Fredy Manzano, narrador deportivo: “Mi sueño de niño era la radio, llegué a la radio y me gustaría morir con el micrófono en la mano”

Foto por Santiago Leiva

Por Santiago Leiva

Por un capricho del destino quedó inscrito en un libro de partidas de nacimiento como Godofredo Manzano, y usa ese nombre para cuestiones legales, pero la voluntad de su madre era que se llamara Fredy Manzano, así se le conoce en el mundo del periodismo deportivo; y es el nombre al que responde sin titubear. Fredy nació hace más de medio siglo en un cantón de Alegría, Usulután.

Trabajó en fincas de café y  sembró también maíz, frijoles, arroz; tomates, pipianes y pepinos, pero su sueño desde niño siempre fue convertirse en locutor de radio.  “La radio es mi vida porque fue un sueño que tuve cuando era apenas un niño. Desde niño me vi en el personaje de Francisco Brizuela Flores, lo admiré y él fue el que me hizo despertar la idea de que yo podía si quería convertirme un día en locutor” recuerda. “Eso ocurrió allá por el 1960 cuando yo lo escuchaba en el programa Rancheras que dan cólera. Ese programa de Paco Brizuela Flores, parecía cadena nacional de radio en el campo, y ahí es que se me despierta el sueño de ser locutor de radio” afirma.

Esa ilusión de niño sin embargo debió esperar un largo rato y Fredy quemó varias facetas para conseguirlo. Antes de llegar a una cabina de radio, después de laborar en varios lugares, probó suerte como cantante, y cuando la desesperación por un empleo le ahorcaba optó por convertirse en Guardia Nacional. Fredy, vivió una y mil aventura mientras formó parte de ese cuerpo de seguridad entre 1984 y 1988. Incluso volvió a combate en 1989 después de ser llamado de emergencia como reservista para hacerle frente a la ofensiva guerrilla “Hasta el Tope”. Antes de la ofensiva Fredy ya había incursionado en estaciones como “Súper Radio” y la “Vanguardia”, pero es hasta su llegada a “Cadena Cuscatlán” en 1991 que da el paso definitivo.

En esa emisora gubernamental prestó servicio hasta diciembre del año pasado. También desde 2007 hasta septiembre del año pasado fue corresponsal de ESPN y en la actualidad labora como corresponsal de Univisión radio. Aparte maneja la radio en línea Mejicanana.com. En su trayectoria Fredy ha sido recocido por el Circulo de Informadores Deportivos, la Asociación de Periodistas de El Salvador; y las ligas de Segunda y Tercera División han bautizado el torneo con su nombre en alguna ocasión. Fredy, o Godofredo Manzano, es mi personaje de la semana.

Y entonces como te llamo ¿Fredy o Godofredo?

Fredy. Godofredo es para aspectos legales nada más. Fredy es el nombre propio con el que mi mamá me asentó. Así estoy en la fe de bautismo.

¿Pero en los documentos legales, el DUI apareces como Godofredo?

Lo que pasó es que en algunas alcaldías en los pueblos  no tienen el cuidado de preguntar cómo se llama el niño. En mi caso  la secretaria entendió que decía Godofredo y ella así lo puso.

¿Por qué? ¿No se leía bien o qué?

Es que la persona que me iba a sacar la partida de nacimiento llevaba mi nombre escrito en un papel, pero llegando al pueblo comenzó a llover, le cayeron unas gotas al papel y la tinta se corrió. Según mi madre mi nombre era José Fredy, pero pienso que por la lluvia algunas letras se corrieron y la secretaria entendió que decía Godofredo. A mí  siempre me dijeron Fredy me di cuenta que me llamaba Godofredo hasta que iba estudiar sexto grado y se necesitaba la partida de nacimiento. La gente me conoce como Fredy y para mi ese es mi nombre legítimo.

¿En el DUI cómo estás?        

Como Godofredo Manzano, conocido como Fredy Manzano.

Bueno dejemos tu nombre en paz, vos naciste en el campo…

Orgullosamente.

¿Cómo es que un campesino deja la cuma para empuñar el micrófono?

Mira yo trabajé la tierra. Sembré arroz, sembré maíz, sembré frijoles, todo lo que se puede cultivar en la tierra. Anduve en los cafetales sembrando café, podando cafetales…

¿Ok, pero como terminas en una radio? ¿Qué es la radio para Fredy Manzano?      

La radio es mi vida porque fue un sueño que tuve cuando era apenas un niño. Desde niño me vi en el personaje de Francisco Brizuela Flores, lo admiré y él fue el que me hizo despertar la idea de que yo podía si quería convertirme un día en locutor. Eso ocurrió allá por  1960 cuando yo lo escuchaba en el programa “Rancheras que dan cólera”. Ese programa de Paco Brizuela Flores, parecía cadena nacional de radio en el campo, y ahí es que se me despierta el sueño de ser locutor de radio. Eso fue mi estrella de Israel.

