Mario Cañas, coach motivacional: “Mi interacción social fue crítica, fue grave, toda mi educación básica permanecí escondido”

Foto de Santiago Leiva

Por Santiago Leiva

Para contabilizar las relaciones de noviazgo a Mario Cañas bastan y sobran los dedos de una mano. Él se acredita a lo largo de su vida únicamente de tres novias. ¿Fidelidad?  Óptima. ¿Timidez?, al extremo. “Yo fui  extremadamente tímido, yo no conversaba con nadie”, contesta a quemarropa. “Realmente yo no he sido una persona novio, yo he sido una persona que encontré una y con esa me quedé, así de fácil.  (En la escuela)  yo temblaba al acercarme a una compañera, no podía hacerlo. En esos años era terrible el sentir que no me podía acercar a una pareja femenina” recuerda.

Esa timidez vivida  durante su niñez y adolescencia no es exclusiva de Mario, llega por diferentes circunstancias y en la actualidad también hay mucho joven que la padece. En esta historia en particular el aislamiento de nuestro personaje lo desencadenó la diferencia de edades. Como niño “prodigio” en lugar de estar con párvulos de tres años le matricularon de una sola vez en primer grado.

 “Yo fui un niño genio, a los tres años ya estaba en primer grado, ya sabía  multiplicar, sumar, dividir y leía cualquier cuento sin ningún problema. Es que en lugar de ir a un jardín de infantes fui de una vez a primer grado y eso significó que por mi edad no pudiera generar un vínculo social con los otros niños”, dice. La diferencia de edades le marcó el camino en la educación básica, a tal grado que los maestros en su afán de “integrarlo”, en un concurso escolar, le coronaron como “Rey Feo”, un acontecimiento que según Mario lejos de ayudarle le generó un trauma. Ese episodio, así como el de vender películas piratas en VHS y calcomanías, recién egresado de la universidad,  son solo recuerdos del pasado en la vida de Mario.

Hoy en día además de ser catedrático universitario, escribir artículos motivacionales en un periódico local, colaborar con una radio, y asistir con regularidad a entrevistas televisivas,  Mario es desde hace ocho años un coach de prestigio internacional, un motivador que no duda en afirmar que sus consejos ya han salvado a más de alguna vida.   “Me ha tocado enfrentar gigantes, enormes gigantes que en más de una oportunidad me han vencido, pero no me he quedado en el suelo, me he vuelto a levantar. Mi gran automotivación es mi parte espiritual, la parte divina, la parte de Dios”, reconoce. Mario es mi personaje de la semana.

Usted es coach, supongamos que su amiga Verónica está pasando por un quiebre amoroso y que aparte tiene una empresa que la está  llevando a la quiebra, ¿cómo la levantaría?

Primero que nada, tenemos que conversar con ella sobre cuál es su prioridad si el negocio o su vida amorosa. Ella va a tener que definir qué aspecto es el que le interesa trabajar, porque no se pueden trabajar dos cosas a la vez. El ser humano está capacitado para focalizarse en una cosa a la vez, en este caso ella tendría que decirme: mira a mí lo que me duele más es el corazón, y habría que analizar si el corazón está vinculado al negocio, si ambos tienen un negocio en conjunto. Al conocer esos elementos uno puede decir, ok: contigo vamos a trabajar la parte amorosa debido a que tu negocio tiene que ver mucho con la parte sentimental y de esa manera intentaría tratar de profundizar que  motivó el quiebre, porqué lo motivo y encontrar la solución de manera conjunta. Al conocer eso nosotros podemos saber de qué  manera la podemos ejecutar un plan. Esto es muy diferente a la parte de la consejería, porque la consejería tiene que ver con la experiencia de la otra persona; en este caso hay que profundizar en la historia de ella para poder determinar qué  sucedió: ¿será ella el problema? ¿Será su pareja el problema?. Es así  que al conocer su presente podemos proyectar el futuro.

¿Cuál es la diferencia entre un influencer y un coach?     

