Ni telescopios ni IA, Marruecos levanta los ojos al cielo para estrenar el ramadán

Rabat, 18 feb (EFE).- En la era de la Inteligencia Artificial y de los telescopios espaciales, Marruecos sigue fiel a la tradición y confía el inicio del mes sagrado del ramadán a cientos de observadores repartidos por todo el país que deben vislumbrar la luna en cuarto creciente sin ayuda de la tecnología, a «ojo descubierto».

Emiratos Árabes ha sido pionero este año en el uso de drones impulsados por Inteligencia Artificial para la observación precisa de la luna y ha estrenado ramadán, el mes del ayuno y la reflexión y uno de los cinco pilares del islam, este miércoles.

En Marruecos, sin embargo, no se permite el uso de las tecnologías. Desde hace siglos, el ramadán comienza cuando los observadores avistan con sus propios ojos la media luna creciente en el noveno mes del calendario islámico.

Así ha sido y así seguirá siendo, asegura a EFE, Driss el Raoui, jefe del servicio de peregrinos y observación de crecientes lunares del Ministerio de Asuntos Islámicos.

«Marruecos sigue la tradición islámica y la recomendación del profeta Mahoma: Ayunad cuando la veáis (la luna) y romped el ayuno cuando la veáis», es decir, cuando se complete el ciclo lunar y sea otra vez cuarto creciente.

Más de 800 personas participan en el «avistamiento del creciente» en más de 83 centros de observación repartidos por el país, en su mayoría mezquitas.

Son hombres de religión y militares -en las zonas fronterizas-.

Los observadores «deben contar con conocimientos astronómicos necesarios para la observación del creciente lunar, además de poseer buena vista y estar sometidos a formación continua», apuntó El Raoui.

Deben estar en observatorios instalados en los puntos más altos, alejados de la contaminación urbana y lumínica y acompañados por dos notarios que certifican el avistamiento.

El Raoui encabeza el operativo puesto en marcha en una sala del Ministerio de Asuntos Islámicos, en el recinto del Palacio Real de Rabat, para determinar el inicio del mes sagrado.

Cae la tarde del miércoles y una decena de funcionarios se reúnen para atender las llamadas de los observadores. Sobre la mesa se acumulan notas apresuradas con nombres de ciudades y horas exactas.

Es la noche decisiva: distintos centros de observación del hilal, el creciente lunar que marca el inicio del mes sagrado, informan de sus avistamientos.

La confirmación definitiva llega desde Oujda, la ciudad más oriental del país y el primer punto donde se divisa el cuarto creciente. Una vez validado el avistamiento, Raoui se apresura a comunicar la noticia al ministro de Asuntos Islámicos, Ahmed Taoufiq. Será él quien informe al rey Mohamed VI, que ostenta también el título de príncipe de los creyentes.

«Apunta que en Bouarfa también visualizaron el hilal», indica minutos después Dris el Raoui a uno de sus colaboradores. Desde Errachidia (sureste) llega otro aviso: «nos dicen que aún les falta poco antes de la puesta del sol».

En cuestión de minutos, la maquinaria administrativa se activa. Mientras algunos funcionarios redactan el comunicado oficial que anuncia que el ramadán comenzará este jueves, los calígrafos comienzan a preparar dos manuscritos solemnes: uno con el anuncio oficial y otro con el calendario de las cinco oraciones diarias durante el mes de ramadán.

Ambos documentos, con diseños artesanales elaborados a mano y con una cuidada caligrafía en tinta, serán dirigidos al monarca y a los príncipes.

Inmediatamente después de que la comunicación oficial, se escuchan siete cañonazos que anuncian que la misión ha sido un éxito. Se ha visto la luna y mañana jueves comenzará el mes sagrado del año 1447 en el calendario islámico.

A pocos kilómetros, en la vecina Salé, EFE atestigua que los observadores de la mezquita Sheikh Mohammed bin Rashid Al Maktoum, en la costa atlántica, no han logrado el objetivo. Las densas nubes sobre el océano impidieron la visión de la luna.

Ataviados con djellabas marroquíes (típicas túnicas tradicionales hechas con lana), se retiran tras escuchar los cañonazos.

En un mes, ellos volverán a la mezquita y El Raoui regresará a la sala del Ministerio de Asuntos Islámicos. El proceso se repetirá de forma idéntica para determinar el final del ramadán.

(c) Agencia EFE