Caen los precios de la gasolina y las tasas hipotecarias en EE. UU., según la Casa Blanca ¿Cómo impacta esto a Latinoamérica?

Por Liset Orellana, Corresponsal de Prensa en EE.UU.

La Casa Blanca aseguró que el inicio de 2026 llega con “grandes victorias” económicas para las familias estadounidenses, tras registrar una fuerte caída en los precios de la gasolina y una reducción significativa en las tasas hipotecarias, dos factores clave que impactan directamente en el costo de vida.

De acuerdo con información oficial, los precios de la gasolina han alcanzado sus niveles más bajos desde 2021, con una tendencia descendente que se ha mantenido durante siete semanas consecutivas. El promedio nacional se sitúa por debajo de los tres dólares por galón en 43 estados, mientras que en 30 estados el precio es inferior a 2.75 dólares y en 17 estados ronda los 2.50 dólares o menos. Incluso, en al menos 19 estados se reportan estaciones donde el combustible se vende por debajo de los dos dólares por galón.

Este descenso representa un alivio directo para los hogares estadounidenses. Según las estimaciones citadas por la Administración, los automovilistas gastarían alrededor de 11 mil millones de dólares menos en gasolina durante 2026 en comparación con 2025. El ahorro anual para un hogar promedio se calcula en varios cientos de dólares, mientras que el gasto total en combustible como porcentaje del ingreso disponible habría alcanzado su nivel más bajo en dos décadas.

En paralelo, las tasas hipotecarias también muestran una caída relevante. La tasa promedio para una hipoteca fija a 30 años se ubica en su punto más bajo en casi tres años, con una reducción de más de un punto porcentual en el último año. Esta baja ha permitido que los pagos mensuales de vivienda alcancen su nivel más bajo en más de dos años.

El comunicado también señala que los alquileres han disminuido durante cinco meses consecutivos, lo que supone un alivio adicional para millones de familias en un contexto marcado por la preocupación por la asequibilidad de la vivienda.

La Casa Blanca atribuye estos resultados a la agenda económica impulsada por el presidente Donald J. Trump bajo el lema “América Primero”. Entre las medidas destacadas se encuentra la instrucción para que Fannie Mae y Freddie Mac adquieran hasta 200 mil millones de dólares en valores respaldados por hipotecas, con el objetivo de reducir los costos de endeudamiento. Asimismo, se han impulsado acciones para limitar la compra de viviendas unifamiliares por parte de grandes inversionistas institucionales, con el fin de aumentar la oferta disponible para compradores individuales.

Según la Administración, estas políticas buscan fortalecer el dominio energético del país y facilitar el acceso a la vivienda, devolviendo capacidad adquisitiva a los hogares y acercando nuevamente el llamado “sueño americano” a un mayor número de estadounidenses.

¿Cómo impacta a América Latina la baja de la gasolina y las hipotecas en Estados Unidos?

La reducción de los precios del combustible y de las tasas hipotecarias en Estados Unidos no solo tiene efectos internos, sino que también genera repercusiones indirectas en América Latina, una región estrechamente vinculada a la economía estadounidense a través del comercio, las remesas, la migración y los flujos financieros.

En primer lugar, la caída de los precios de la gasolina en EE. UU. puede contribuir a una menor presión sobre los precios internacionales del petróleo, especialmente si está asociada a un aumento de la producción energética estadounidense. Para países latinoamericanos importadores de combustibles —como El Salvador, Guatemala, Honduras o República Dominicana— esto podría traducirse en menores costos de importación, alivio fiscal y una reducción parcial de la inflación interna, particularmente en transporte y alimentos.

En el ámbito de las remesas, un menor costo de vida en Estados Unidos representa un alivio directo para los migrantes latinoamericanos. Si las familias destinan menos recursos al transporte y la vivienda, existe un mayor margen para el envío de remesas a sus países de origen. Esto es especialmente relevante para economías altamente dependientes de estos flujos, como México, El Salvador, Honduras y Guatemala, donde las remesas sostienen el consumo interno y la estabilidad social.

Por otro lado, la baja en las tasas hipotecarias y en los alquileres podría moderar los flujos migratorios de retorno, ya que mejora las condiciones de arraigo para los migrantes en territorio estadounidense. Sin embargo, también podría incentivar una migración más estable y permanente, con efectos mixtos para América Latina: mayor estabilidad económica para las familias receptoras de remesas, pero una posible pérdida de mano de obra joven en los países de origen.

Desde una perspectiva financiera, tasas hipotecarias más bajas en EE. UU. pueden atraer capitales hacia el mercado estadounidense, lo que podría limitar inversiones hacia mercados emergentes latinoamericanos. No obstante, si esta reducción viene acompañada de menor inflación y estabilidad económica global, algunos países de la región podrían beneficiarse de un entorno internacional más predecible.

En síntesis, aunque las medidas anunciadas por la Administración estadounidense están orientadas al consumo interno, sus efectos se extienden más allá de sus fronteras. Para América Latina, el impacto dependerá de la estructura económica de cada país, su dependencia energética, el peso de las remesas y su grado de integración con la economía de Estados Unidos. En el corto plazo, el escenario ofrece oportunidades de alivio económico, pero también plantea desafíos en materia de competitividad, inversión y migración.