Petro pone en duda la razón de ser de la OEA

FOTO DE CANCILLERÍA DE COLOMBIA

Por Liset Orellana, Corresponsal de Prensa en EE.UU.

Washington, D.C. — El presidente de Colombia, Gustavo Petro, lanzó una reflexión crítica sobre la vigencia y efectividad de la Organización de Estados Americanos (OEA) al advertir que el organismo enfrenta un desgaste estructural frente a los desafíos contemporáneos, particularmente la crisis climática, la desigualdad global y la incapacidad del sistema multilateral para hacer cumplir sus propios principios.

Durante su disertación ante el Consejo Permanente de la OEA, el mandatario sostuvo este miércoles que la humanidad atraviesa una etapa decisiva en la que la diferencia entre una crisis profunda y un colapso irreversible depende de cambios estructurales en los modelos energéticos, políticos y de poder que rigen a los Estados y a las instituciones internacionales.

“¿Hoy, en el siglo XXI, es suficiente? ¿O si no es suficiente y nos mantenemos ahí, no está ya escrito el final de la Organización de Estados Americanos?”, cuestionó el presidente.

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Petro planteó que los organismos creados bajo la lógica del siglo XX muestran hoy señales de agotamiento. En ese marco, cuestionó si la OEA continúa siendo un espacio eficaz para responder a los problemas actuales o si su permanencia, sin reformas de fondo, anticipa su propia irrelevancia. A su juicio, una institución que no se adapta a su tiempo pierde sentido histórico y político.

El presidente colombiano recordó que ya había propuesto una reforma a la Convención Americana de Derechos Humanos, con el objetivo de ampliar y actualizar los derechos, no de restringirlos. Sostuvo que el marco normativo regional, aunque fundamental en el pasado, resulta insuficiente frente a las crisis actuales si no evoluciona junto con la realidad social, ambiental y política del continente.

La crítica de Petro se extendió al sistema multilateral global. Señaló que la Organización de las Naciones Unidas enfrenta una crisis de legitimidad similar, al carecer de mecanismos efectivos para prevenir conflictos y tragedias humanitarias. Según el mandatario, cuando las instituciones internacionales no logran detener violaciones graves a los derechos humanos, su autoridad moral y política queda seriamente cuestionada.

“La ONU no pudo detener el genocidio en Gaza. Y lo digo con claridad y sin miedo. Si fue fundada para que no hubiera más genocidios y no pudo impedirlo, entonces está cuestionada su existencia”, afirmó.

En su intervención, el jefe de Estado vinculó esta debilidad institucional con el avance de una crisis climática que ya no es una amenaza futura, sino una realidad visible en incendios forestales, inundaciones, pérdida de biodiversidad y deterioro de ecosistemas estratégicos en América Latina. Para Petro, la incapacidad de los organismos internacionales para responder a estos fenómenos refleja una desconexión entre el poder político y las advertencias de la ciencia.

Bajo esa lógica, el presidente colombiano retomó el dilema histórico entre civilización y barbarie, al advertir que la falta de normas colectivas y de decisiones globales puede conducir a un retroceso civilizatorio. En su análisis, la humanidad se enfrenta a una disyuntiva: avanzar hacia una cooperación basada en la ciencia, la tecnología y la democracia global, o profundizar un camino de fragmentación y deterioro.

Petro concluyó con un llamado a repensar la gobernanza internacional, planteando la necesidad de una democracia de las Américas y, más ampliamente, de una gobernanza global sustentada en leyes colectivas, diálogo sin subordinaciones y una visión común de supervivencia humana. Afirmó que ningún país puede enfrentar en solitario los desafíos actuales y que, de no producirse cambios profundos, el riesgo es una crisis irreversible para toda la región y el planeta.