Marco Rubio acusa a élite militar cubana de profundizar crisis en la isla y propone “nuevo camino” entre EE. UU. y Cuba

Captura de pantalla del video de Marco Rubio

Por Liset Orellana, Corresponsal de Prensa en EE.UU

El secretario de Estado de Estados Unidos, Marco Rubio, emitió un mensaje dirigido al pueblo cubano en el marco de la conmemoración de la independencia de Cuba, en el que responsabilizó a la estructura militar y empresarial vinculada al gobierno cubano por la crisis económica y energética que atraviesa la isla.

Durante su declaración, Rubio sostuvo que las dificultades que enfrenta la población cubana, entre ellas los prolongados apagones, la escasez de combustible y alimentos, no son consecuencia del embargo estadounidense, sino del manejo interno de la economía por parte de la cúpula gobernante.

“El hecho de que no haya electricidad, combustible ni alimentos se debe a que quienes controlan su país han saqueado miles de millones de dólares, pero nada se ha utilizado para ayudar a la gente”, afirmó.

El funcionario estadounidense señaló directamente al conglomerado empresarial GAESA, vinculado a las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Cuba, al que describió como un “estado dentro del estado” que concentra gran parte de la economía nacional. Según Rubio, la corporación controla sectores estratégicos como hoteles, bancos, comercios y remesas familiares.

Rubio también aseguró que, durante años, el gobierno cubano dependió del suministro de petróleo subsidiado proveniente de los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, en lugar de invertir en la modernización de la infraestructura energética del país.

En su mensaje, el secretario de Estado indicó que la administración del presidente Donald Trump busca impulsar una “nueva relación” con Cuba, enfocada —según dijo— directamente en el pueblo cubano y no en las estructuras gubernamentales o militares de la isla.

Como parte de esa propuesta, Rubio anunció una oferta de 100 millones de dólares en alimentos y medicinas destinados a la población cubana, los cuales, afirmó, deberían ser distribuidos mediante la Iglesia Católica y organizaciones benéficas independientes, evitando intermediación estatal.

Además, planteó un modelo de apertura económica y política que permitiría a ciudadanos cubanos desarrollar negocios privados, acceder a medios de comunicación independientes y participar en procesos democráticos competitivos.

“Una nueva Cuba donde tú, el cubano común y corriente, y no solo GAESA, puedas ser dueño de una gasolinera, una tienda de ropa o un restaurante”, expresó.

Las declaraciones de Rubio se producen en medio de una compleja situación económica en Cuba, marcada por apagones prolongados, inflación, escasez de productos básicos y un aumento de la migración hacia distintos países de la región y hacia Estados Unidos.

Por su parte, el gobierno cubano ha sostenido históricamente que el embargo económico impuesto por Estados Unidos desde hace más de seis décadas es uno de los principales factores que afectan el desarrollo económico de la isla, limitando el acceso a financiamiento internacional, comercio y suministros.

Las autoridades cubanas también han rechazado reiteradamente las acusaciones de Washington sobre falta de libertades políticas y control militar de la economía, argumentando que las sanciones estadounidenses forman parte de una política de presión contra el sistema político cubano.

El mensaje de Rubio ocurre en un contexto de renovadas tensiones diplomáticas entre Washington y La Habana, mientras continúan los debates internacionales sobre el impacto de las sanciones económicas, las reformas internas y el futuro político y económico de Cuba.