Estados Unidos oficializa su retiro de la Organización Mundial de la Salud tras 78 años de membresía

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Por Liset Orellana, Corresponsal de Prensa de EE.UU.

Washington D.C. — Estados Unidos completó este jueves su salida de la Organización Mundial de la Salud (OMS), poniendo fin a una relación de casi ocho décadas con el principal organismo internacional de salud pública. La medida, anunciada en un comunicado conjunto del secretario de Estado, Marco Rubio, y del secretario de Salud y Servicios Humanos, Robert F. Kennedy Jr., se ejecuta un año después de que el presidente Donald Trump firmara la Orden Ejecutiva 14155 que ordenaba el retiro estadounidense de la organización.

En el comunicado, las autoridades estadounidenses argumentaron que la decisión responde a lo que califican como “fallas” de la OMS durante la pandemia de COVID-19, y sostienen que el organismo actuó en contra de los intereses de Estados Unidos al adoptar una agenda “politizada y burocrática”. Según el texto oficial, Washington pone fin a toda financiación y participación formal en las iniciativas de la OMS y limitará futuras colaboraciones a lo estrictamente necesario para completar el proceso de desligue.

Estados Unidos fue uno de los miembros fundadores de la OMS en 1948, cuando la organización se constituyó como una agencia especializada de las Naciones Unidas encargada de liderar y coordinar la respuesta global a amenazas sanitarias como epidemias y pandemias. Durante décadas, el país norteamericano ha sido su principal financiador, aportando un porcentaje significativo del presupuesto total y personal técnico clave para programas de salud global.

La salida oficial se produce después de que Trump firmara la orden ejecutiva el 20 de enero de 2025 para iniciar el retiro —siguiendo un proceso que exige un aviso con un año de antelación— y refleja una postura de larga data dentro de su administración de que la OMS no tomó decisiones oportunas ni transparentes en los momentos críticos de la COVID-19.

La decisión ha suscitado reacciones encontradas. Autoridades estadounidenses aseguraron que continuarán liderando la salud pública a nivel global mediante alianzas bilaterales y cooperación directa con países e instituciones de “confianza”, evitando así lo que califican como “burocracia abultada e ineficiente”.

Sin embargo, expertos en salud pública y autoridades internacionales han expresado profundas preocupaciones. Críticos advierten que la retirada podría debilitar la respuesta global a futuras epidemias y limitar el acceso de Estados Unidos a información vital sobre brotes en otras regiones del mundo. Además, la OMS ha resaltado su papel insustituible en la coordinación de esfuerzos internacionales para combatir enfermedades infecciosas y fortalecer sistemas de salud, incluso en países de bajos recursos.

Otro punto de debate es el financiero: según informes, Estados Unidos adeuda a la OMS más de 130 millones de dólares en cuotas pendientes, lo que podría complicar las negociaciones sobre la formalización de su salida y futuras relaciones en salud global.

La retirada definitiva de Estados Unidos de la OMS marca un hito histórico en la política sanitaria internacional y genera interrogantes sobre el futuro de la cooperación global en salud, especialmente en un contexto donde los desafíos como la influenza, el ébola y otras amenazas infecciosas requieren esfuerzos coordinados entre naciones.