Nicolas Cage oficializó su cambio de apellido para desligarse de la familia Coppola: “No quiero ser el primo payaso marginado”

La Nación

Durante décadas, Nicolas Cage supo construir una carrera repleta de éxitos: ganó un Oscar, protagonizó clásicos y se convirtió en una de las figuras más emblemáticas de Hollywood. Sin embargo, detrás de su nombre se esconde una historia familiar que el actor quiso dejar atrás. A los 62 años, la estrella formalizó legalmente el apellido artístico por el que se lo conoce.

Bautizado al nacer como Nicolas Kim Coppola, el artista, quien es sobrino del legendario director de cine Francis Ford Coppola, decidió cortar definitivamente con el peso de pertenecer a una de las dinastías más influyentes del cine y evitar las comparaciones.

Lejos de explotar ese vínculo, el protagonista de Adiós a Las VegasHechizo de luna y Educando a Arizona pasó gran parte de su carrera intentando despegarse de esa herencia. En una reciente entrevista con Variety, Cage explicó que en 2025 decidió oficializar el nombre con el que ya era conocido públicamente y convertirlo en su identidad legal definitiva. “Soy Nick Cage. Me cambié el nombre legalmente el año pasado. Soy Nick Cage en la vida real y soy Nick Cage en la pantalla”, afirmó.

Sin embargo, la razón detrás de su decisión fue más allá de una cuestión artística. El actor dejó una frase contundente sobre su experiencia a la hora de pertenecer a un clan cinematográfico tan reconocido: “Es mejor ser el patriarca de mi propia familia que el primo payaso marginado de la de otra persona”, subrayó.

Cage es hijo de August Coppola, hermano mayor de Francis Ford Coppola, y de la exbailarina Joy Vogelsang. Su árbol genealógico incluye, además, a Sofia Coppola, Jason Schwartzman y otros integrantes que forman parte de una de las familias más influyentes de la industria estadounidense.

Según contó el actor en algunas oportunidades, portar el apellido de su padre suponía para él una carga. Sobre ello, mencionó que el vínculo familiar generaba comentarios y prejuicios sobre cómo había conseguido algunos trabajos.

Uno de los episodios que terminó de convencerlo ocurrió mientras filmaba Picardías estudiantiles, en 1982, y aun portaba su apellido verdadero (de hecho, está acreditado en el film como Nicolas Coppola). Según recordó años atrás en una entrevista con Wired, las referencias constantes a las películas de su tío llegaron a agotarlo. “Me di cuenta de que no necesitaba esto”, recordó. La solución: buscarse otro apellido.