El arquero argentino Esteban Andrada, de Zaragoza, recibió una fuerte suspensión de 13 partidos (12 + 1, según la letra fría de la sanción) por la trompada que le propinó en la cara al defensor rival Jorge Pulido en el partido entre Huesca y Zaragoza, por la segunda división de España.
Los “doce partidos de suspensión son por agredir a otro jugador”, indicó el Comité de Disciplina del fútbol español, castigo al que se le suma otro encuentro por la doble amonestación recibida antes de la violenta agresión.
“Esteban está dolido por lo que sucedió. Me preocupa la persona porque es un ser humano, ha cometido un error y lo va a pagar”, expresó el entrenador de Zaragoza, David Navarro. Al margen de su defensa, no está claro si Andrada continuará en el club: hay versiones que indican que no volvería a actuar en la institución española.
En una rueda de prensa, Navarro añadió: “No puede pasar eso en un partido de fútbol y menos entre equipos aragoneses. Yo he visto crecer al Huesca y muchos aragoneses estamos orgullosos del Huesca. No entiendo esa rivalidad que se ha creado, debe haberla pero sin pasar unos límites, más allá de una acción puntual de una persona intachable que ha cometido un error muy grave y lo va a pagar. También hay más personas que cometen errores graves en ese partido, aunque no tengan la misma trascendencia, y también pagarán. Esa imagen nos mancha a todos y tenemos que darle una vuelta para que no vuelva a suceder jamás”.
El presidente de LaLiga, Javier Tebas, había opinado que Andrada debía recibir varios meses de castigo, por fuera del reglamento. El experimentado dirigente, que nunca pasa inadvertido, había calificado como una “auténtica barbaridad” la reacción del futbolista argentino.





