A lo largo de los años, Benito Antonio Martínez Ocasio, más conocido como Bad Bunny, supo animarse a explorar su faceta fashionista, a probar diversas prendas y estilos, a combinar colores y texturas y terminó por convertirse, para muchos, en un ícono de la moda.
El lunes 4 de mayo tuvo lugar la Met Gala 2026, un evento que se organiza para juntar fondos para el Costume Institute del Museo Metropolitano de Arte de Nueva York, y como ya es costumbre, su presencia dio mucho de qué hablar. Se sometió a una impactante transformación física para envejecerse y su look final fue tan aclamado que no tardó en volverse viral.
La temática de la nueva exposición del museo es Costume Art (Arte del vestuario), la cual explora el vínculo entre la moda y el cuerpo humano, y el código de vestimenta exigido para asistir a la gala fue Fashion is Art (La moda es arte), bajo el cual los invitados ejecutaron de distintas maneras. El intérprete de “Tití me preguntó” llegó luciendo una versión suya envejecida, con arrugas, cabello canoso, barba y bastón. De hecho, a varios les costó algunos instantes identificar que era él.

Junto a su equipo tomaron de manera literal la exposición del museo y decidieron representar una de las secciones, The Aging Body, que se traduce como “El cuerpo que envejece”. Mike Marino, un reconocido maquillador de Hollywood especializado en el trabajo con prótesis, fue el encargado de llevar a cabo la impactante transformación.
“Cada arruga y detalle fue esculpido a mano tras una conversación entre Marino y Benito sobre cómo el paso del tiempo podría marcar realmente su rostro, cuello y manos”, revelaron. Cuando al cantante le preguntaron cuánto tiempo le tomó “envejecerse”, respondió: “53 años… Tomó un poco, pero valió la pena. Espero verme bien. ¿Me veo bien?”.
Además de la peluca, la barba, las cejas y las arrugas, Bad Bunny le prestó especial atención a la vestimenta. Lució un look total black de esmoquin cruzado que él mismo diseñó junto a Zara y una camisa con un imponente moño alrededor del cuello que hacía referencia a “Bustle”, un vestido de 1947 diseñado por Charles James que forma parte de la colección permanente del Costume Institute, y zapatos de charol.
El toque final fueron las joyas: un reloj del archivo de 1995 de Cartier, un anillo de brillantes, un arito y un bastón con detalles en dorado, que no solo fue decorativo, sino parte de la composición del personaje y, de hecho, lo usó para subir las escaleras.




