Por Liset Orellana, Corresponsal de Prensa en EE.UU.
El presidente de Estados Unidos, Donald J. Trump, ordenó el retiro inmediato del país de más de 60 organizaciones internacionales, convenciones y organismos del sistema de Naciones Unidas, al considerar que su permanencia y financiamiento son “contrarios a los intereses nacionales” de Estados Unidos.
La decisión quedó oficializada a través de un memorando dirigido a los jefes de departamentos y agencias ejecutivas, divulgado por la Casa Blanca, y se sustenta en los hallazgos de una revisión ordenada mediante la Orden Ejecutiva 14199, firmada el pasado 4 de febrero de 2025. Dicha evaluación fue realizada por el Secretario de Estado, en coordinación con el Representante de Estados Unidos ante la ONU, y abarcó todas las instancias internacionales en las que Washington participa o aporta recursos.
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Tras analizar el informe y deliberar con su gabinete, el mandatario determinó que Estados Unidos debe retirarse o cesar su participación y financiamiento en una extensa lista de organismos multilaterales, tanto fuera como dentro del sistema de Naciones Unidas, instruyendo a las agencias federales a ejecutar la medida “tan pronto como sea posible”, siempre dentro del marco legal vigente.
Entre las organizaciones no pertenecientes a la ONU de las que Estados Unidos se retirará figuran entidades clave en temas de cambio climático, energías renovables, biodiversidad, democracia, desarrollo sostenible y cooperación regional, como el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC), la Agencia Internacional de Energías Renovables (IRENA), la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y el Instituto Internacional para la Democracia y la Asistencia Electoral (IDEA).
Asimismo, el memorando contempla la salida de foros vinculados a migración, lucha contra el terrorismo, gobernanza digital, cooperación ambiental y desarrollo económico, lo que representa un giro significativo en la política exterior estadounidense de las últimas décadas.
En cuanto al sistema de Naciones Unidas, la orden presidencial incluye el retiro o cese de apoyo a múltiples agencias, fondos y oficinas, entre ellas la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), ONU Mujeres, el Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA), ONU-Hábitat, UNICEF-related offices, la Universidad de la ONU, así como las comisiones económicas regionales para América Latina y el Caribe, África, Asia y Medio Oriente.
El documento aclara que, en el caso de las entidades de la ONU, la retirada implica detener la participación o el financiamiento “en la medida permitida por la ley”, y que la revisión de otros organismos internacionales aún continúa. Además, faculta al Secretario de Estado a emitir directrices adicionales para la implementación y ordena la publicación oficial del memorando en el Registro Federal.
Análisis: un repliegue multilateral con impacto global
La decisión de retirar a Estados Unidos de una amplia red de organismos internacionales marca un repliegue profundo del multilateralismo estadounidense, con posibles consecuencias políticas, económicas y diplomáticas a escala global.
Al desvincularse de espacios clave en cambio climático, derechos humanos, equidad de género, desarrollo sostenible y cooperación regional, Washington reduce su capacidad de influencia directa en la formulación de normas internacionales, dejando un vacío que podría ser ocupado por otras potencias.
Además, esta medida tensiona la relación con aliados históricos y debilita los mecanismos de gobernanza global en temas que trascienden fronteras, como el medio ambiente, la migración y la seguridad internacional, reforzando una visión de política exterior centrada en el unilateralismo y la soberanía nacional por encima de la cooperación internacional.
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