La hora de la revancha

En una carrera contra el reloj, a pocos días de las elecciones presidenciales, los salvadoreños están a la espera de presenciar un desenlace  del circo político del cual han sido juez y parte en los meses previos o mejor dicho el año previo.

Preguntas como ¿El Tribunal Supremo Electoral le tendrá otra sorpresa a Bukele previo o el día de las elecciones? ¿Habrá segunda vuelta? ¿Las redes sociales colapsarán gracias a los troles? ¿Las encuestas seguirán posicionando a Bukele a la cabeza? ¿Cuándo inician otro toque de queda de las pandillas? Entre otras.

Pero independientemente de las preguntas, para las cuales las respuestas están cerca, lo cierto es que quién decidirá en las urnas será el sentimiento de revancha que habita entre la gran mayoría de electores.

Ése que día con día se ha venido fortaleciendo con la inseguridad, la falta de empleo y la ignorancia, entre otros factores.

Pero, de los tres antes mencionados, la fórmula del sentimiento revancha – ignorancia es la más peligrosa.

Pese al hecho que de todos los candidatos que han entrado al ruedo para competir por la presidencia, ninguno ha presentado una propuesta de gobierno creíble y sostenible.

Ante lo anterior los electores han callado, sin exigir o detenerse siquiera a estudiar la viabilidad de sus promesas, dejando pasar lo vacío de su contenido.

Ninguno, ya sea rojo, tricolor o naranja puede sostener un argumento fiable cuando se habla de corrupción, porque dentro de su casa (partido) los trapos sucios jamás se sacaron al sol y prefieren evitar o jugar a la pelota con temas como el desvío de fondos millonarios por sus antecesores que llegaron al poder.

Hechos que al parecer a los votantes se les han olvidado o han dejado en segundo plano, no hay cuestionamientos, quizás burlas o comparaciones por proyectos como aeropuertos o sistemas de transporte, pero jamás piden que sustenten las propuestas. La gran mayoría nunca las leyeron o analizaron.

Lo único que quieren es que el panorama actual cambie y no importa mucho si es para bien o mal ¡Total las cosas ya están jodidas!

Al parecer lo que venga será sorteado en el camino, y aunque estas elecciones marcan un precedente (por  el hecho de que los partidos tradicionales han dejado de ser protagonistas para dar paso a una tercera fuerza política encabezada por el rey de las redes sociales) el salvadoreño solo vive y siente el revanchismo.

La revancha del salvadoreño hará aumentar la brecha de inestabilidad política en la cual ha estado sumido el país en los últimos años y dará un escarmiento a fósiles y nuevos políticos; sin importar si los últimos comparten la responsabilidad de las pifias de sus antecesores, pero de las que ya son parte responsables por callar.

Los salvadoreños que están pensando dejarse llevar por el revanchismo a la hora de emitir el sufragio, deben primero separarlo de la ignorancia y tener presente,  que cualquiera es generoso – en especial con sus amigos y correligionarios – cuando tiene a su disposición una partida secreta y acceso a las arcas del estado.

Ahí está el caso de Francisco Flores, Antonio Saca , Mauricio Funes y otros expresidentes (que aun no han respondido a la justicia y se han burlado del pueblo) para demostrarlo.

Hay que recordar, que una serpiente puede cambiar de piel y rumbo, pero la intención siempre será la misma.

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