Eras un niño. ¿Desde los cafetales que tan lejos veías ese sueño?

Cuando vine la a San Salvador vi que era casi imposible. Llegué al cine Apolo que era donde estaba la oficina de espectáculos públicos  de radio, prensa y televisión, la dirigía Orrego Candray, y lo primero que me dijeron es que tenía que adquirir la licencia de locutor que la emitía el Ministerio de Interior, pero yo no tenía quien me apadrinara. Nací casi sin padre, solo con madre, no tengo ni hermanos, así que las primeras tres veces que llegué donde Orrego Candray el sueño se esfumó. Para entonces yo quizá tenía unos 18 años.  Estudiaba y trabajaba.

¿Ya vivías en San Salvador?

Sí. Por cosas del destino yo me tuve que venir para San Salvador. Tuve razones para venirme y no fueron nada gratas.

¿Qué te pasó?       

Fíjate que fui acusado de una violación, cosa que nunca sucedió. Yo era un muchacho inocente como era la gente de mi época, pero me acusaron de violación. Gracias a Dios el fulano (violador) el mismo le dijo a su papá que me ayudara, que yo no había tenido que ver en la violación, que solo iba pasando y que él me entretuvo al preguntarme si llevaba cigarros. Eso me pasó entre los 13 y 14 años y fue a esa edad que salí de mi cantón San José Montañita, en Alegría, Usulután, y me vine para donde un familiar acá en San Salvador. Te digo, me vine de la forma más triste porque yo aquí no tenía ni amigos ni nada y me tocó trabajar en la calle. Anduve trabajando en la Dirección de Urbanismo y Arquitectura (DUA). Ahí ellos a veces entregaban proyectos a albañiles y maestros de obras, y ellos contrataban gente a quienes les pagaban 1.25 de colón o 1.50 de colón por ocho horas de trabajo. Así me tocó a mí al venir a San Salvador.

¿Qué te tocaba hacer?

Rellenar calles, tapar baches. Bueno el trabajo que ahora hace el FOVIAL. En el campo yo había trabajado en la tierra, sembraba milpa, arroz, frijoles, tomates, pipianes, pepinos. Cuando vine a San Salvador vine a un mundo totalmente desconocido, pero la idea de ser locutor siempre la traía en mente, es más, te voy a decir una anécdota. Para los exámenes finales de sexto grado le di una mentira “piadosa” a mi Mamá. Le dije a mi Mamá que para los exámenes finales nos darían un punto a quienes lleváramos una radio, y vino mi Mamá y me compró un radito, pero era una vil mentira, yo lo quería para andar escuchando a Paco Brizuela Flores y su programa “Rancheras que dan cólera”.

¿Qué pasó luego?

Pues ya adaptado a la vida de San Salvador, y cuando se arregló la situación (de la violación) regresé a la casa y seguí mi trabajo en la agricultura, pero ya iba con otra mentalidad y me devolví para San Salvador. En ese tiempo comencé a trabajar en una ferretería, me fui luego a un almacén de electrodomésticos. Bueno aquí en San Salvador trabajé de todo, pero siempre con la idea de ser locutor.

¿Cuándo logras el sueño?

Fíjate que todo viene por añadidura. Después de eso conseguí un trabajo en una fábrica donde curtían  el cuero para el calzado, pero con el tiempo me despiden; yo ya estaba acompañado y apenas había estudiado noveno grado. Así que decepcionado al no encontrar como proyectarme lo intenté como cantante.

¡Cantante!

Sí, me lancé, es que te digo la música yo siempre la he llevado.

En serio…

Sí, es que en mi cantón, en la pulúm, pulúm, o la chanchona como le decimos, yo integraba una de esas chanchonas, y pues aquí yo venía a cantar a los lugares donde había música en vivo.

¿Y allá donde tocabas?

Íbamos a diferentes cantones y los pueblos, yo cantaba con otro, éramos dos cantantes. Acá cantábamos en diferentes lugares e íbamos a concursos.

¿Qué cantabas?

Música romántica, música de los Ángeles Negros y también por ese tiempo comienza a hacer su incursión la música grupera, la música de Leodan, Los Yonics, Los Bukis, entonces (cantaba) por ahí por ese género. Te estoy hablando de los años 1978, 1980 por ahí.

Tenías ya casi 30, ¿Por qué no habían entrado a la radio?

