Fomentar nuevos valores y actitudes es el reto de la cultura del agua

La cultura del agua busca incentivar a los ciudadanos y diversos sectores del país para cambiar los valores, conductas y costumbres individuales y colectivas a través de la implementación de buenas prácticas a favor del medio ambiente, con especial énfasis en el recurso hídrico.

Hasta hoy las conductas individuales y colectivas de los diversos sectores de la sociedad han generado la contaminación de los mantos acuíferos que son las fuentes de agua de abastecimiento para el consumo humano. Las quebradas, ríos y mares se han convertido en centros de basura lo que agudiza aún más la contaminación e incrementa el riesgo de inundaciones.

En Centroamérica alrededor del 40% de la población que vive en la zona rural no cuenta con un suministro de agua confiable, este problema impacta en la salud de la población, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el 2020 la diarrea era una de las principales acusas de muerte en el mundo.

Informes del Ministerio de Salud (MINSAL), indican que el 2020, en El Salvador se registraron más 8, 500 casos de enfermos por diarrea aguda, siendo los principales afectados los infantes. A esta problemática de saneamiento y salud se suma el riesgo y vulnerabilidad que se vive en el país y es que el 88.7% del territorio se considera como zona de muy alto riesgo principalmente por inundaciones.  

Foto cortesía Cruz Roja Salvadoreña

En esas zonas de muy alto riesgo por inundación viven alrededor de 180,000 personas y cada año está vulnerabilidad se incrementa y se extiende a otras áreas país. Sin embargo, el problema de la basura y ripio sigue estando dentro de las principales causas que provocan las inundaciones. De ahí la importancia de generar un trabajo conjunto: alcaldía, ciudadanía, empresa privada y gobierno central para evitar los promontorios de basura que tapan los tragantes y generan inundación que ponen en riesgo la vida y la pérdida de bienes de la población.

Es importante recalcar que la implementación de buenas prácticas es una iniciativa que involucra a todos los sectores y actores sociales, bajo el mismo compromiso y responsabilidad, porque son acciones que de implementarlas favorecen a todos los sectores como tal.

Es por ello que desde Azure El Salvador se desarrolla una campaña de concientización sobre buenas prácticas que pueden desarrollarse desde casa y desde cualquier sector comprometido y responsable con el medio ambiente y con el cuido del agua.

Las buenas prácticas pasan por cuatro ejes planteados en la Política Nacional de Gestión Integrada del Recurso Hídrico (PNGIRH), que impulsa el Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales (MARN), y que son: el aprovechamiento del recurso hídrico, la calidad del agua, los riesgo por fenómenos extremos y  la gobernanza.

Entre las buenas prácticas que fácilmente se pueden implementar están: no tirar la basura en la calle; esperar a que pase el tren de aseo para sacar la basura de las casas y oficinas; enseñarle a los niños a depositar la basura en su lugar; no tirar la basura a las quebradas.

Cuidar el uso del agua en casa; captar y utilizar el agua lluvia para el riego de plantas o el quehacer de actividades domesticas y empresariales; no lavar el vehículo con manguera, sino utilizando guacales o depósitos para no malgastar el agua, ya que al lavar el auto con manguera desperdicias hasta 500 litros de agua.

Importante no dejar fugas en el sanitario porque representan la pérdida de 3 pipas (10 m3) de agua al mes; eliminar goteras en los chorros, porque una gotera en el chorro desperdicia 10, 000 litros de agua al año y esto representa además de la pérdida de agua, incremento en el pago de la factura.

El promover y desarrollar nuevos valores y conductas para adoptar buenas prácticas que permitan reducir los niveles de contaminación, el incremento de vulnerabilidad y riesgo por inundación es responsabilidad de todos. La calidad del agua que se consume depende de las acciones que se desarrollen como sociedad hacia el medio ambiente.

La conservación o cuidado del agua implica las diferentes medidas, alternativas y acciones para un uso responsable y un conjunto de técni­cas sostenibles que conlleven a preservar, proteger, reducir, mantener y ahorrar el agua para las presentes y futuras generaciones.

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