La Selección Nacional Sub-17 Femenina de El Salvador entra en la recta final de su preparación. Este jueves 22, la Azul y Blanco viajará a Curazao para disputar el Clasificatorio de Concacaf, torneo clave que otorga un boleto al Premundial de la categoría, programado para finales de marzo y antesala de la Copa Mundial Sub-17 Femenina Marruecos 2026.
El equipo salvadoreño quedó ubicado en un grupo exigente junto a Trinidad y Tobago, Curazao, Barbados y Guadalupe, en una fase donde no hay margen de error. El formato es claro y despiadado: solo el líder de cada uno de los seis grupos y los dos mejores segundos avanzarán al Premundial, instancia en la que se repartirán cuatro plazas mundialistas.
Antes del viaje, la Federación Salvadoreña de Fútbol (FESFUT) presentó oficialmente al plantel en conferencia de prensa. Al frente del proyecto está Debbie Gómez, una entrenadora que habla de proceso, convicción y futuro, acompañada por la capitana Valentina Alvarenga, símbolo de una generación que empieza a pedir pista.
“Sabemos que los rivales son bastante fuertes en el aspecto físico, pero consideramos que hemos tenido una preparación bastante buena”, afirmó Gómez, quien destacó que el equipo llega al clasificatorio tras diez microciclos de trabajo, un lujo poco habitual en estas categorías.
Ese recorrido permitió evaluar talento a gran escala. “Observamos a más de 72 jugadoras, más del 50 % reside en Estados Unidos e incluso tuvimos dos en Australia”, explicó la estratega. De ese universo salió la lista definitiva: 21 futbolistas en su mejor momento, no solo por nivel, sino por presente competitivo.
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El antecedente UNCAF y una base que ilusiona
El subcampeonato en el torneo de UNCAF dejó señales positivas. Gómez lo tiene claro: “Técnicamente el análisis fue muy bueno, pese a que solo fuimos con dos microciclos y con jugadoras que no conocíamos”. Y fue más allá al defender el logro regional: “Siempre digo que ellas fueron campeonas de Centroamérica, porque Puerto Rico fue invitado y no pertenece a UNCAF”.
La preparación no se detiene. Interescuadras, ajustes tácticos y una base ampliada forman parte del plan. “Hemos trabajado con 40 jugadoras; solo viajan 21, pero todas son parte del proceso”, subrayó la entrenadora.
Un proyecto con mirada a dos años
Más allá del clasificatorio, el mensaje es claro: esto no es un equipo de paso. “Tenemos una Sub-17 para dos años. Hay muchas niñas nacidas en 2010; incluso nuestra capitana es 2010”, apuntó Gómez, reforzando la idea de continuidad y crecimiento.
El plantel mezcla realidades y experiencias: ocho jugadoras residen en El Salvador y 13 en Estados Unidos, mientras que 11 futbolistas son nuevas dentro del proceso, una señal de renovación y amplitud de scouting.
Un vestuario unido y con ambición
Desde adentro, la voz de la capitana refleja el sentir del grupo. “Estamos muy unidas, muy enfocadas en lo que queremos, que es ganar. Nos hemos unido muchísimo”, aseguró Valentina Alvarenga, dejando claro que la fortaleza emocional es una de las cartas del equipo.
Rivales duros, pero sin miedo
En el análisis del grupo, Gómez fue directa: “Los equipos a vencer serán Trinidad y Curazao, este último por ser local”. Pero también dejó el mensaje que define al fútbol: “Dentro de la cancha son once contra once”.
El Salvador ya está en modo competencia. Con preparación, talento joven y un proyecto que mira más allá del corto plazo, la Sub-17 Femenina se lanza al desafío de Concacaf con un objetivo claro: seguir creyendo y competir por un lugar entre las mejores del mundo.





