Arquímedes Reyes, músico: “Un músico que no ha pasado hambre no es músico”

Arquimedes Reyes, artista salvadoreño

Por Santiago Leiva

“El pájaro no es del nido en que nace sino del cielo en que vuela”, escribió alguna vez Arquímedes Reyes en redes sociales, y cierto es que a él fue México quien le brindó su cielo para que abriera sus alas y pudiera volar musicalmente, pero él de cuando en cuando vuelve al nido para deleitar con su canto a sus compatriotas.

Él estuvo en esta patria, en un acto público el 15 de septiembre, cantó a dúo recientemente con el maestro Álvaro Torres y hoy (sábado) “Bendita Tierra” se coreará  en el corazón de San Salvador.

Arquímedes o Kime como se le conoce en el ámbito artístico es el invitado especial del Festival “Pueblos Vivos” que celebrará su décimo aniversario en la Plaza Gerardo Barrios. Antes de aterrizar en el “pulgarcito” de América, Arquímedes,nos concedió vía WhatsApp una reveladora e interesante platicadita desde su residencia en México.

El artista cuscatleco contó parte de su infancia, sus pasiones y la férrea lucha que ha librado hasta llegar a conquistar su sueño de músico en patio ajeno. “México desde que llegue ha sido una bendición porque me permitió  vivir de la música que era lo que yo quería desde un principio. Yo nunca soñé con ser famoso ni nada de eso, yo lo que quería era poder vivir de la música y pues México me regaló esa oportunidad”, cuenta Arquímedes quien se vio obligado a dejar el país para perseguir su sueño.

Claro que no siempre todo es color de rosa. Allá ha llevado su canto a bares y diferentes escenarios musicales, y fue precisamente una de sus anécdotas vividas  que le dio el tema de “Bendita Tierra”. En esta canción Kime hace un recorrido musical por las costumbres y paisajes de la campiña salvadoreña. “Esto (Bendita Tierra) surgió porque aquí en un bar donde estaba trabajando me despidieron porque yo tenía facciones indígenas según lo que me dijeron. Me hacían comentarios que no me asoleara, que usara bloqueador cuando fuera a la playa porque me estaba viendo muy moreno”, relata. Esta y otras confesiones podrá conocerlas acá. Arquímedes es mi personaje de la semana.

Así que ya tiene una calle en México jajaja…

No jajaja. Así se llama la calle, pero no es por mí sino por Arquimedes, el físico.

Bueno quizá un día haya una con su nombre en El Salvador…

A saber usted, está crudo jajaja.

Tal vez hombre…

No sé, allá es difícil. Imagínese al maestro Álvaro (Torres) le costó 40 años para que le dieran un reconocimiento, y él que tiene infinidad de éxitos.

Y México ¿cómo lo trata? ¿Cómo le trata la gente en México? ¿Cómo lo trata la vida en México?

Mire desde que llegue ha sido una bendición porque me permitió a mí vivir de la música que era lo que yo quería desde un principio. Yo nunca soñé con ser famoso ni nada de eso, yo lo que quería era poder vivir de la música y pues México me regaló esa oportunidad desde hace 11 años.

Últimamente he visto en redes sociales que está promocionando un nuevo vídeo, pero el tema es de hace diez años…

Sí, lo que pasa es que a mí ese disco me costó 30 mil dólares. Ese disco me lo produjo el director musical de “Latín Américan Idol”, después que yo participe en “Latín Américan Idol”, pero me costó a mí 30 mil dólares y mi familia tuvo que meter una casa al banco para poder sacar un crédito y hacer ese disco. Luego ya con ese disco me vine a México a tocar puertas, y era tanta la deuda que yo tenía que no tenía tiempo de meterle al proyecto y me dediqué nada más a trabajar en la música, a cantar en bares, en centros de espectáculos, en coros, en todo lo que hubiera en música. Era la primera vez que yo ganaba por cantar y yo me sentía emocionado, pero lo que ganaba me alcanzaba únicamente para pagar esa deuda que tenía. Me tardé varios años en pagarla. Hasta hace como dos años me liberé de esa deuda y ya pude comenzar a hacer los vídeos y a trabajar en mis nuevas canciones.

