Lima, 28 nov (EFE).- A un día de la esperada final de la Copa Libertadores 2025, que enfrentará a los brasileños Palmeiras y Flamengo en el Estadio Monumental de Lima, miles de aficionados de ambos equipos calentaron motores en las calles de la capital peruana con concentraciones con cánticos, banderas.
La «torcida» del Flamengo protagonizó un masivo banderazo en el malecón del distrito de Miraflores, a donde los rojinegros llegaron en oleadas de banderas, gritos y palmas al aire donde no cesaban de corear los vítores que acompañarán al equipo dirigido por Filipe Luís.
“Esta es la final más grande en la que hemos estado”, aseguran Pedro, Marcelo y Héctor, tres amigos que, desde esta mañana son parte de la marea rojinegra en Lima.
Tras eliminar en octavos al Internacional brasileño, aseguran, compraron los billetes para disfrutar juntos de la final en su «segunda casa», como llaman a Lima por haber ganado la final de 2019 en la capital peruana ante River Plate.
“Lima es ‘nuestra casa’. Perdieron en 2021 (la final) contra Palmeiras, pero fue un error individual. La final no fue en Lima, ahora el Flamengo es un equipo diferente y mejor”, explica.
Sobre sus rivales, a los que superan cuantiosamente en número en Lima, comentan que los hinchas de Palmerias «apenas están en São Paulo», mientras que los flamenguistas están «en el mundo entero».
A las filas de fanáticos se suman hinchas de todas las edades, en un grito único que aclama “Ninguém morre nos devendo” (Nadie muere debiéndonos nada).
Celebraciones divididas
Son miles, y no parecen haber encontrado rival en la afición Verdao, que apenas se deja ver en la capital peruana a un día del desenlace, más concentrados en el distrito de Barranco, vecino a Miraflores.
“La cantidad no vale más que la calidad. Nosotros somos calidad, entonces vamos a ganar por calidad. Ellos son cantidad, pero somos mejores”, asegura Matheus, uno de los pocos fanáticos del Palmeiras.
Reunidos en la playa de La Herradura del distrito limeño de Chorrillos, los “porcos” celebran la llegada de la cita y, pese a ser pocos, algunos aprovechan las horas previas a la gran final para disfrutar de su visita por la capital.
De abuelos a nietos
Vestidos con la equipación albiverde una familia de tres generaciones:, abuelo, padre e hijo, que anticipan el partido “el más importante que verán, la final del mejor de América del Sur”.
“El niño nació ‘palmeirense’ y no tiene otra opción en casa”, dice mirando el padre, Alejandro Castillo a su hijo. «Si Palmeiras gana, estarán muy contentos, aunque Palmeiras está acostumbrado a ganar”, comentó riendo. “Si pierden, comeremos ceviche”, añadió.
“La rivalidad es lo mejor. Es lo mejor de São Paulo contra lo mejor de Río, y es la hora de decidir quiénes son los mejores de Brasil”, aseguró.
Quien gane podrá decir con orgullo que es el primer equipo de Brasil en tener cuatro Copas Libertadores, el mayor torneo de Sudamérica a nivel de clubes.
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