El factor Kate y otras 3 razones que han llevado a Meghan Markle a desertar

Por Vanitatis

Es la noticia de la semana. Incluso diríamos que del mes. Los duques de Sussex comunicaban vía Instagram este miércoles su intención de dejar de ser senior royals y su voluntad de intentar autofinanciarse, aunque con matices. Un auténtico escándalo, sobre todo después de que Buckingham Palace asegurase que no tenían ni idea de que el príncipe Harry y Meghan Markle iban a hacerlo público, ya que las conversaciones sobre el tema están todavía en un estado muy preliminar.

A la decepción de Isabel II y el cabreo de Carlos y Guillermo debemos sumarle el especial que los medios británicos han dedicado a los Sussex, con cientos de artículos, la mayoría de ellos críticos, analizando la situación. Una de las cuestiones que genera más incógnitas es qué ha llevado a Harry y Meghan a tomar esta drástica decisión, sobre todo ahora que vienen de disfrutar de unas vacaciones privadas en Canadá en la más estricta intimidad.

La foto del futuro. (Buckingham)Las fotos de la discordia

Según asegura Chris Ship, especialista en la familia real británica de la ITV, la gota que colmó el vaso para los Sussex fue la fotografía compartida por la Corona en la que Isabel II posa junto a sus tres herederos. Tal como asegura Ship, la imagen, que se publicó con motivo del inicio del 2020, muestra una versión mucho más reducida de la familia real, contando solo con los futuros reyes Carlos, Guillermo y George, algo que no habría sentado bien a Harry y Meghan.

Además de ello, parece que tampoco les sentó demasiado bien que durante su discurso navideño, Isabel II no tuviera en su escritorio una foto de ellos o del pequeño Archie, quien vino al mundo el pasado 6 de mayo. En los retratos que la soberana tenía en su mesa aparecía su padre, Jorge VI, el duque de Edimburgo, el príncipe Carlos y Camilla, y los duques de Cambridge junto a sus tres hijos, George, Charlotte y Louis. Ni rastro de los Sussex.

El discurso de Isabel II. (Reuters)© Proporcionado por Vanitatis El discurso de Isabel II. (Reuters)El discurso de Isabel II. (Reuters)

Las dos cuñadas

Pero hay otros motivos, de más transfondo, que han llevado a Harry y Meghan a desertar, y tienen como protagonista a Kate Middleton. No es un secreto que la relación entre las cuñadas no es buena. Antes de la llegada de la exactriz a la familia real, los Cambridge y Harry eran una piña. El príncipe llegó a decir que Kate «es como la hermana que nunca he tenido». Cuando se anunció el compromiso, todos esperaban que Meghan se uniera, e incluso durante los primeros meses los bautizaron como los Fabulosos Cuatro.

Sin embargo, Meghan y Kate nunca llegaron a congeniar. Muy conocido es el episodio en el que la exactriz hizo llorar a su cuñada durante las pruebas de los vestidos del cortejo nupcial de su boda, en el que participaron George y Charlotte. A Kate, que acababa de dar a luz a Louis, no le sentó bien el tono en el que le habló Meghan, y no pudo contener las lágrimas. Desde entonces, su relación fue cuesta abajo y sin frenos, a pesar de que se ha intentado por todos los medios dar la apariencia de que no, de que se llevan bien, mandándolas dos años consecutivos a Wimbledon juntas.

Por más que se ha empeñado la Corona en hacernos pensar que entre ellas hay una buena relación, no es así, y eso ha provocado el distanciamiento de los hermanos. Cada uno apoya a su esposa, y eso ha creado una grieta entre ellos. Así lo confirmaba el propia Harry durante el polémico documental grabado en Sudáfrica en el que, aparte de quejarse de la prensa, habló sobre Guillermo. «Somos hermanos. Siempre seremos hermanos. Pero estamos ciertamente en este momento en caminos diferentes«, aseguró.

Las cuñadas, en una imagen de archivo.© Proporcionado por Vanitatis Las cuñadas, en una imagen de archivo.Las cuñadas, en una imagen de archivo.

La impasibilidad de Isabel II

Aparte de Kate, también Isabel II tiene su parte de responsabilidad en toda la cuestión, eso según los defensores de los Sussex, quienes aseguran que Isabel II no ha movido ni un solo dedo para parar el acoso mediático al que supuestamente está Meghan expuesta. Se le recrimina a la soberana que tendría que haber apoyado a la duquesa de Sussex desde el primer momento, pero ya se sabe que ella siempre cumple con el consejo de su abuela paterna, la reina María de Teck: «Never explain, never complain».

Quizás eso sumado al hecho de no aparecer en el escritorio de la reina haya hecho pensar a los Sussex que no cuentan con el beneplácito de Isabel II. Pero hay que recordar que la soberana nunca puso ninguna pega al enlace de Harry con la exactriz. Es más, para apoyarla quiso compartir un acto con ella cuando solo llevaba pocos meses en la familia real, una deferencia que no tuvo Kate.

Isabel y Meghan. (Reuters)© Proporcionado por Vanitatis Isabel y Meghan. (Reuters)Isabel y Meghan. (Reuters)

El acoso de la prensa

Y, cómo no, el último motivo que destacamos es la prensa. Harry y Meghan aseguraron en el citado documental africano que estaban viviendo un auténtico infierno por su culpa. Él relató que cada vez que oye un flash no puede evitar acordarse de la muerte de su madre. Es más, este miércoles en su nueva web, los Sussex ya aclararon que quieren cambiar su relación con los medios: darán prioridad a medios especializados en el tema a tratar, facilitarán el acceso a periodistas jóvenes y, lo más importante, dejan de participar en el Royal Rota, un sistema de trabajo establecido hace 40 años en el que algunos medios tenían acceso exclusivo a ciertas citas.

Harry y Meghan se permiten, además, una pequeña reflexión sobre los corresponsales reales: «Los corresponsales de Gran Bretaña son considerados internacionalmente como fuentes creíbles tanto del trabajo de los miembros de la Familia Real como de sus vidas privadas. Este concepto erróneo impulsa la cobertura que a menudo llevan otros medios de todo el mundo, lo que amplifica los informes erróneos frecuentes. Lamentablemente, las historias que pueden haber sido archivadas con precisión por los corresponsales reales también son, a menudo, editadas o reescritas por los equipos editoriales de los medios para presentar impresiones falsas». Todo un bofetón sin manos a la prensa británica.

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