¿Ya recuperó la casa?

Ya, ya logramos pagar eso. Hubo veces en las que no alcanzaba porque era demasiado. Yo tenía que pagar al mes para poder levantar ese crédito hasta $800 dólares de puros intereses. Pagué el doble. Me hubiera hecho cuatro discos con eso jajaja.

El disco se llama “Sobreviviendo”, ¿sigue sobreviviendo o ya está mucho mejor?

Pues ya no, ahora ya estoy disfrutando. Hoy si hiciera un disco se llamaría “disfrutando” porque hoy por hoy me puedo dar el gusto de vivir sin la preocupación que tengo que pagar alguna deuda grande. Tengo ahí mis compromisos que uno va adquiriendo, pero ya no hay una casa de por medio que esté bajo esa responsabilidad.

¿Ha decidido quedarse a vivir en México definitivamente?

Es que yo en El Salvador no tengo nada, tengo mi ombligo no más y mi familia que está por allá, pero en cuestión material no tengo nada. Yo comencé a echar raíces aquí en México, a buscarme la vida porque vi que aquí era más sencillo vivir de la música y otros negocios. No sé es como un sentimiento encontrado porque cada vez que voy a El Salvador me cuesta hacer la maleta para regresar. Yo me imagino que en un futuro si la situación llegara a mejorar en la cuestión de la música podría regresar. Lo que más extraño es mi familia por lo demás somos muy parecidos a México.

Pensé que diría lo que más extraño son las pupusas jajaja…

Pues es que no extraño eso porque yo cocino mucho. Yo puedo cocinar.

A vaya es cocinero…

Claro, yo hago yuca con chicharrones, de todo. Yo cocino mucho por eso es que no extraño tanto eso.

¿Lo de cocinero lo prendió de su mamá o fue chef en algún momento de su vida?

Mi mamá es la que tiene el sazón. Por ella es que canto, por ella es que cocino, por ella es que yo soy la persona que soy. Ella es la que siempre estuvo apoyándome en todo. Mi papá si me apoyó, pero mi papá era un señor mucho más tradicional, quería una carrera universitaria, él no creía en esto de los sueños, y entonces por ese lado quien me dio las alas fue mi mamá.

El salvadoreño tiende a ser machista y el mexicano no se diga, me imaginó que si cocina es porque está solo por esas tierras…

No, no, a mí siempre me ha gustado cocinar, siempre me ha gustado la cocina. De hecho yo cuando regreso a El Salvador yo soy el que me encargo de hacer la cuajada en mi casa. A buena mañana voy a traer la leche allá en San Alejo y a cuajarla para tener cuajadita ya para el almuerzo. Mi mamá no ha sido una mujer machista. Ella lo primero que nos enseñó a nosotros fue a planchar y a lavar. Por eso es que a todos mis hermanos nos cuesta estar con una persona porque sabemos todo respecto a la casa. No dependemos de absolutamente de nadie para que nos esté haciendo las cosas. Se me hace una dejadez de una persona que no sepa cocinar, que no sepa hacer sus quehaceres.

Acá se tiene mucha rivalidad con los mexicanos, sobre todo en fútbol ¿Cómo le ven los mexicanos a usted?

Fíjese que yo siempre he estado muy agradecido con el mexicano porque ha sido gente que me ha apoyado mucho. Cuando yo cantaba en bares ha habido de todo. Habido gente pura mierda y gente que ha sido como un ángel para mí. Hay gente buena y mala en todos lados, pero siempre me he sentido querido, siempre me he sentido apoyado. Siempre he tenido la bendición de que la gente aquí cuando me escucha cantar se interesa y me busca para preguntarme donde estoy cantando, donde me pueden escuchar, donde pueden comprar mi música. Es ese tipo de apoyo el que nosotros como hacedores de música necesitamos, ese apoyo real que no solo se queda en la palmadita y en decir: que bonito cantas, felicidades. No, acá es gente que compra la entrada, que compra tu música, que está pendiente de lo que estás haciendo. Esa es la gente que he conocido aquí en México.

