
LA NACION
Uno de los temas más conocidos que abordarán el presidente Donald Trump y su par Xi Jinping en el viaje del norteamericano a Pekín este 14 y 15 de mayo, será la cuestión de los aranceles para los automóviles chinos, especialmente los eléctricos. Pero son varias las áreas en las que China significa hoy una amenaza para el poderío económico norteamericano debido al boom que experimenta toda su producción.
En 1978 el PBI chino era apenas un 7 % del de Estados Unidos. Pero tras el inicio ese año del llamado proceso de “Reforma y Apertura” de Deng Xiao Ping, China fue desplazando (o superará próximamente) a Estados Unidos como líder mundial en varios rubros. De hecho, se proyecta que, impulsada por sus avances tecnológicos y de competitividad, China se convertirá en la principal potencia económica en algún momento de la próxima década.
Por ejemplo, hace medio siglo China tenía una industria automotriz paupérrima, con un promedio de un automóvil cada 5000 habitantes (todos en poder de la elite burocrática). En aquel momento Estados Unidos ya fabricaba a un ritmo de más de 30.000 coches por día con un auto cada dos estadounidenses.
Hoy la industria china produce un total 80.000 vehículos diarios (sumando automóviles y comerciales), frente a los 44.000 de Estados Unidos, con lo que el gigante asiático representa aproximadamente un tercio de la producción mundial de vehículos, y el 70% de los autos eléctricos.
La gran virtud china es la planificación. “Debemos adoptar una perspectiva a largo plazo, comprender las tendencias actuales y elaborar nuestros planes de forma acorde“, sostiene habitualmente Xi Jinping.
La gran deuda pendiente de China, es imposible obviarlo, sigue siendo su régimen autoritario que reprime cualquier disenso político, graves violaciones a los derechos humanos, a la libertad de prensa y religiosa, y enormes casos de corrupción que van acordes con el tamaño gigantesco de su economía.
Pero las siguientes son algunas de las áreas en las que, gracias a una planificación que mira más allá de lo inmediato, China se consolida como gigante, y lidera o achica rápidamente la brecha que la separa del resto del mundo.
Robotización industrial
En 1961, en lo que es considerado el nacimiento de la robotización industrial, Unimate, en Estados Unidos, fue la primera máquina autónoma que manipulaba piezas fundidas a presión en caliente -un trabajo peligroso para los seres humanos-, en la fábrica de General Motors de Trenton, Nueva Jersey.
La mitad de los robots industriales están en el gigante asiático, con 2 millones de unidades, cinco veces más que en Estados Unidos.
Por ejemplo la empresa Xiaomi, conocida en la Argentina por los teléfonos celulares y electrodomésticos, tiene en China enormes “dark factories” (fábricas oscuras), en las que los robots trabajan 24/7, sin necesidad de iluminación, ni cambios de turno. Y con un nivel de precisión imposible de alcanzar para el ojo humano, fabrican un teléfono celular por segundo.