Interesante pregunta. Yo realmente me considero una persona motivadora. ¿Porque no un influencer?, porque yo pienso que un influencer es aquella persona que se pone una camisa y todos queremos esa camisa. En este caso soy una persona que pasa más desapercibida porque trabajo en el corazón de las personas, donde todos nosotros en cualquier momento de la vida podemos caer, podemos que tropezar y de esa manera tenemos que aprender a levantarnos. Es triste que a veces no existan personas que te ayuden a levantarte, depender de uno mismo, cuando existen personas que nos pueden ayudar a levantarse. Yo soy ese tipo de personas que está dispuesto a apoyar a otros incluso sin que me lo pidan.

Bueno, dicen que hay que predicar con el ejemplo…

Exacto.

¿Qué lo motivó a ser coach?, algo debió pasarle para volverse motivador

Definitivamente. Antes que nada yo soy del tipo de personas emprendedoras y que ha sabido levantarse de una gama de fracasos. Platicaba con mi amiga Vero de esa situación y yo le digo: si te contara todo con detalles y lloraríamos juntos.

Lloremos entonces jajaja…

Yo le dije a ella que no me iba a desnudar totalmente, al menos no en la primera vez jajaja. Lo que sucede es que en mi infancia yo tuve una vida con las limitantes que pueda tener una familia humilde, pero con mucho amor, con mucho cariño de parte de mis padres, y eso me dio mucha seguridad. Tuve esa bendición hasta los 14 o 15 años. Después de ahí  tuve que afrontar una realidad diferente, una realidad que muchos jóvenes  quizá  viven hasta cuando se gradúan de la universidad o tienen su maestría.

En mi caso mi padre quedó desempleado y hasta ese tiempo yo no sabía que era pagar recibo de luz, recibo de agua, pensaba que todo se pedía y llegaba por arte de magia. Pero resulta que mi papá quedó desempleado.  Empezó a buscar trabajo en diferentes lugares, pero por su edad no encontraba. Llegamos a tal punto, en un determinado momento, que no teníamos ni para comer y los vecinos nos regalaban tortillas, otros nos regalaban sal, y comíamos tortillas con sal. Otras veces nos regalaban aceite para hacer tortilla frita y comíamos un poquito más rico. No podíamos ni pagar el agua de chorro. Vivíamos en una serie de carencias y atrás de mi habían otros dos hermanos que había que pagarles el estudio, es así, que en esa época a mis 16 años comencé a buscar empleo.

Buscaba trabajo como contador, yo tengo una profesión en contaduría pública, pero en ese tiempo estudiaba bachillerato en contabilidad.  Ese es otro tema, el caso es que no quería estudiar contabilidad yo quería ser bachiller en salud, quería ser doctor, ayudar a otras personas. Yo siempre sentí esa vocación, pero sabiamente antes de matricularme en bachillerato mi madre me dijo: mira si le pasa algo a tu papá  yo no sé que va a pasar, y pues estudia contaduría.

Así que mi primera opción de trabajo era ser contador, pero no encontraba trabajo. Apliqué en todos los bancos, y en todos los bancos me dijeron: lo vamos a recibir durante tres meses sin gozo de salario y nosotros nos estábamos muriendo del hambre, no teníamos para comer, las deudas nos estaban acabando. No podía aceptar un trabajo así. Luego comencé  a trabajar en un lugar que realmente me ofreció los beneficios de un salario mínimo y que permitió desarrollarme en ese momento. Sin embargo, el salario no era para mí. Era para mis papás, para mis hermanos, para la educación. Le estoy hablando de un salario mínimo que para esos tiempos ¡Dios mío!, no me recuerdo si eran entre 100 y 150 colones.

