Elotes locos, pan dulce guatemalteco y mucha convivencia: vecinos se unen para compartir en Manassas

Fotos El Metropolitano Digital

Por: Liset Orellana, Corresponsal de Prensa en EE.UU

El sabor de los elotes locos salvadoreños, el pan guatemalteco recién horneado y una taza de café o atol de elote acompañaron una jornada en la que los protagonistas fueron los vecinos. El pasado sábado, comerciantes y familias de distintas nacionalidades se reunieron en Manassas, Virginia, para disfrutar de un convivio gratuito que convirtió los negocios de la zona en un espacio de encuentro comunitario.

La iniciativa nació de una idea entre vecinos que pronto encontró eco entre los comerciantes que comparten el sector. Don Orlando Campos, líder comunitario salvadoreño y representante de Campos International Group, se sumó a la organización y puso manos a la obra para preparar uno de los protagonistas de la jornada: los tradicionales elotes locos de El Salvador.

“Es una iniciativa que se tuvo este año, una idea de algunos vecinos y luego la compartimos con los vecinos que tenemos acá en el negocio, que somos más de 20, y a todos nos encantó la idea de compartir, de unirnos como vecinos y mostrar los negocios, lo que hacemos cada quien”, relató Campos.

Aunque la actividad también permitió que los comerciantes dieran a conocer sus productos y servicios, para sus organizadores lo más importante fue la oportunidad de convivir y fortalecer los lazos entre quienes comparten el mismo espacio.

Cada negocio aportó algo especial. Desde el equipo de Campos International Group se ofrecieron los elotes locos, mientras que la panadería vecina compartió pan guatemalteco. Las representantes del salón de belleza instalaron su propio puesto para entregar promocionales, y en medio de todo también hubo café, atol de elote y otras atenciones que hicieron de la jornada una experiencia para disfrutar en familia.

La música y el ambiente festivo acompañaron el encuentro, al que llegaron niños disfrazados, familias y adultos que se sumaron a una celebración con espíritu de “dulce o truco”, en la que compartir no tuvo costo para los asistentes.

Personas de distintas nacionalidades coincidieron en un mismo lugar, intercambiaron saludos y disfrutaron de los alimentos y las actividades. La diversidad de la comunidad estuvo presente de manera natural, entre conversaciones, sonrisas y la disposición de cada participante para aportar a la celebración.

Para Campos, uno de los momentos más significativos fue precisamente ver reunidos a personas de diferentes edades y ámbitos de la comunidad.

“Lo más lindo es que compartimos con niños, adultos, dueños de negocios, líderes comunitarios…”, expresó.

La jornada también dejó ver cómo la colaboración entre los negocios puede ir más allá de la actividad comercial. Al organizarse para ofrecer alimentos, promocionales y un espacio de convivencia, los participantes contribuyeron a crear una oportunidad para conocerse mejor y fortalecer el sentido de pertenencia en el lugar donde trabajan y viven.

Así, entre el sabor de la gastronomía centroamericana, los disfraces de los más pequeños y la música, los vecinos de Manassas disfrutaron de una tarde en la que el mejor aporte de cada negocio fue su disposición para compartir.