El avance de la inteligencia artificial sigue generando dudas sobre el futuro del mercado laboral. El miedo a que la tecnología nos acabe quitando el puesto no es infundado: el banco de inversión Morgan Stanley, uno de los mayores analistas financieros del mundo, ha publicado un estudio que confirma que el impacto de la IA en la destrucción de empleo ya es una realidad. Según sus datos, esta sustitución de humanos por algoritmos se está notando con especial fuerza en potencias como el Reino Unido, que lidera esta tendencia entre las grandes economías.
Sin embargo, a sus 70 años, Bill Gates, cofundador de Microsoft y una de las voces más escuchadas del sector tecnológico, asegura que la revolución de las máquinas tiene límites. Según su análisis, hay tres industrias que resistirán sin problemas porque la tecnología no puede replicar lo que aportan sus profesionales.
Programadores y desarrolladores
Puede parecer una contradicción que quienes crean la tecnología sean inmunes a ella, pero los profesionales que diseñan sistemas informáticos tienen su futuro asegurado. Aunque la inteligencia artificial ya es capaz de programar por sí misma, carece del nivel de detalle necesario para softwares más complejos. Siguen siendo necesarios programadores reales que supervisen el trabajo, detecten los errores y se encarguen finalmente de optimizar todo.
Biólogos e investigadores
La investigación médica no es sólo procesar información, depende además de la intuición y del pensamiento crítico de los profesionales de este sector. Por mucho que la IA sea capaz de agrupar datos médicos a gran velocidad, no tiene la capacidad de plantear ideas nuevas por cuenta propia. Por eso, en este sector, la tecnología se quedará como una herramienta muy útil que puede ayudar al científico como un complemento, pero sin llegar a reemplazar el talento humano que hay detrás de cada avance.
Trabajadores del sector energético
Todo lo que rodea al petróleo, la energía nuclear o las renovables son un mundo demasiado complicado como para fiarse únicamente de un algoritmo. Aquí, la experiencia de haber estado al pie del cañón es lo que marca la diferencia a la hora de tomar decisiones importantes, decidir qué paso dar, gestionar los momentos en los que la demanda se dispara en todo el planeta y saber cómo reaccionar en situaciones en las que exista cualquier problema de suministro.
Los empleos más expuestos al cambio
En el extremo opuesto a estas profesiones “a salvo de la IA”, Microsoft publicó un informe poniendo cifras a los sectores que tienen más riesgo de cruzarse con la inteligencia artificial. La lista de profesiones vulnerables la encabezan los intérpretes y traductores, con un 98% de solapamiento con esta tecnología. Les siguen muy de cerca los historiadores, matemáticos y editores de texto (todos con un 91%), los escritores (85%) y los periodistas (81%).
Pese a lo llamativo de estos porcentajes, Kieran Tomlinson, investigador de la compañía tecnológica, aclara que estos datos no significan que los profesionales mencionados vayan a ser reemplazados de forma automática. Lo que indica el estudio es que estas categorías laborales tienen un alto grado de exposición a la inteligencia artificial y tendrán que aprender a utilizarla de forma productiva para no quedarse atrás en el mercado.