Es así  como todos mis ingresos fueron para pagar deudas, para pagar gastos básicos, para comprar comida, para pagar la educación de mis hermanos; y gradualmente por estar solventando los problemas de ellos yo me estaba haciendo de problemas. Me estaba haciendo de deudas para pagar los gastos de ellos, los gastos de la casa, y yo no tenía para comprarme ropa, no tenía ni para comprarme zapatos. Yo andaba con la camisa más deshilachada que pueda existir en esa época. Pasó el tiempo, y gracias a Dios se estabilizo el hogar, mi papá encontró un empleo y yo me quedé con las deudas. Pasaron los años y las deudas se acumularon, bueno yo fui coleccionista de tarjetas de créditos, las topé todas y eso implicó un problema serio en mis finanzas, aparte en mi familia venía un evento tras otro: falleció mí abuelo y a los 15 días fallece mí abuela, veníamos de superar una cosa y caíamos en otra, era bien complicado. Yo decía quisiera tener talento, tener habilidad para motivar, pero pensaba si yo no me puedo ayudar a mí mismo no voy a poder ayudar a otras personas. Así que empecé a organizar más mis finanzas, comencé a solventar algunas de las deudas que tenía, aún sigo trabajando en algunas ellas, pero realmente es importante pensar y saber que en mi caso no tuve la oportunidad de que alguien me lograra asesorar, que me lograra guiar de manera adecuada en la forma correcta de administrar mis finanzas, de solventar mis situaciones familiares y dolencias. Fue así que con una gama de problemas y experiencias yo quise estudiar y formarme de esta manera profesional para poder a ayudar a otras personas.

Y así conocí una herramienta directiva que se llama coach. Este coach es originario de Europa, en antigua Grecia, el famoso Sócrates fue el creador del tema de esta naturaleza. Él decía: yo no te puedo trasmitir mí conocimiento yo solo te puedo ayudar a que trabajes con tu propio conocimiento y yo te puedo ayudar a descubrir eso en ti. Entonces esa filosofía Europea se ha trasladado hasta Latinoamérica, y se ha potenciado en Estados Unidos y México. Pues yo en el año 2010 para ser exactos, tuve la oportunidad de estar en un congreso, donde conocí  esa herramienta, yo dije: yo quiero eso, me quiero formar, me quiero especializar para ayudar a personas. Y fue así que en el año 2010 logré proyectarme internacionalmente como coach ontológico que en término popular seria coach motivador. Cuando comencé yo traté de ayudar personas. El coach no es un psiquiatra, es una persona profesional que se prepara primeramente para estar motivado uno mismo y para poder motivar a otros independientemente las circunstancias que a uno pudieran estar afectando. En el año 2010 finalicé mis estudios y comencé esa búsqueda. Efectivamente nadie me daba trabajo, continué mi búsqueda y comencé a ofrecer mis servicios gratuitos les decía: miren denme la oportunidad, conózcanme. Gradualmente con el tiempo si surgieron las oportunidades gracias a Dios, pero fueron 12 meses sin cobrar ni un centavo, 12 meses sin percibir ningún tipo de ingreso.

Foto de Verónica España

Antes de continuar con el tema, ¿todavía colecciona tarjetas de crédito o ya se deshizo de ellas?

No tengo ni una sola tarjeta. Ni una.

¿Es malo tener tarjetas de crédito?

Totalmente malo. Yo creo que aun cuando a uno le dicen para alguna emergencia siempre tenga una en la mano yo no lo considero adecuado porque las necesidades están a la orden del día, la mercadotecnia está a la orden del día y todos los que son aspectos comerciales nos generan a veces necesidades que no existen, y como yo tengo el plástico se facilita adquirirlo.

¿Cómo se deshace uno de las tarjetas?

Primeramente teniendo el deseo de hacerlo y el compromiso verdadero de deshacerse de ellas. Es difícil si uno no está  dispuesto a hacerlo; yo tengo que querer para poder hacerlo. Eso es clave en cualquier aspecto. Yo creo que hay experiencias mundiales y no solo nacionales de personas que han quedado endeudadas por mal administrar el plástico.

Eso pasa en el “Black Friday”…

Exactamente y hay vamos a topar. A la gente realmente no le importa endeudarse con tal de tener aquel preciado objeto que tanto le metieron en su cabecita que necesita. La mayoría de cosas que consumimos no son las cosas que necesitamos sino las que otras personas nos dicen que necesitamos.

Usted dijo que lloraríamos si desnuda sus experiencias, ¿Qué experiencias vivió en su etapa juvenil por ejemplo?

