La educación que abre las fronteras mentales

El connacional Alex Mejía llegó a enseñar español en Estados Unidos gracias a su manejo del inglés.

Lenny Castro

De lunes a viernes el maestro Alex Mejía, se sienta en un círculo entre sus alumnos de la clase de segundo grado y los saluda con un ¡buenos días! todos responden y le cuentan sus experiencias en un español casi perfecto para su edad.

El anterior relato es lo normal en cualquier escuela primaria de El Salvador, pero lo que hace la diferencia en la clase del “Mayestro Alex” – como lo llaman algunos de sus alumnos-  es que su clase es multicultural y se desarrolla a casi 5.323,69 kilómetros de nuestro país.

Aunque Alex es salvadoreño, sus alumnos no lo son y el español es la segunda y hasta la tercera o cuarta lengua de algunos de esos niños que estudian en la Escuela Bilingüe Internacional (EBI) cerca de Oakland en el Estado de California.

La misión de él, es que sus casi 39 pupilos, los cuales atiende en dos grupos,  obtengan todos sus conocimientos en español  y con ello alcancen otros objetivos como la convivencia intercultural.

El inglés que lo llevó a enseñar español

Este connacional de 38 años de edad asentado en su natal Santa Ana como Francisco Alexander Mejía Guardado, le ha dado un nuevo significado a la palabra educación y su legado es su lengua nativa. Así como el ejemplo de que no hay fronteras para la educación.

El camino de Alex por la pedagogía inició en la Universidad de El Salvador en la carrera de sicología pero por azares del destino se replanteó dar un giro a su profesionalización y optó por el inglés en la opción enseñanza.

Fue ahí en su alma mater donde descubrió su amor por la enseñanza y donde se le dio la primera oportunidad de ejercer como docente.

En sus recuerdos está muy presente que originalmente su objetivo era lograr manejar el inglés para convertirse en traductor, pero la vida le tenía preparados otros planes. Al momento de casi culminar su licenciatura la Jefa del Departamento de Idiomas le plantea la posibilidad de trabajar como maestro de inglés.

Sabedor de que las oportunidades hay que aferrarlas con las dos manos, ni lento ni perezoso aceptó el reto. Fue así como se convirtió en docente de la UNICAES o Universidad Católica de El Salvador allá por el 2001.

“Me acuerdo que comencé en el nivel 3 de inglés dando clases, todos eran adultos, el salón era muy pequeño para los 35 estudiantes que tenía, cabían 28 sentados y los demás estaban parados junto a la puerta escuchando la clase y como era mi primer día yo estaba muy nervioso.” Contó entre risas Mejía, cuando rememoró el hecho.

Esos inicios fueron determinantes para recorrer la senda que más adelante lo llevaría fuera del país.

Por alrededor de 10 años la UNICAES fue una constante, daba clases por la noche de lunes a viernes y los sábados por la mañana. Además fue en esos mismos pasillos donde le surgió otra nueva oportunidad de enseñar en un reconocido colegio en el departamento de La Libertad.

Sus buenas credenciales enseñando inglés, sus dogmas religiosos y  los deseos de superación fueron sus cartas de presentación para conseguir ese nuevo puesto.

Así fue como se convirtió en maestro a tiempo completo en Lamatepec, viajaba todos los días desde la ciudad de Santa Ana a San Salvador y luego por la noche volvía a la Capital Morena para continuar enseñando en la academia de inglés por la noche.

Caminante, no hay camino, se hace camino al andar…

Casi 5 años después de mantener dos empleos entre dos ciudades otro nuevo acontecimiento le dio la oportunidad a Alex de llevar sus conocimientos a otro nivel.

Recuerda que por el 2008 Lamatepec adoptó el Programa de la Escuela Primaria, mejor conocido como PEP y el cual se concibió para alumnos de entre los 3 y los 12 años y basa su trabajo en el desarrollo integral del niño y su capacidad de indagación dentro y fuera del aula tanto en inglés como en español.

Con un entrenamiento constante en el PEP y de nuevo gracias a su buen trabajo Alex comenzó a ganar reconocimiento del coordinador del programa, quién en uno de los viajes de actualización conoció de primera mano que una escuela en Estados Unidos buscaba a maestros que hablasen español como lengua nativa y que hubiesen trabajado con el mismo programa.

