Trump rehúye medidas de control de armas tras la matanza de Florida

Agencias

Atrapada por un interminable bucle melancólico, la sociedad estadounidense vuelve a convivir con la emoción a flor de piel y con la constatación racional de un debate estéril.

La matanza en un instituto de Parkland (Florida), donde el exalumno Nikolas Cruz sembró las aulas de 17 cadáveres con un rifle AR-15 que había adquirido con extrema facilidad, ha desgarrado a todo un condado y reabierto la confrontación ideológica nacional sobre el control de las armas de fuego que, de manera recurrente, se aviva con cada golpe letal.

Pero, como antaño, nada nuevo bajo el sol. En su comparecencia presidencial para contrarrestar el impacto de la tragedia, Donald Trump no sólo obvió posibles medidas para restringir el acceso, sino que no citó una sola vez la palabra «armas». Su discurso se limitó a volcar la carga de la prueba en el estado mental de los potenciales pistoleros y en la necesidad de «impedir que (las armas) caigan en poder de desequilibrados».

Trump ya había adelantado la tarde de la tragedia el sentido de su mensaje, cuando en un primer tuit explicativo, se centró en las «señales» de que el asesino estaba «perturbado mentalmente, y había sido expulsado del centro por mal comportamiento». En su argumentación, el presidente no ahorró un significativo tirón de orejas a la comunidad escolar: «Vecinos y compañeros conocían el gran problema. ¡Deben informar siempre a las autoridades, una y otra vez!».

Este jueves, cuando el control de las armas de fuego ya se había adueñado de la discusión política, Trump volvió a centrarse en la «exigencia de un seguimiento de la salud mental de los compradores de armas», para lo que prometió estudiar medidas y promover una «cultura de unidad nacional».

En el otro mensaje central de su intervención, el inquilino de la Casa Blanca se comprometió a hacer de la «seguridad» en los centros educativos del país una de sus «prioridades», aspiración que resumió con esta frase: «Ningún estudiante, ningún profesor, deberían estar jamás inseguros en un colegio». Un compromiso y un recuerdo que extendió a los padres, en especial a los afectados por la tragedia, a quienes se dirigió así: «Estamos aquí para lo que necesitéis, para todo lo que podamos hacer para aliviar vuestro dolor».

La realidad muestra que en sus trece meses de mandato, pese a los trágicos sucesos que no cesan, Donald Trump sólo ha tomado una decisión relacionada con el control de las armas, y no precisamente restrictiva.

En otra de sus múltiples medidas que desmontan el legado de su predecesor, Barack Obama, el nuevo presidente suscribió una orden que dejaba sin efecto la necesidad de que los compradores tuvieran que mostrar sus datos de la Seguridad Social cada vez que quisieran adquirir una. La firma de la nueva normativa no contó con convocatoria previa a la prensa, al contrario que en la mayoría de las ocasiones.

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