Leí por ahí una frase que alguna vez escribió en redes que dice: “el pájaro no es del nido en que nace sino del cielo en que vuela”, y ciertamente usted está radicado en México, pero últimamente lo veo más arraigado a El Salvador…

Es que no es que uno no se sienta llamado por su tierra. Nosotros los hacedores de música, los hacedores de arte tenemos la responsabilidad de crear contenido que quede para la historia del país y anteriormente yo no tenía esa visión. Yo gracias a vivir afuera es que me di cuenta que la mayor fortaleza que tenía como artista era ser salvadoreño porque eso me hacía completamente diferente al resto de personas que está aquí luchando, porque tienes gente de todo el mundo. Cuando yo digo soy salvadoreño ahí la cosa cambia porque resulta un tanto exótico, llama uno más la atención y puede uno destacar por el hecho de venir de un país y dejar todo para venirse a buscar la vida.

Tiene uno una historia que contar que le genera un poco más de interés al público. Yo con El Salvador tenía esa deuda, y si bien uno se va porque quiere crecer como artista, porque no hay oportunidad o por la famosa zancadilla que en El Salvador era muy común, que es muy común todavía,  pero yo tengo un compromiso con el país, con la patria, con la gente, con el pueblo. Yo creo que los artistas allá no sobresalen porque no se ha invertido en una identidad de país, no se le ha enseñado al salvadoreño que lo suyo es bueno, que lo suyo está a nivel de cualquiera de otro lado y esa falta de identidad es lo que ha hecho que a los artistas nos cueste tanto.

Es cuestión que la gente nos regale su confianza, tenemos la calidad de cualquier persona de fuera. Incluso yo me atrevería a decir, y no lo digo por mí, que tenemos más calidad que gente que llega a dar espectáculo a El Salvador y se quedan borrachos arriba del escenario, no terminan de dar el concierto u ofenden al público salvadoreño. Ahí tenemos al maestro Álvaro Torres que es un luchador, un guerrero, su calidad es calidad internacional y él es fiel retrato de eso que lo estoy diciendo. Pero por no tener una identidad muy bien definida pensamos que lo que es salvadoreño no tiene calidad.

¿Bendita Tierra es pago a esa deuda? ¿Es un reconocimiento a sus raíces?

Sí, exactamente. Esto surgió porque aquí en un bar donde estaba trabajando me despidieron porque yo tenía facciones indígenas según lo que me dijeron. Me hacían comentarios que no me asoleara, que usara bloqueador cuando fuera a la playa porque me estaba viendo muy moreno. Al final me despidieron y me dijeron que mi perfil era muy mexicano.

Los dueños del lugar era gente muy blanca, y yo tenía el perfil demasiado mexicano, muy indígena y que por eso no daba para el lugar. Yo recuerdo que eso me causó mucho daño en el sentido que nunca me había visto en mí esa parte indígena. Esa parte indígena mía nunca la había visto. En El Salvador nosotros asumimos que no tenemos esa parte indígena, cuando (en realidad) somos un 80 por ciento indígenas.

Fue entonces que comencé yo a profundizar y me apasionó el tema, la situación que ha vivido El Salvador y ver como nosotros hemos negado esa parte indígena que tenemos dentro de nosotros. Es ahí donde me empiezo a empilar con el proyecto y a ponerme como reto que tenía yo que aportar algo al país, que todas nuestras tradiciones sean mostradas, que sean un símbolo de orgullo para el país, que la lengua nahuat sea parte de nuestra cotidianidad  y sentirnos orgullosos de todo eso. Así que comencé a investigar los tomos de “María de Baratta”. Una musicóloga salvadoreña que se fue a las comunidades indígenas y transcribió la música de los pueblos indígenas de El Salvador y las pasó a partituras.

Ahí describe una serie de instrumentos musicales como el teponahuaste, las ocarinas y otros instrumentos que yo retomo para ser el arreglo de “Bendita Tierra” y re fusionarlos con contrabajo, con guitarras, con ukelele y con trompetas. La idea era hacer esa fusión un poco más moderna, pero sin perder esa base musical de los instrumentos prehispánicos y hablando de una letra de una cotidianidad que es nuestra. Y sin pretender nada más que el sentir, fue como hacer un paseo por el país. La verdad es que estoy muy agradecido con los demás compositores del tema que me ayudaron a elaborar la idea de “Bendita Tierra”.