Lo que sucede es esto, yo creo que todos no tenemos nuestro acondicionamiento necesario en nuestro desarrollo juvenil para poder determinar lo bueno y lo malo, y a esa edad particularmente, le hablo entre los 14 y 17 años, uno es vulnerable a todo su entorno. El entorno es el que me dicta como debo comportarme, como debo relacionarme con las otras personas. Es así como uno piensa y uno cree que realmente tomando las acciones que mis amigos o mis amigas dicen va a ser lo ideal y yo así fui, tomé decisiones equivocadas.

Por ejemplo…

Elegir personas que no son de beneficios para uno.

¿Hubo drogas?

No, bendito Dios no. Nada de drogas solo problemas juveniles. De drogas gracias a Dios no sé de eso. Ni hoy en mi adultez no sé que es eso, ni de bebidas. La verdad creo que el buen ejemplo que tuve de mis padres en mi infancia me ayudó mucho para poderme apartar de cualquier mal camino

Su niñez, ¿Cómo fue? ¿Dónde vivió? ¿Qué hacía?

Yo nací en un mesón al norte de San Salvador, y de ahí nos trasladamos a una populosa ciudad  viví más de 30 años allá. Básicamente toda mi juventud, toda mi infancia está allá, todos mis amigos. Cuando venía para acá (a la entrevista) yo estaba recordando que estudié en el centro de la capital allá por 1992 que empezaban los problemas de los jóvenes. Yo siempre fui un niño intelectual, un niño que le llamaría en términos populares una cuca de libros. Llevaba mis tareas, llevaba las mejores notas, me sacaba nueves y diez en eso me destacaba. Sin embargo siempre me mantuve muy apartado de las relaciones con otros jóvenes porque yo fui un niño genio. A los tres años ya estaba en primer grado, ya sabía leer multiplicar, sumar, dividir y leía cualquier cuento sin ningún problema. Es que en lugar de ir a un jardín de infantes fui de una vez a primer grado y eso significó que por mi edad no pudiera generar un vínculo social con los otros niños. Entonces yo siempre fui el chiquitín, el primero de la fila y de alguna manera hasta el marginado de todos los que estaban ahí porque nunca estuve a la edad de mis compañeros y eso hacía que no pudiera interactuar con ellos. Llegué a un punto en el que yo realmente me quería apartar de la parte educativa porque sentía que realmente no era mi entorno y yo prefería ser tutor por mí mismo. Me sentía más capaz que ellos, pero no quería interactuar con ellos, no quería hacer tareas con ellos. Las quería hacer solo y así las hacía. Entonces lo que pasaba en mi entorno es que me marginaba. Le contaré uno de los episodios que viví allá por séptimo grado. Recuerdo que en mi escuela había una celebración que le llamaban, la coronación del “Rey Feo”, y entonces, yo que ya de por sí había lidiado con mi edad y mi estatura pequeña para ese época, me doy cuenta que había sido el ganador del “Rey Feo”.

Participó del concurso…        

No por mi voluntad, los profesores me inscribieron. La cosa es que fui el “Rey Feo”  y el día de la coronación no me pudieron sacar de mi grado, me amarré de tal manera del pupitre y dije: a mí no me sacan de acá. Me decían: ven  que vos sos el rey y todos te vamos a reconocer como rey; sí el rey feo les dije yo. Hasta ese momento un profesor se sentó con migo y me dijo: mirá es que rey feo no significa que seas feo, rey feo le decimos nosotros a aquel que lleva buenas notas, pero no se lleva con los demás. Vos sos destacado, pero no sos integrativo, sos marginado. Y este es un reconocimiento para que todos te conozcan, te vean, te admiren y te puedan incluir en sus grupos. Entonces el “Rey Feo” era una sicología a la inversa para lo que los demás, en teoría, entendieran: aquí hay una persona especial, reconózcanlo, admírenlo, pero yo jamás lo vi así, de hecho fue un trauma. Para mí fue un trauma porque cuando andaba en la calle decían: aquí va el rey feo, me miraban en la escuela y me decían: ahí va el rey feo. Todos mis compañeros en los pasillos me decían: ahí viene el rey feo. Realmente me afectó a tal grado que en mi adolescencia yo no pensaba en noviazgo.

