Groenlandia desafía las ambiciones de Trump y reafirma que su autodeterminación “no se negocia”

La Nación

La reciente visita de una delegación estadounidense a Nuuk, la capital de Groenlandia, volvió a exponer las tensiones geopolíticas que atraviesan el Ártico. El primer ministro groenlandés, Jens-Frederik Nielsen, recibió a Jeff Landry, enviado especial del presidente Donald Trump, en un encuentro que describió como “respetuoso” y “positivo”, aunque dejó en claro que la posición del territorio no cambió.

Las autoridades groenlandesas dejaron en claro que el territorio no está en venta. Nielsen remarcó que el futuro de la isla debe quedar exclusivamente en manos de su población y reivindicó el derecho de Groenlandia a decidir su propio destino sin injerencias externas.

“El pueblo groenlandés no está en venta. La autodeterminación groenlandesa no es algo que se pueda negociar”, citó la televisión danesa TV 2 a Nielsen tras reunirse en la isla con el enviado, el gobernador de Luisiana.

Nielsen también reiteró que el pueblo groenlandés “busca una buena cooperación” con Estados Unidos, y señaló que su “reunión de cortesía” con Landry se llevó a cabo con “respeto mutuo y en un ambiente positivo”.

Las declaraciones llegan después de que la administración Trump reiterara su interés en tomar el control de Groenlandia por motivos de seguridad nacional. Tanto el gobierno local como Dinamarca rechazaron de plano esa posibilidad y remarcaron que la autonomía de la isla constituye una prioridad absoluta para sus habitantes.

El renovado interés de Washington por Groenlandia responde al creciente valor estratégico del Ártico. Trump justificó su postura al advertir que Rusia o China podrían intentar expandir su influencia sobre el territorio en el corto plazo. Sin embargo, expertos de la región relativizaron esas afirmaciones y recordaron que Groenlandia forma parte del reino danés, aliado de la OTAN, y mantiene una estrecha cooperación internacional en materia de defensa y seguridad.