Manu Moreno, que es argentino, mi productor, Pedro Dávila que es compositor mexicano y Omar Medina. Fuimos cuatro compositores. Este tema fue realmente para mí un agasajo, fue reconectarme con el país; y hacer el vídeo ya no se diga. Cada lugar que visitaba era volverme a enamorar de El Salvador y decir yo puedo vivir aquí, yo quiero vivir aquí, yo viviría aquí.

“Patria Querida” de Álvaro Torres se ha vuelto un himno en El Salvador, ¿espera que en algún momento “Bendita Tierra” alcance esas dimensiones?.

“Patria Querida” fue una canción que yo canté en mis inicios. Las canciones de Álvaro fueron canciones que a mí me abrieron puertas. En los concursos yo canté canciones de Álvaro y “Patria Querida” fue una de estas canciones que yo canté en el Primer Festival Juvenil De La Canción. El maestro Álvaro y sus canciones siempre ha sido un modelo a seguir. Cantar con él, y que en el pasado concierto que se hizo en El Salvador él cantara conmigo mi canción “Bendita Tierra” fue maravilloso. El maestro nunca ha cantado canciones de nadie más. Del único que cantó fue de Juan Gabriel, y en esta ocasión que cantara una canción mía pues imagínese como me siento, pues emocionado porque es un sueño cumplido.

En México ¿usted está cantando su propia música o canta cover también?

Es que es difícil de entender el panorama musical de acá. Acá si por ejemplo usted hace teatro musical usted monta un repertorio del proyecto  al cual se está metiendo y ahí tiene un tipo de repertorio que no es suyo. Si usted se presenta en un centro de espectáculo nocturno, usted canta música de México e internacional, entonces ahí tiene otro tipo de espectáculo; si usted se presenta en un evento oficial que es invitado ya como artista, a una feria de pueblo o algo oficial, ahí usted se presenta como usted, se presenta como un artista y presenta sus canciones  junto con el discurso que lo acompaña del país donde usted llega.

Entonces México tiene esa posibilidad de darle a usted una infinidad de oportunidades. Eso sí yo no le aturro la cara al trabajo. De cuando yo trabajaba en la noche, por ejemplo, dejé muchas amistades que hoy en día me dicen: Arqui, tenemos una fiesta en mi casa y te queremos escuchar, vamos invitar amigos; entonces voy yo con mi banda y montamos un repertorio de los clásicos: de Enmanuel de Mijares, de todos estos que han sido escuchados a nivel internacional. Yo siempre que se trate de trabajar y cantando  yo digo va, yo no tengo problema en eso, pero si, no se compara cuando uno canta su propias canciones.

Y en México ¿ha vivido solamente de la cantada o ha hecho otro tipo de trabajo?

Estuve 10 años viviendo de la música, y hace como tres años decidí comenzar un proyecto de rentar apartamentos para turistas, usted sabe que como salvadoreños nos rebuscamos jajaja. Eso es algo que nos define como salvadoreños, siempre andamos en la rebusca, en la cachada, viendo de donde podemos hacer negocio, y entonces pues vi esa oportunidad y me ha ido muy bien.

¿Los apartamentos son suyos?

Sí bendito Dios. Bueno ahí se van pagando de la renta. Bueno es como un pequeño hostal, pero más moderno.

¿Qué le ha dado la música hasta hoy?

Pues me ha dado la oportunidad, el otro día alguien estaba comparándome con este muchacho que se acaba de hacerse viral, el “Gran Luigi”

Foto de archivo | El Metropolitano Digital

Ah, el niño…

Sí, un niño que creo que tiene ocho años o algo así. Yo vi los vídeos muy talentoso. Entonces alguien ponía en comparación que este niño tenía un video grabado con un celular, y que tenía seis millones de vistas, y mi vídeo que es una gran producción tenía un millón 600 mil vistas, que quién de los dos era más exitoso. Digo yo que cada persona define el éxito de una manera diferente, y para mí el éxito no son los likes ni las vistas, tampoco es el dinero. Para mí el éxito era poder vivir de la música y yo llevo ya 15 años viviendo de la música.