¿Qué tal le fue con las cipotas?

Mal, muy mal. Esa fue otra pesadilla. Realmente yo no he sido una persona novia, yo he sido una persona que encontré una y con esa me quedé, así de fácil. ¿Porqué? Porque mi interacción social fue crítica, fue grave. Yo realmente en toda mi educación básica permanecí escondido. Yo temblaba al acercarme a una compañera no podía hacerlo y entonces por eso me molestaban. En esos años era terrible el sentir que no me podía acercar a una pareja femenina.

¿Cuántas novias tuvo?

¿Cuántas novias? ¿Tengo que contestar jajaja?. Tres personas. Ha habido tres personas, pero ya en una etapa más madura.

Realmente era tímido…

Fui extremadamente tímido. El tímido es una persona que talvez tiene una relación con una persona y con esa persona conversa. Yo no conversaba con nadie, yo era extremadamente tímido. Lo peor de la timidez era este servidor.

¿Cuándo quiebra esa barrera?      

Hasta en la universidad. En el bachillerato siempre llevaba buenas notas, pero siempre mal en la interacción social. Eso a pesar que en mi tercer año de bachillerato me metí al equipo de fútbol de ahí y me integré a la Selección Nacional de Tae Kwon Do. Esa es otra historia también, pero llegó ese punto en el que yo dije: quiero aprender artes marciales.

¿Para defenderse?

No. Era para fortalecer mi ser interior. De hecho en mi infancia mi Papá era fanático de Jackie Chan y de Bruce Lee y yo que aprendí mucho de esas artes marciales y los vecinos cuando me veían decían ahí viene Jackie Chan porque yo a cualquier tienda que iba andaba haciendo mates de kung fu. Yo quiero llegar a la etapa del Tae Kwon Do porque pienso que el Tae Kwon Do es un arte marcial que debidamente enseñado genera una disciplina interior y da seguridad. A mí me dio mucha seguridad y fue como una de mis primeras grandes etapas para poder hacer más de lo que yo creí que podía hacer en ese momento. De ahí fue que yo me integré a equipos de fútbol, yo estudié en la UCA y ahí formé parte de la selección de fútbol.    

Era bueno…

Echaba goles, era lo importante. Y ese tipo de cosas me hacían ver que yo podía hacer más cosas.

¿Nunca pensó ser futbolista profesional?         

Nunca me perfilé como futbolista. En Tae Kwon Do si participé en Juegos Centroamericanos y del Caribe.

¿Qué tal le fue?

Bastante bien, pero el tema no como me fue sino como el interior de todos nosotros puede crecer en la medida que exista voluntad para crecer. O nos quedamos en el pasado, nos quedamos llorando, sufrimos y nos marginamos o buscamos las oportunidades que puedan surgir para nosotros. A mí mi consolidación como persona y como profesional me llegó a partir del año 2004 que ya conocí a Jesucristo. Yo siempre fui una persona echa a la brava bajo el concepto de la iglesia tradicional hasta 2004. Realmente yo pasé etapas de desempleo a pesar de estar (estudiando) en una universidad de prestigio. Me despidieron de un empleo en el momento en que estaba a punto de egresar de la universidad y ya me miraba como el profesional óptimo que esperaba ser, pero llegó ese despido y eso significó empezar de cero.  Para entonces tenía que pagar las cuentas de la universidad, las deudas de las que ya hablamos, era un egresado en contaduría pública de la UCA y nadie me daba trabajo. Así que en esa etapa comenzaron otra vez los problemas económicos a acrecentarse. Llegué a un punto en que yo vendí películas piratas (en el centro de San Salvador) porque ya no encontraba que hacer. En ese tiempo estaban los VHS.

¿Vendía películas piratas en VHS?

Sí, películas piratas en VHS. Con eso me sostuve un par de meses, pero no era suficiente y llegó un punto en el que ya no podía continuar en eso porque yo necesitaba seguirme fortaleciendo profesionalmente. Fue así que en enero de 2004 mi actual esposa me llevó a los pies del Señor.

