Pac-Man, un icono de los videojuegos, cumplió 40 años

Pacman

Por Albert García | La Vanguardia 

La llamada “fiebre de Pac-Man” empezó a extenderse el 22 de mayo de 1980. Ese día, en un cine del popular barrio de Shibuya, en Tokio, la compañía de desarrollo de videojuegos Namco instaló la primera unidad de una máquina recreativa que cambiaría para siempre el por entonces incipiente mundo del videojuego. Ese día nació Pac-Man, la primera gran estrella del nuevo medio interactivo, una glotona bola amarilla que se convertiría en un icono del imaginario colectivo y que justo esta semana celebra su 40 aniversario.

El personaje creado por el diseñador japonés Toru Iwatani no tan solo protagonizó el videojuego arcade de mayor recaudación de la historia —se distribuyeron 400.000 máquinas en todo el mundo— sino que, directamente, se convirtió en un fenómeno de la cultura popular que todavía hoy sigue vigente. Coincidiendo con la efeméride, el ahora gigante del entretenimiento Bandai Namco ha anunciado el inicio de todo un año de celebraciones para conmemorar este hito.

A diferencia de otros juegos de su época, Pac-Man no intentaba emular un deporte o la guerra. Tampoco se inspiraba en relatos de ciencia-ficción. El suyo era un concepto completamente original, uno surgido de la voluntad de crear un videojuego capaz de llegar al mayor público posible. Fue así como, alrededor del concepto “taberu” (“comer” en japonés), Iwatani y su pequeño equipo crearon un juego que rompió las barreras demográficas y que, sobre todo, destacó por la facilidad a la hora de jugar.

Ni siquiera requería que el jugador se preocupara por pulsar botones. Con la única ayuda del joystick, los jugadores podían recorrer un laberinto de neón comiendo todos los puntos mientras esquivaban a los fantasmas Blinky, Pinky, Inky y Clyde. Pero es que además de por su magistral diseño, el juego fue innovador por el uso de pequeñas secuencias humorísticas entre niveles. De hecho, ligado a este desenfado, la estética adorable de sus personajes propició una auténtica fiebre de merchandising y productos asociados.

Sobre este fenómeno de los salones recreativos y de la cultura pop en general se ha hablado largo y tendido. Las anécdotas clásicas, como el hecho de que el juego se creó pensando en el público femenino, o como una pizza a la que le faltaba una porción inspiró la forma de su protagonista, son de sobras conocidas. Son el tipo de leyendas que suelen rodear a los grandes hitos de los orígenes del videojuego, desde la primera máquina “estropeada” de Pong (1972) hasta la supuesta escasez de monedas que provocó Space Invaders (1978) en Japón.

Pac-Man es también uno de esos pocos juegos cuyo impacto en la cultura le ha valido su propio sobrenombre, ese famoso “comecocos” que para muchos resultará más familiar que su título original. Curiosamente, hasta hace poco Iwatani no sabía que su juego era conocido con este otro nombre. “No sabía que se le llamaba así, ayer me lo dijeron por primera vez y fue una gran sorpresa”, afirmó en una entrevista a La Vanguardia concedida durante la visita del creativo a la Barcelona Games World celebrada en 2017.

El mueble original de la máquina recreativa de Pac-Man en el expositor de Namco en la Barcelona Games World 2017

El mueble original de la máquina recreativa de Pac-Man en el expositor de Namco en la Barcelona Games World 2017 (Albert García)

El enorme éxito de Pac-Man puede ser la razón por la que Iwatani tampoco continuó desarrollando muchos más juegos diferentes, algo parecido a lo que le pasó a Tomohiro Nishikado cuando creó el icónico Space Invaders (1978), el juego de “los marcianitos”. Otro de los éxitos de Iwatani fue el revolucionario arcade de carreras Pole Position (1982), pero su principal ocupación a partir de entonces fue desempeñar un rol como directivo en Namco y, más recientemente, dar clases en la universidad.

Lo simple permanece para siempre”, dijo Iwatani en referencia a su creación en otra de las entrevistas que ha concedido a este diario. No hay duda de que ese el gran secreto detrás de juego que 40 años después sigue siendo igual de divertido.

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