El éxito para mí es subjetivo, cada uno valora cosas diferentes yo valoro tener mis plantas, tener peces y recoger agua lluvia, reciclar y ser consiente con el medio ambiente, no me fijo así en cosas tan materiales.  Si las oportunidades me ponen en un lugar pues bienvenido sea, pero no es algo que a mí  me quite el sueño. Tampoco (me interesa tanto) si el vídeo se vio  o se compartió tantas veces. Yo siempre le he dado ese consejo a todos, les he dicho que la música no se trata de visualizaciones. La música se trata constancia, de mucha pasión, de dar mucho trabajo. Siempre hay jóvenes que me escriben a las página de Internet y me preguntan: ¿cómo me puedo ser famoso?, y yo les digo: ah no, ahí ya empezaste mal, con eso de ser famoso; si quieres ser famoso pues ponéte a hacer cualquier bayuacada en YouTube y ahí te vas a hacer famoso; pero si lo que quieres es la músicas lo primero que tienes que hacer es prepararte.

¿Para ser famoso ya no necesita ser músico, basta una bayuncada?

Con cualquier bayuncada usted la cuelga a You Tube y se va hacer famoso. Allá (En El Salvador) habrá gente que a eso le llame ser exitoso, jajaja, pero para mí no lo es.

La música sin duda le habrá dado placeres ¿Cuáles son los placeres más grandes que ha tenido? ¿Con que músicos se ha encontrado en el escenario?

Álvaro Torres, definitivamente Álvaro Torres. Era el sueño que yo tenía de conocer y poder compartir con él. Le digo a mí  no me alcanza el agradecimiento para el maestro Álvaro. A mí me costó diez años poder estar a la par de Álvaro Torres, no a la par de lo que es él como artista, que no se mal interprete, si no de estar juntos, de compartir.

De compartir un escenario…

Sí de compartir escenario, de platicar y tenerlo aquí cerca. Sabe fue muy cómico como nos conocimos.

Cuente…

Él se presentó  en San Alejo mi pueblo y pues a mí  me invitaron a cantar ahí también, y resulta que uno de mis hermanos, tengo nueve hermanos, era el responsable de llevarlo al hotel  a San Miguel, y viene él y se lo roba cuando lo llevaba para San Miguel.  Le dice: deme nomas cinco minutos de su tiempo lo quiero llevar a mi casa y pues lo lleva y estaba ya toda la familia esperándolo.

Teníamos pupusas, teníamos cuajada, queso fresco, tortilla recién hechita, lo estábamos esperando con comida y con un chancho asado; y pues Álvaro cuando llegó emocionado, contento. Esa vez fue la vez que lo conocí y desde allí él siempre ha estado apoyándome en lo que ha podido, en darme la oportunidad compartir mi música con su público e invitarme a cantar. Cada vez que Álvaro me invita a cantar con él, es tan generoso en el escenario que, a mí lo que me ha dicho es: esto es tuyo disfrútalo, brilla, brilla no más, y pues él  se hace hacia atrás para que uno se vaya al frente del escenario y se pueda explayar como un artista, eso es algo que se agradece.

En Latin American Idol le vi recibiendo consejos del maestro Montaner

Si, de Ricardo Montaner, de Franco de Vita, de Enmanuel, pero para mí, mi artista, mi artista es Álvaro Torres.  Él es mi artista.

Usted ¿Qué música escucha? ¿Hay artistas preferidos?

Fíjese que depende el humor, de los ánimos. Me gusta escuchar la música nueva, las propuestas que salen, pero me gusta más el artista independiente, el artista que es más como sencillo; no el artista que está en la radio, si no el artista que tiene una historia parecida a la mía y que está luchando. Me gusta escuchar esa música que se siente que tiene más que decir, que siente que le está costando a ellos mismos y de donde podemos nutrirnos. El artista de radio la mayoría de veces, son productos que llegan allí y los ponen, los arman, que tienen muy poco de lo que ellos son.

¿Cómo definiría su estilo musical?

El primer disco fue netamente pop, de pop rock latino.

¿Me habla de “Sobreviviendo”?      

