Predisposición genética al cáncer de mama y mastectomía: no siempre van juntas

Agencias

Aproximadamente 1 de cada 300 personas es portadora de una mutación de los genes BRCA1 o BRCA2, que la predispone a un riesgo elevado de diferentes tipos de cáncer más elevado en las mujeres. Para reducir al máximo esa posibilidad, en los últimos tiempos se ha instaurado una práctica drástica pero efectiva: la mastectomía preventiva.

Sin embargo, un nuevo tratamiento, basado en la combinación de estrógenos, melatonina y prostágenos , podría allanar el camino hacia terapias menos dolorosas e invasivas.

Según un estudio que publicado en la revista revista EC Gynaecology por los investigadores de la Clínica MARGen y de la Universidad de Granada, los doctores Jan Tesarik y Nicolás Mendoza, la EMPT (Estrogen-Melatonin-Progestagen Treatment) permitiría evitar, o por lo menos retrasar, las intervenciones preventivas traumáticas en las mujeres con la predisposición genética al cáncer de mama y del ovario.

El estudio, realizado por un equipo de investigadores australianos de la Universidad Curtin, confirma que el tratamiento con la hormona de crecimiento repara la expresión génica defectuosa en mujeres de más de 39 años de edad y restaura patrones propios de mujeres más jóvenes.

Hormonas vs cirugía

Las recomendaciones para el tratamiento preventivo de las mujeres portadoras de las mutaciones de los genes BRCA son actualmente objeto de debate. Básicamente existen 3 posibilidades. La más radical, pero también más invasiva, es una cirugía preventiva que consiste en la extirpación de la mama (mastectomía) y del conjunto de los ovarios y las tubas uterinas (salpingo-ooforectomía bilateral) con el fin de quitar tantos tejidos expuestos al riesgo elevado del cáncer como sea posible.

Las otras 2 posibilidades consisten en quimioprevención combinada con una revisión expandida. La quimioprevención, hoy día realizada mediante el tratamiento con estrógenos o con una combinación de los estrógenos y progestágenos, tendría que incluir un tercer componente – la melatonina. Esta hormona, producida por la gándula pineal y hasta ahora utilizada sobre todo para conciliar el sueño, ha recibido una gran atención y generado muchas esperanzas a lo largo de los últimos años, por sus efectos específicos sobre diferentes mecanismos patofisiológicos responsables de la transformación de células normales y sanas de diferentes órganos en células cancerosas.

“El problema principal de la cirugía preventiva es que quita tejidos aun completamente sanos, que podrían nunca enfermar del cáncer a pesar del riesgo elevado”, señala el doctor Tesarik.

 

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