Entre los dos suman 21 títulos y es el partido que más veces (28) se disputó en la competencia. Cuando se habla de la historia de la Champions League, Real Madrid y Bayern Munich son dos referencias ineludibles: ambos protagonizaron páginas memorables, son historia y presente.
Un choque entre gigantes, entre potencias que no se conforman con sus ligas locales, sino que sienten como un mandato el objetivo de hacer cima en Europa.

Cuando comienza la Champions League, la mirada de Real Madrid y Bayern Munich es a largo plazo, se proponen transitar una ruta que, como mínimo, los conduzca a la final. Cualquier desvío o salida a la banquina restará a la hora del balance al final de la temporada. Real Madrid y Bayern Munich también representan la fortaleza de un modelo de gestión ante el avance en los últimos años de capitales estadounidenses y árabes para hacerse de la propiedad de los clubes. Ambos siguen sustentándose en una gran masa societaria, con presidentes nacionales, sin accionistas.
Son clubes marca-país, por eso cada vez que se enfrentan la cartelera de la Champions les hace un lugar especial, destacado. Así ocurrirá este martes, en la ida de los cuartos de final, en el Santiago Bernabéu, a las 16 de la Argentina (televisa ESPN). El desquite queda para el miércoles 15, en el Allianz Arena de Munich.

“Es el partido más difícil que uno puede tener en Europa”, expresó Vincent Company, entrenador de Bayern. “Bayern está haciendo una temporada excepcional a nivel de juego y de resultados, seguramente es el equipo más regular de Europa», fue la valoración de su colega Álvaro Arbeloa.
Hasta aquí, la trayectoria de los dos no fue paralela. Bayern finalizó segundo en la Liguilla de 36 equipos, con siete triunfos, una derrota (ante el puntero Arsenal) y la clasificación directa a los octavos final, etapa en la que barrió a Atalanta con un global de 10-2. Lo de Real Madrid fue más pedregoso. El noveno puesto en la Liguilla lo llevó a los playoffs de los 16os de final, ya con Arbeloa en lugar del despedido Xabi Alonso. A los dos triunfos contra Benfica le siguieron, en octavos, las dos mejores actuaciones en el año: las victorias para eliminar a Manchester City.