Sí, “Sobreviviendo”. El segundo, “Bendita Tierra”, creo que para donde yo voy más jalando ahorita se le llamaría fusión “folk pop”. Ahorita ya estoy trabajando en el próximo tema que es un homenaje a las madres. En esta ocasión es una canción que compuso un gran amigo mexicano, Daniel, él ha hecho esta canción y es una canción que igual tiene un lenguaje muy cotidiano y yo he estado filmado con las madres de emigrantes desaparecidos. Año con año madres Centroamericanas y de México hacen un recorrido desde los países de orígenes hasta la frontera para buscar a sus hijos que desaparecieron cuando van rumbo a Estados Unidos. Ya son dos años que yo participo yendo a cantar, llevándoles un rato de alegría en esa travesía porque ellas vienen preguntando en cárceles, en hospitales y en albergues con las fotos de sus hijos en el pecho por si alguien los ha visto. Y pues a mí me pareció que es una historia que se tenía que contar, que se tiene que decir, y que quizá a través  del vídeo se podría encontrar una de estas personas. Estoy trabajando en ese material.

Me imagino es un disco que saldrá el próximo año…

No, es que hoy en día como independientes ya no hacemos discos porque no nos alcanza el dinero para eso. Lo que hacemos es trabajar tema por tema. Se va produciendo el tema y se le hace el video y se le hace la promoción.  Así es como nos alcanza. Ya no podemos grabar 5 o 10 canciones de una sola vez porque es muchísimo dinero al nivel que yo produzco. Yo trato de invertirle mucho en la parte musical porque creo que es importante dar esa calidad a la gente.

Mucho artista pop, háblese de Enrique Iglesias, el grupo Reik, se están tirando  al reggaetón ¿Qué le parece a usted ese género? ¿En algún momento se le ha pasado por la mente el cantar algún tema de reggaetón?

Veo que muchas personas sataniza al reggaetón, pero el reggaetón es un ritmo que viene desde África y el reggaetón es un ritmo precioso, que nosotros que tenemos el alma latina y caliente nos da de bailar. Lo que si yo no haría es poner letras misóginas, no pondría cosas que no tengan contenido, es lo único que yo no haría, pero en la cuestión del ritmo creo que esta genial. Si trataría yo que tuviera un contenido la letra. Que no fuera solo de menear aquí, menear allá y ya estuvo, si no decir algo valioso, algo que aporte.

A ver cuénteme y a usted ¿cuándo le nace esa idea de ser artista, de ser músico?  ¿A qué edad?

Me nació desde pequeño porque mi mamá tocaba la guitarra. Cuando yo tenía como 5 años, ella tocaba la guitarra y lloraba porque ella se dedicaba a la música cuando estaba joven, pero al casarse mi papá le prohibió que siguiera en la música. Ella volvió a la música hasta cuando uno de mis hermanos mayores se fue a Los Estados Unidos, y le mandó una guitarra. Entonces ahí mi papá ya no pudo quitarle la guitarra, ya era una señora. Yo tenía como cinco años y pues ahí fue donde me apasiono la música.

¿Ella qué tocaba?

Tocaba boleros. De aquellos como “Sol Sin Retoño”, mucho de esos boleros de esa época, muy antiguos.

¿A usted le apasionaba esa música o prefería otro tipo?

Me encanta esa música, yo de hecho cuando tengo fiestecitas me pongo mis boleros de esa época y disfruto porque es la música que yo crecí escuchando con mi mamá. De pronto a veces hasta brindo porque me recuerdo a esa época que yo soñaba con dedicarme a esto.

¿La primera canción que cantó de niño cuál fue?

Una canción que creo era Roberto Carlos, que se llamaba “La cobardía” y que dice: esta cobardía de mi amor por ella, hace que la vea igual que a una estrella, tan lejos, tan lejos de la inmensidad, esa era jajaja.

Jajaja, y ¿Qué edad tenia?

Yo creo que tenía como tres o cinco años. Yo siempre fui muy adelantado a mi época. Yo no jugaba con carritos, ni con nada de eso, yo jugaba a cantar.

A propósito ¿Cuáles eran sus juguetes de niño?

Pues era agarrar un cepillo de pelo y ponerme a cantar. Teníamos un palo de almendras en mi casa y yo me subía a ese palo y pasaba cantando toda la tarde jajaja, y mí mamá me silbaba y me decía: niño, cipote ven a comer jajaja.