En ese tiempo de desesperación ¿qué más hizo aparte de vender películas piratas?

Dios Santo no quiero contar todo, pero bueno, vendí calcomanías, me acuerdo que escribía y vendía cuentos y no me importaba lo que me pagaran. Yo me iba a los colegios donde yo sabía que les habían dejado tareas poemas o cosas así y les ofrecía mi ayuda. Ojo que ya estaba en una etapa casi profesional, pero bueno llegué a un punto en el ya no pude pagar la universidad y me tuve que ir. Después de encontrarme con Jesucristo gracias a Dios se me abrieron otras puertas laborales, comencé a trabajar y a desarrollarme tranquilamente en las auditorías, pero siempre sentí ese vacío de querer ayudar personas. Y fue así que auditorias en un congreso de auditores llegó esa persona especialista en técnicas de motivación y me abrió las puertas en ese negocio. A través de ese negocio que yo lo puedo resumir en desarrollo de habilidades directivas comencé como coaching ontológico, después seguí con coaching ejecutivo, coaching de equipo, llegué a programación de la neurolengüística, llegué a sacar una maestría en coaching y gradualmente se dio la oportunidad de dar clases en la UCA en 2011. Ahí comencé dando diplomados y después me dieron la oportunidad de dar cursos avanzados. Ahí en la misma UCA se comenzaron a abrir mis horizontes comencé a exportarme gradualmente porque llegaban personas de empresas y me decían: mire ayúdeme acá. Eso me vendió más como profesional. Ahí mismo en la universidad conocí a una amiga de los medios de comunicación, y en ese mismo tiempo una revista “Mercados y Tendencias” que se publica a nivel Centroamericano me pidió que escribiera artículos, y una periodista escribió un artículo bonito sobre mí y el tema de liderazgo que la gente de Canal 12 se interesó en mí y me invitaron a un programa, luego a los ocho días me llamaron de un programa de Canal 6, después de Canal 2 y después ya no paré. Al punto en que en los medios de comunicación ya me di a conocer en televisión, radio y prensa escrita.

¿Escribe para medios?

Aporto a LA PRENSA GRÁFICA con diferentes artículos de motivación. De hecho mi columna es coach en motivación. Estoy también apoyando a la Radio Vive FM, y a los programas de televisión que me invitan yo voy con mucho gusto a tratar temas de superación. Yo trabajo más con los jóvenes porque siento que a los jóvenes es que les puedo ayudar a proyectar su futuro.

Un consejo en el momento indicado puede salvar un vida ¿ha salvado vidas?

Sí ya me lo han manifestado. Ha habido oportunidades en las que ha habido personas que ya tenían una decisión en su mente y la cambiaron después de haber conversado con este servidor.

¿De suicidio?

Decisión de suicidio, de irse de este mundo. Situaciones que todos sufrimos. Lamentablemente a veces pensamos que el sufrimiento de uno es mayor que el de otro y realmente ese es un error conceptual que hemos creado con el tiempo, el pensar que mi dolor, mi problema es el único y que la única solución que existe es despacharme a mí mismo para otro mundo y no es esa la solución y jamás la va a ser.

Don Mario a estas alturas de su vida ¿persiste su timidez?, ¿Es tímido todavía?

No, ya no. Ahora soy extrovertido jajaja. Yo soy alegre, soy divertido, soy jovial, pero muy respetuoso con mis alumnos, doy clases en  la UCA y en otra universidad de prestigio y ninguno de mis alumnos puede decir que he sido ofensivo o me he sobrepasado a la confianza.

Cuando ve el camino recorrido hasta donde está ¿Qué piensa?

Que Dios es grande. Dios nos lleva a niveles que nosotros ni nos imaginamos. Mi automotivación nace del Espíritu Santo, es mi parte espiritual, la parte divina, la parte de Dios. Yo creo que sin Dios no somos nada, Él es la parte más fuerte que todos los seres humanos debemos tener en nuestro corazón y es lo que realmente a mí  me ha hecho crecer como persona y como profesional. 

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