En un espectáculo de alegría desbordada, miles de aficionados senegaleses se volcaron ayer a las calles para recibir a la selección nacional tras su histórica coronación como campeón de la Copa Africana de Naciones (AFCON) 2025. Lo que se vivió en la capital fue un mosaico de honores: banderas ondeando, bocinas retumbando, cánticos que se escuchaban a kilómetros y familias completas celebrando el regreso de los “Leones de la Teranga”.
La explanada principal del aeropuerto Blaise Diagne y las avenidas hacia el centro de Dakar se llenaron desde temprano con un mar humano que aguardaba ansioso la llegada del vuelo que traía al plantel. Las imágenes captadas —y compartidas en redes sociales— muestran a multitudes ondeando los colores verde, amarillo y rojo de la bandera senegalesa, jóvenes con camisetas del equipo, y vendedores ambulantes ofreciendo banderines y silbatos, mientras el sol empezaba a ponerse sobre una de las jornadas más alegres en la historia reciente del deporte senegalés.
El recibimiento popular refleja no solo el orgullo por el título, sino la identidad colectiva que representa este logro para un país que vive el fútbol como un elemento fundamental de unidad nacional.
El título que desató la euforia
La coronación llegó tras una final dramática y polémica disputada el pasado 18 de enero en el Prince Moulay Abdellah Stadium de Rabat, Marruecos, donde Senegal derrotó 1-0 a Marruecos en tiempo extra para levantar su segundo título continental en la historia de la competición.
El partido estuvo marcado por momentos intensos: tras un encuentro equilibrado, un penal concedido al equipo anfitrión en el tiempo agregado generó una protesta vigorosa de la escuadra senegalesa, que incluso llegó a abandonar momentáneamente el campo en señal de disconformidad con la decisión arbitral. A pesar de la tensión, el delantero Pape Gueye consiguió anotar el único gol en la prórroga, desatando la euforia de jugadores y seguidores por igual.
Senegal ya había saboreado el título continental anteriormente en 2021, y con esta victoria revalida su posición entre las potencias del fútbol africano.
Celebración desbordada en las calles
Desde el momento en que el avión tocó tierra en Dakar, la energía fue incontrolable. Familias enteras salieron de sus casas para sumarse al recibimiento: abuelos con nietos, grupos de estudiantes, músicos callejeros y hasta vehículos disfrazados con banderas nacionales crearon una marea humana que retumbó durante horas.
Se escucharon tambores, silbatos y gritos de júbilo; muchos aficionados compartieron abrazos y lágrimas de emoción. La celebración continuó con música tradicional, bailes y una muestra de orgullo que no se veía desde la primera copa continental conseguida por el equipo.
El presidente de la Federación Senegalesa de Fútbol destacó el impacto positivo que este logro tiene para la juventud del país y subrayó que el título “no solo es deportivo, sino símbolo de perseverancia y esperanza”.
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Un título con sabor nacional
Más allá de la polémica deportiva, para los senegaleses este campeonato representa una muestra de fortaleza y unidad nacional. Después de años de competitividad creciente en el fútbol africano, la afición siente que su selección ha reafirmado su lugar en la élite continental.
Las celebraciones se esperan que continúen durante toda la semana, con eventos oficiales y encuentros entre los campeones y autoridades deportivas del país.





