIII de París, uno de los barrios con más población foránea de la capital.

«Fui extranjero y me acogisteis» es la frase del Evangelio de San Mateo impresa en una pared junto al pequeño despacho de la directora de Bakhita, Gwendoline Fasano. «Es Jesús quien la pronunció», aclara a EFE Fasano, mientras gestiona los últimos detalles de la visita del papa.

«Queremos mantenernos neutrales y acoger a cada persona por igual. No es nuestra labor en la Maison Bakhita opinar sobre si los inmigrantes deben quedarse o irse. Hoy están aquí y cuidamos de ellos porque son seres humanos que necesitan ayuda en este momento», resume.

La sede de la casa Bakhita, de 1.600 metros cuadrados y cuyo nombre homenajea a la religiosa sudanesa Santa Josefina Bakhita (1869-1947), presta servicio a unos 150 migrantes al día, gran parte de ellos de la África subsahariana y buena parte de ellos de religión musulmana.

Su misión principal es brindar formación en lengua francesa y en oficios como patronaje o ebanistería, pero también es un santuario para las personas que necesitan ser escuchadas.

«Contamos con una psicóloga que acude de forma gratuita dos veces por semana. Si detecta que alguien no se encuentra bien, lo remite al médico, que pasa consulta aquí cada 15 días», explica Fasano.

Cuando una persona necesita solicitar un alojamiento para no dormir en la calle, busca comida o preparar un dosier para su regularización, Bakhita la deriva a otras asociaciones humanitarias especializadas en esas áreas.

Cuando un migrante llega a Bakhita no necesita mostrar ninguna documentación ni contar su historia personal. La religión que profesa tampoco cuenta. «Acogemos a las personas tal cual llegan. No sabemos ni de dónde vienen, salvo si nos quieren decir de qué país», agrega la directora.