Porque mis estudios eran demasiado cortos. Pero, por eso te digo que Dios lleva las cosas milimétricamente medidas. Fíjate que a los seis meses de estar sin trabajo, yo ya estaba desesperado, y a todo esto, por falta de padre, por falta de hermanos y todas las decepciones vividas, me había convertido en alcohólico. Pues un día le pedí el diario prestado a una vecina, y al leerlo vi una convocatoria de la Guardia Nacional, donde decía que se necesitaba personal para fortalecer la escuela de alumnos José María Peralta Lagos de la Guardia Nacional. Vine, anoté la fecha, todos los detalles y me fui a meter a la escuela. Hice el examen práctico, después el teórico y los pasé, y a los días pasé a formar parte de la escuela de Guardias Nacionales. Se pasa ocho meses de alumno y luego se asciende a Guardia Nacional.

¡Fuiste guardión!

Sí, a toda honra, yo no me arrepiento de decir que fui Guardia Nacional. Cuando ascendí  de alumno a Guardia Nacional me mandaron para el Batallón 15 de Septiembre, en ese tiempo recién había botado la guerrilla el puente Cuscatlán, y estando yo en el municipio de Estanzuela me dediqué a estudiar el bachillerato por correspondencia. Así que estudié mi segundo año de bachillerato allá en Estanzuela en medio de combates y en medio de balas. Había veces que yo estaba estudiando para exámenes.

¿Cuándo te retiras de la Guardia Nacional?

A los tres años de estar en Estanzuela, me trasladaron al departamento de Relaciones Públicas y estando en ese departamento terminé mi bachillerato. Luego se me dio la oportunidad de someterme a un curso del Ministerio del Interior, y pues me sometí a ese curso con gente que ha dejado escuela en la formación de locutores.  Eso ya fue en 1988. Estando en el departamento de Relaciones Públicas y Comunicaciones de la Guardia Nacional tuve contacto con el micrófono al trasmitir comunicados de la Guardia Nacional a las estaciones de radio. Fíjate como venía acercándoseme la oportunidad, ya mi voz se escuchaba en las estaciones de radio. Ahí me sentía más cerca de mi sueño, pero siempre pasan cositas y a mí me trasladaron al “Picacho” (Volcán de San Salvador). Yo sabía que a todo el que mandaban para allá ya iba destituido de la Guardia y así fue. Estuve tres meses en el “Picacho” y me dieron de baja.

Adiós sueño de locutor…

 Saliendo de baja de la Guardia Nacional, al siguiente día, me encontré con Mauricio Córdova. Yo lo había conocido a él en esos días que andaba haciéndola de cantante. Me encontré con él y con Fermín Iglesias y comenzamos a tertuliar. Me preguntó Mauricio que me había hecho, le conté la historia y él me llevó donde Francis Melara quien tenía una estación de radio en AM, bueno antes todas eran en AM, pero habían unas que les decíamos las “chicharritas”,  que eran escuelas, como  la “Súper Radio” de Francis Melara por ejemplo. Francis Melara era un señor que tenía una gran escuela y me comenzó a formar ya como locutor de cabina, en la lectura de noticias y en la redacción. Y resulta que una vez que estaba trasmitiendo un partido de la selección nacional la Cadena Cuscatlán, yo puse un LP en mi radio, le bajaba volumen, y doblaba (narraba) la transmisión de Cadena Cuscatlán 15 o 20 segundos. Entonces llegó don Francis Melara y me dijo: usted tiene más para narrador deportivo que para locutor de cabina, vamos a entrarle al fútbol. Así que llamó a gente como Lito Rodezno, Narciso Hidalgo y Pepe Echeverría que eran figuras del deporte salvadoreño, gente que dejó cátedra en los diferentes micrófonos de las estaciones de radio, y ellos fueron mis primeros compañeros en fútbol y béisbol. Así comenzó mi historia en radio. De ahí pasé a la Radio Vanguardia. En aquel tiempo las escuelas donde vos te forjabas como locutor, eran la Radiopolis, la Vanguardia, La Versátil y Súper Radio. Más adelante don Hugo Adiel Castro me llevó a Cadena Cuscatlán. Eso ya fue allá por 1991 que yo ya había salido de baja. Luego tuve que retornar al ejército porque me llamaron de nuevo para la ofensiva y tuve que ir a (pelear) en la ofensiva.

¿En la ofensiva de 1989, la Ofensiva Final Hasta el Tope?

Sí.

¿En qué  zona combatiste?

Fíjate que son de las cosas que Dios tiene ya preparadas. A uno de los servicios a los que todos le llevábamos hambre era al patrullaje de la colonia La Campiña y la Rábida porque era un patrullaje suave, y yo estaba ya señalado para ese patrullaje ese 11 de noviembre, pero en la formación, antes de ir a cenar para salir a patrullar, llegó el marginador, me pidió la papeleta y le dio otra a un compañero para ir a patrullar en otro lugar. A mí eso me llenó de rabia y le desee mentalmente no sé cuantas cosas al marginador. Y mira lo que pasó. Iban siete guardias, eso fue como a las 5:00 de la tarde que salió ese patrullaje, a las 6:30 toditos estaban muertos, fue el inicio de la Ofensiva Final. Eso fue en la Campiña y en la Rábida, era el patrullaje al que yo iba a ir. Y como esa vez Dios me salvó de muchas.

