Cada 6 de enero se conmemora el Día de Reyes, una fecha cargada de simbolismo, fe y tradición que recuerda la visita de los Reyes Magos —Melchor, Gaspar y Baltasar— al niño Jesús, guiados por la estrella de Belén para entregarle oro, incienso y mirra.
Esta celebración, profundamente arraigada en la cultura cristiana, representa valores como la esperanza, la generosidad y la unidad familiar. En muchos hogares, especialmente en países de tradición hispana, los niños esperan con ilusión los regalos que los Reyes dejan durante la madrugada, reforzando la magia y la fantasía que caracteriza esta fecha.
En El Salvador, aunque la Navidad es la celebración predominante, el Día de Reyes sigue presente en comunidades, centros educativos y parroquias, donde se realizan actividades culturales, representaciones bíblicas y momentos de convivencia que fortalecen el tejido social.
Más allá de los obsequios, el Día de Reyes invita a reflexionar sobre el acto de dar, la solidaridad y el reconocimiento de la diversidad, ya que los Reyes Magos representan a distintos pueblos y culturas unidos por un mismo propósito.
Así, esta tradición continúa pasando de generación en generación, recordando que la verdadera riqueza no siempre está en lo material, sino en los valores que se comparten y se viven en familia.