Jajaja los cepillos de los que hablan eran unos peines de madera que tienen unas cerdas como que son palos de fósforo…

Exactamente de esos cepillos. Pues ahí me la pasaba y yo me imaginaba que ahí arriba de ese árbol de almendra era el escenario. Era con lo que yo soñaba, siempre fui muy enfocado en eso.

¿Nunca trabajó la tierra? ¿No le tocó hacer milpa?

Fíjese que a mí no me tocó. El negocio que tenía mi papá era una quesería, pero (llegué) en los últimos años de ese negocio y como que ya no me tocó, aunque si aprendí a hacer todo, por eso sé hacer cuajada, sé hacer quesos, y sacar la crema porque si lo aprendí de verlo.

¿Tenían vacas o compraban la leche?

En esa última época mi papá lo que hacía era recoger toda la leche que se producía en San Alejo. Él la compraba y ya luego él sacaba todos los derivados de la leche.

Se libró de ordeñar…

Me libré de ordeñar, pero lo sé. Lo sé porque mi mamá tuvo vacas y cabros después, entonces pues era parte del oficio, del quehacer.

En la capital está de moda que se sacan las cabras a la calle y venden los vasos de leche…

Sí y es una gran cosa. Mi mamá nos daba cruda la leche jajaja.

¿Se alimentó con leche de cabra?

Si de todo. Si es que allá en el pueblo no había hambre. Yo no recuerdo que haya pasado hambre nunca, siempre hubo abundancia aunque nosotros siempre fuimos humildes.

¿Usted cómo fue en sus tiempos de escuela? ¿Lo buscaban para que cantara?

No yo era muy penoso, era muy humilde, muy apartado. Cualquiera hubiera podido decir que yo era raro y si era raro porque yo solo me juntaba con gente mayor porque mis temas de conversación no tenían nada que ver con lo que los niños de mi edad hablaban.  Yo no miraba muñequitos, no jugaba en el suelo porque nunca me gustó y entonces pues nunca tuve afinidad con los niños de mi edad. Siempre platicaba con gente adulta y era muy apartado. Yo me imagino que los niños de mi edad decían: este cipote es raro jajaja.

Hoy como artista debe ser extrovertido ¿tuvo alguna etapa de noviero?

Pues no. No, no, no, nunca lo fui. Siempre estuve enfocado en la música. Esa fue mi parte pasional. Nunca fue buscar, siempre me he sentido bien estando yo solo conmigo, y cuando ha llegado (el amor) pues bienvenido sea, no es algo que he buscado.

Aparte de la música ¿No tenía más sueños de niño? 

Viajar es algo que quería hacer de niño, y ahora lo estoy haciendo. La música me ha dado la oportunidad de conocer otros países, otras culturas y conocer gente talentosa.

¿Le falta algo para sentirse realizado como músico, un tema que sea boom quizá?

Yo desde hace años me siento bendecido y realizado. Cuando yo hago un proyecto, a la primera persona que yo prendo satisfacer es a mí. Es sentirme conforme con lo que estoy haciendo y saber que lo que estoy haciendo está aportando independientemente el resultado que vaya a obtener. Yo a la hora de sacar ese proyecto tengo que estar seguro que eso tiene algo y no pretendo ganar premios ni que me den reconocimientos. Eso no es algo que a mí  me quita el sueño.

Pero la mayoría de artistas siempre esperan esa canción boom…        

Pues no, yo  nunca he tenido ese tipo de aspiraciones. Hay una niña con la que me comunico mucho, que la conocí cuando yo cantaba en los Teletones de El Salvador, hoy ya no me invitan porque estoy vetado ahí.

¡En serio!

Sí. Pues esta niña se llama Alejandra Quintanilla, cuando la conocí tenía como 12 años y tenía parálisis y hace tres años la volví a ver y ya es una señorita. Entonces para mí por ejemplo que esta niña me diga: gracias por tu música, gracias por darme la motivación de levantarme todos los días y de ponerle ganas a la vida, creo que es el mayor reconocimiento que uno puede tener haciendo música. Creo que ningún premio se compara con este tipo de palabras que las personas nos regalan. Con “Bendita Tierra” hubo infinidad de compatriotas que me escribieron de Singapur, de Canadá, de Estados Unidos, de Europa. Me dejaban mensajes llorando diciéndome: púchica cipote me has hecho llorar con esta canción porque volví a sentir a mi país con esta canción. Entonces que le digan estas cosas tan bonitas y que lo llenen de bendiciones creo que es el reconocimiento más grande que uno puede tener.

