La política quedó fuera de la cancha. Al menos así lo dejó claro el presidente de la FIFA, Gianni Infantino, quien ratificó este 30 de abril que la selección de Irán participará sin cambios en la FIFA World Cup 2026 y disputará sus partidos de fase de grupos en territorio estadounidense.
El anuncio llegó durante el Congreso de la FIFA y pone fin —por ahora— a semanas de especulación sobre un posible cambio de sede para los encuentros del combinado iraní debido a las tensiones diplomáticas entre Estados Unidos e Irán.
“El fútbol debe unir, no dividir”, habría sido el mensaje central detrás de la postura del organismo rector del fútbol mundial, que mantuvo a Irán dentro del Grupo G junto a Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda.
¡Irán sí está en el Mundial! ⚽
— TNT Sports México (@tntsportsmex) April 30, 2026
Gianni Infantino confirmó que la Selección participará en la Copa del Mundo y lo hará en Estados Unidos. 🗣️ pic.twitter.com/GSY0Mu1ImU
La noticia tomó fuerza especialmente porque los encuentros de Irán están programados en ciudades estadounidenses: Los Ángeles y Seattle. Distintos rumores apuntaban a que FIFA analizaba mover esos partidos hacia México para evitar complicaciones políticas y de seguridad, algo que finalmente fue descartado.
La decisión también contó con el visto bueno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, quien según reportes dio luz verde a la presencia del equipo iraní con una frase contundente: “Déjenlos jugar”.
El respaldo presidencial elimina uno de los principales obstáculos para la logística del torneo y representa un gesto importante considerando la compleja relación histórica entre Washington y Teherán.
Desde lo deportivo, Irán buscará convertirse nuevamente en una de las selecciones sorpresa de Asia. La escuadra iraní llega al Mundial con experiencia reciente en la élite internacional y con la misión de superar por primera vez una fase de grupos en una Copa del Mundo.
Mientras tanto, la FIFA intenta blindar el torneo más grande del planeta de cualquier choque político. Y aunque el contexto internacional sigue siendo delicado, el mensaje desde Zúrich fue claro: el balón seguirá rodando.