¿Dónde estuviste para la ofensiva?      

A mí me tocó estar cuidando el INFRAMEN ellos venían para acá estaban en la zona de Cuscatancingo y tenían una ametralladora  calibre .50 (M2 o Browning calibre .50) con la que barrían a todo mundo. Después me sacaron de ahí y me mandaron al Barrio San Sebastián en una tanqueta, en la tanqueta nos dieron vuelta con un RGP-7, pero solo fue el susto gracias a Dios. He tenido muchas aventuras en la vida.   

En 1991 entras a la Cuscatlán, ¿qué  pasó luego?

En el año 2007 yo recibí una llamada. Me preguntan con una vos firme ¿hablo con Fredy Manzano?, si señor ¿en qué le puedo servir?, le contesté. Me dice: te habla Álvaro Hernán Castro, Gerente General de ESPN, te han afamado como una persona honesta que reúne con las cualidades que nosotros buscamos para un corresponsal ¿quieres trabajar con nosotros? me dijo, será un gusto contesté. Ok tus funciones comienzan desde ya. Ahí comencé otra etapa de mi vida, otra experiencia más. Para entonces ya tenía un rodaje con Cadena Cuscatlán trabajando con los mejores narradores que ha tenido El Salvador.

¿Crees que has trabajado con los mejores narradores?  

Con los mejores narradores, y ahora te puedo asegurar que con los mejores narradores del mundo, con los mejores relatores del mundo. Trabajando en ESPN ellos adquieren los derechos de la CONCACAF y yo tenía que estar cubriendo los partidos de los equipos salvadoreños en ese torneo. Ahí trabajé con David Faitelson y Fernando Palomo. Ellos en el relato y mi función era reportar la asistencia de público, alineaciones, reacciones de los técnicos, bueno todo lo que se da en la cancha. Yo no relataba junto con ellos, no. Eso hubiera sido demasiado, pero estaba con ellos, ellos en el relato y yo en lo demás.

Tu etapa en la Cuscatlán se cerró hace poco…       

Mi etapa en la Cuscatlán terminó en diciembre de 2017. Y con ESPN se suspendió la corresponsalía porque el país no producía noticias positivas que dar. Eso fue a principios de septiembre del año pasado. Salí con ESPN con la frente en alto, y fíjate que a los ocho días que salí de ESPN me llamaron de Univisión (Radio) y ahí estoy todavía con el programa “Acción Centroamérica”.

Ok tienes un largo recorrido. Si tuvieras que quitar líneas a la historia de tu vida ¿Qué le quitarías?

Le añadiría tener hermanos porque en mi infancia y mi juventud yo no tuve a quien consultar o decirle: me duele aquí, me duele allá. Cuando yo salí del poder de mi madre yo anduve deambulando por las calles de San Salvador, gracias a Dios que no me convertí en un delincuente.

¿No quitarías tu etapa en el alcoholismo?

Tal vez, pero creo también me dejó algo positivo. El alcoholismo me llegó por frustración a todo lo que me venía pasando desde que era un niño. Y yo decía si mi vida sigue así, y pensaba en lo que pasó con mi padre.

¿Qué le pasó a tu papá? ¿Se suicidó?

Sí, mi padre se suicidó por un problema familiar.

¿Pasó el suicidio por tu mente?

Si pasó.

¿Probaste otras drogas?

Fíjate que aparte del alcohol y el tabaco nunca probé ningún tipo de drogas. No sé qué  es la marihuana, las metanfetaminas, no sé qué son los somníferos, pero sí el guaro, los Embajadores, los Nacionales, los Windsor, los Rex y sobre todo los Deltas. Eso me trajo un problema pulmonar. Hace 15 años me detectaron una lesión en el pulmón derecho y he quedado con esa lesión ya de por vida.

Recuerdo que hace un tiempo estuviste grave en el hospital…

Sí, hace dos años llegué al hospital con una neumonía. Me mandaron para el Policlínico de los Planes de Renderos, estando allá se me aloja una bacteria en la lesión del pulmón derecho, y  me enviaron de inmediato al Hospital General. Allí me entubaron y estuve 15 días en la Unidad Cuidados Intensivos (UCI) hasta que lograron eliminar la bacteria. Estuve dos meses en silla de ruedas. A mi Dios me ama, y te digo puedo decir misión cumplida. Mi sueño de niño era la radio, llegué a la radio y sigo en la radio.

Te falta morir con el micrófono en la mano jajaja…

Me gustaría.                                       

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