Fue esa misma persona quién le comentó a Alex que había pensando en él y otro compañero para recomendarlo, el otro maestro declinó la oferta pero en Alex despertó la inquietud de conocer hasta dónde podría llegar.

Después de analizar con su esposa, poniendo en una balanza los pros y los contras, decidió enviar su hoja de vida. Para su sorpresa la respuesta no se hizo esperar, había un interés de parte de la escuela en él.

Casado y con dos hijas y otro niño en camino, tuvo que meditar mucho acerca de qué pasaría si superaba todo el proceso de contratación. Su esposa quedaría sola en El Salvador con todas las responsabilidades familiares porque la oferta solo incluía llevarlo a él a Estados Unidos.

Con un objetivo claro en mente y con el apoyo de su pareja llegaron a la conclusión de que por su crecimiento profesional iban a hacer un sacrificio de tres años, que era el tiempo que duraría el contrato que le ofrecieron.

Ya con la decisión tomada el proceso de contratación fue relativamente rápido, hubo 3 entrevistas vía Skype, algunos malos entendidos que cortaron el proceso por un tiempo, pero que gracias a su tenacidad se resolvieron.

EBI a la vista

La contratación para irse a trabajar en Estados Unidos a la Escuela Bilingüe Internacional (EBI) se hizo realidad en el 2015 y la separación familiar fue dolorosa.

Alex contó que hubo momentos en que la necesidad de estar con ellos fue tan dura que pensó en retornar en las primeras semanas, también que aunque el manejaba el idioma inglés se encontró con que, ya en la inmersión la práctica de la lengua cambia.

Pero tuvo que hacer de tripas corazón y recordar que era por la familia que estaba trabajando en la distancia. Poco a poco el tiempo pasó, llegó el primer receso del año escolar, descubrió que podía ir y venir entre ambos países con la frecuencia que el costo de los pasajes se lo permitiera.

Sin embargo después del segundo viaje por Navidad de ese año se dio cuenta que no podría seguir costeándose venidas frecuentes a El Salvador.

Fue al año siguiente cuando por fin ‒gracias a un entendimiento con el nuevo director del centro escolar‒ consiguió que la escuela le ayudara con los trámites migratorios para reunificar a su familia.

El logro fue uno de los momentos más felices de su vida, fue así como en el 2016 les dio la sorpresa de que podrían estar juntos nuevamente, pero en suelo norteamericano.

La reunificación fue agridulce, todos tuvieron que hacer sacrificios enormes,  porque el único que tenía permiso para trabajar era Alex, su esposa tuvo que dejar a un lado su carrera para cuidar de los niños y concentrarse en aprender un nuevo idioma.

Sus hijas, a quienes les abrieron las puertas en EBI para estudiar, también tuvieron que librar una batalla con la soledad y el idioma. Hubieron crisis durante el primer año pero todas fueron superadas por el amor filial y la certeza de que juntos obtendrían una mejor calidad de vida.

El futuro

Casi tres años después el panorama ha cambiado para todos, a Alex le extendieron su contrato por dos años más, pero el periodo de intercambio cultural que es el tipo de visa que él posee expirará pronto.

Todos están conscientes que tienen que regresar en algún momento, sin embargo las experiencias vividas y el aprendizaje obtenido son invaluables, no solo para él sino también para su familia.

Cada uno ahora tiene una visión diferente del mundo que los rodea, y se han trazado nuevos objetivos para el futuro.

Alex, no quisiera regresar y está barajando todavía sus posibilidades  para  alargar su estancia; sin embargo no se obsesiona con ello, conoce su capacidad y está seguro que si vuelve su experiencia hablará por él.

Sin embargo su hija mayor está a punto de finalizar la “High School” o bachillerato y su visión está en cursar estudios superiores y quiere hacerlo en Estados Unidos, para ella comienza un nuevo proceso el cual tiene como meta la profesionalización.

Así como en un inicio toda la familia apoyó a Alex para cumplir su sueño el tiene en mente hacer lo mismo con su primer retoño.

Acerca de EBI

https://www.ebinternacional.org/es

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