Hay noticias que parten la vida en dos. Chris Rainiero Chacón pensó que ya había sobrevivido a la suya. Dos años y medio en remisión de una leucemia le habían devuelto algo tan simple y tan poderoso como la tranquilidad y volver a respirar sin miedo, a planear el mañana.
Pero ese enemigo silencioso, llamado cáncer, regresó sin avisar a su vida y con él la quimioterapia directamente en la columna vertebral. Pese a ello, Chris escogió el camino de la lucha y seguir de pie.
En una conversación cargada de silencios y fe, este padre, esposo y luchador al que llamaremos Chris, habló sin dramatismos, como hablan los que ya han llorado todo lo que tenían que llorar.
Recordó que todo comenzó en 2002, cuando su cuerpo empezó a apagarse poco a poco. Pasó dos semanas sin poder comer. Pensó que era el estómago. No lo era. Los médicos encontraron su cuerpo desbordado: 450,000 glóbulos blancos, una cifra que gritaba que algo estaba terriblemente mal. El diagnóstico fue cáncer. Y con él, una nueva identidad: la de paciente, la de luchador.
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Vinieron meses interminables de quimioterapia. Pastillas, agujas, hospital, casa, hospital otra vez. Un año de su vida marcado por el olor a medicamentos, por el cansancio que no se va, por el miedo a no despertar igual al día siguiente. Aun así, Chris resistió. Y ganó una batalla. En abril del año pasado llegó la palabra que parecía milagro: remisión.
Pero la esperanza, a veces, es frágil. El cáncer volvió. Y volver significó empezar desde cero. Volver al tratamiento. Volver al miedo. Volver a preguntarse cuánto más puede aguantar un cuerpo… y un corazón.
Trasplante urgente
Ahora, el camino de Chris apunta a un trasplante de médula ósea. Es su mejor oportunidad de seguir viviendo. Pero en El Salvador no existe esa posibilidad. Debe viajar a Colombia. El costo: entre $90,000 y $150,000. Números que aplastan, que asustan, que hacen temblar.
Su hermano ha dado un paso al frente para ayudar creando una cuenta de GoFundMe, para que buenos corazones se sumen a la causa de Chris (solo haz clic) y lo ayuden a alcanzar la meta económica, también su esposa María Auxiliadora Irías ha habilitado la cuenta de ahorro BAC: 126110428 para quienes deseen ayudar.
Mientras tanto Chris sigue gestionando presupuestos, papeles, citas. Todo mientras su cuerpo sigue recibiendo quimioterapia.
Chris no pide milagros imposibles. Pide tiempo. Pide apoyo. Pide que no miremos hacia otro lado.
Hoy, ayudar también es una forma de sanar.