Y bueno la “bendita tierra” salvadoreña espera le cante este sábado y domingo…

Sí, es primera vez que en 15 años me están contratando para ir a cantar mi música. La primera fue el 15 de septiembre, la segunda fue con Álvaro Torres y esta es la tercera que puedo cantar “Bendita Tierra” después de 15 años de lucha y trabajo.

Dicen que nadie es profeta en su tierra, pero usted lo está logrando…    

Yo no sé si profeta. Es que mire hay un detalle, cuando decimos de que no ha habido apoyo (para el artista local) no es por la gente sino por ejemplo de las radios. Las radios nunca han puesto nuestra música,  hasta el día de hoy es raro que una radio coja una canción de un salvadoreño y la ponga  a sonar. Yo no sé si usted sabe pero a nosotros primero para ponernos en una radio nos ponen a competir entre otras canciones salvadoreñas y la que resulta ganadora es la que meten al listado de programación. Entonces nosotros tenemos como doble filtro. Yo la verdad ahora si que no tengo tiempo para estarle lamiendo las nachas a nadie jajaja. Bienvenido aquel que quiera poner mi música, yo estoy a las órdenes a cualquier invitación a la radio, pero ya no busco. Yo al principio de mi oficio como músico yo hacía eso de ir a las radios, de llevar mi disco.

¿Recibió portazos?

Sí muchos. Solo una radio tocó mí música. Fue la Globo. La Globo puso mi canción “Lágrimas” y estuvo tres meses en primer lugar. Eso es lo único que le falta a la música salvadoreña, que le den la oportunidad de ser escuchada. Que no se piense que porque es música de salvadoreños no va a gustar; pero esa ha sido la mentalidad desde los tiempos de Álvaro, desde que él empezó hasta la fecha.

De sus canciones ¿Cuál consideraría la mejor?     

Pues todas son especiales, todas son queridas, son apreciadas.  “Bendita Tierra” por ejemplo me ha dado muchas cosas porque fue como conectarme con el país que yo dejé atrás y que en algún momento llegué a estar resentido por haberme tenido que ir. Hoy ya me saque ese resentimiento, se me hizo más fácil gracias al cariño de la gente. No es fácil dejar la familia, venir a un país que uno no conoce, tener que venir a un país que no es el nuestro, dormir en el suelo y aguantar hambre. Esas son cosas que a uno le generan resentimiento, pero luego al ver el cariño de los compatriotas  va desapareciendo.

¿Le tocó vivir situaciones como dormir en el suelo, aguantar hambre?

Sí, a mí el primer mes me tocó dormir en el suelo porque yo solo venía con $200 dólares y sin trabajo, y pues no tenía para comprarme una cama así que me tocó dormir en el suelo hasta que pude comprarme mí primera cama que fue lo único que pude comprarme en cinco años.

¿Dónde vivía? ¿Alquilaba o vivía con algún amigo?

Fíjese que quedaron de llegarme a traer unas personas al aeropuerto y nunca llegaron. Esa noche me quedé en el aeropuerto hasta que le hablé a una amiga venezolana que estaba acá y ella me recibió en su casa. Ahí estuve algún tiempo hasta que ella se agarró un su novio. No podía estar más ahí porque iba ser un mal tercio.

¿Ella era su novia?       

No, no, no éramos amigos. Compañera de Latin Américan Idol que había llegado ahí buscando el mismo sueño de la música. Así que cuando llegó su pareja tuve que buscar otro lado porque dicen que el muerto y el arrimado después de tres días ya apestan jajaja. Pero agradezco todo eso hasta el día de hoy porque cada vez que yo tengo una oportunidad de subirme a un escenario me recuerda todo lo que tuve que hacer y disfruto muchísimo el escenario porque yo creo que un músico que no ha pasado hambre no es músico. Así lo veo yo.

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